
V.– FELICES PESE A SUFRIR HOSTILIDAD
“10. Dichosos los que viven perseguidos por su fidelidad,
porque esos tienen a Dios por rey”.
1. ¡Resistimos navegando juntos!
De forma indirecta, esta última proposición pone sobre el tapete la reacción de los poseedores del capital ante la realidad de una alternativa de sociedad que ha descubierto la falsedad de una estructura presentada como irremplazable. Ese antiguo y enfermo orden social, tenido por inamovible, no tolera a personas ni organizaciones que saquen a la luz sus prácticas engañosas y destapen sus profundas debilidades.
Las personas aludidas por esta proposición están descritas con un participio sustantivado de la voz pasiva: οἱ δεδιωγμένοι (“los perseguidos”) del verbo διὡκω (‘perseguir’, ‘ir detrás de’, ‘lanzar por delante’) que alude a dos opuestos movimientos correspondientes a otros dos tipos de personas o entidades:
- Por una parte, el de quienes acometen y acosan.
- Por otra, el de los que sufren tal arremetida.
Actuando como sujeto, este participio sustantivado, οἱ δεδιωγμένοι (“los perseguidos”), revela intereses contrapuestos entre quienes hostigan y los perjudicados por la embestida de sus agresores. Al mismo tiempo, apunta a una actividad continuada de parte de los autores del acosamiento y, como consecuencia, un padecimiento igualmente permanente de las víctimas que lo soportan. Este doble movimiento con carácter persistente de ataques y suplicio reclama que el participio sustantivado οἱ δεδιωγμένοι se traduzca: “los que viven perseguidos”.
Hay un motivo desencadenante de esta doble acción reseñada implícitamente por el participio οἱ δεδιωγμένοι (“los que viven perseguidos”). Lo señala la preposición griega ἕνεκεν (‘por causa de’. ‘a causa de’) y el término δικαιοσύνη (‘justicia’, ‘rectitud’, ‘fidelidad’) escrito sin acompañamiento de artículo ni pronombre. Este vocablo, δικαιοσύνη, fue usado también en la proposición expuesta en el v.6: “los que tienen hambre y sed de ESA JUSTICIA”, aunque ahí aparece determinado τὴν δικαιοσύνην (“la justicia”) y actuando como objeto deseable. Aquí, sin embargo, interviene con sentido dinámico y permanente, una posición tan perseverante que tratará de ser abortada por quienes tienen en sus manos las riendas del Poder Global poniendo todos los medios a su alcance.
La posición mantenida por los sujetos que sufren el acosamiento: “los que viven perseguidos” exige traducir en este caso la voz δικαιοσύνη por “fidelidad”. Tal postura, la de una lealtad sostenida en el tiempo, justifica la traducción: “Dichosos los que viven perseguidos por su fidelidad”. La adhesión exhibida por tales personas es tan patente que se descubre desde el exterior. Y su percepción se torna incómoda e insoportable para quienes manejan los hilos del orden social. Tanto, que estos recurren a la persecución como método para neutralizar el grave peligro que una sociedad de felices supone para su escala de valores y sus intereses.
No es la única vez que el Galileo puso en aviso a los suyos sobre habituales acciones agresivas pretendiendo darle el finiquito a su Proyecto. Algo muy serio contra sus intereses veían en él para no cejar en ese empeño violento. Una vez hubo quedado a la vista en qué consistía su tarea liberadora:
“Ciegos ven y cojos andan, leprosos quedan limpios y sordos oyen, muertos resucitan y pobres reciben la buena noticia” (Mt 11,5),
Jesús asegurará ser dichosos a quienes mantengan la fidelidad a su Programa y no rompan con él:
“Y ¡dichoso el que no se escandalice de mí!” (Mt 11,6).
Aquel hombre de Nazaret captó de inmediato que la liberación obtenida por los adheridos a su propuesta enfurece al orden global y a quienes lo sostienen. Los evangelios dan muestras sobradas de que el rescate y emancipación del ser humano llevados a cabo por Jesús desataba las iras de los poderosos. La oposición frontal de estos a la libertad y dignidad humanas demuestra que su estructura ha sido diseñada para generar esclavitud. La praxis del Galileo deja a los dueños del capital intranquilos, hasta el punto de que estos se fijarán como objetivo hacer desaparecer su Proyecto:
“Desde que apareció Juan hasta ahora se usa la violencia contra el reinado de Dios y gente violenta quiere quitarlo de en medio” (Mt 11,12).
2. Escarbando en la duda
Ante esta pedagogía de Mateo, para muchos puede estar justificada la duda: ¿Dónde se halla la lógica y dónde la sinrazón? Porque ser dichosos por sufrir persecución parece tan disparatado como vivir felices por haber elegido ser pobres. La cuestión merece una mirada a fondo del texto para encontrar la realidad en que se sostiene esta propuesta con pinta absurda y el mensaje que encierra.
Esos aparentes contrasentidos manifiestan la acentuada sintonía entre la primera y la última proposición. Son las dos únicas que usan el verbo en presente y coinciden a la perfección en su segunda parte: “porque esos TIENEN a Dios por Rey”. La estrecha relación entre ambas proposiciones resulta evidente. La última completa el sentido de la primera. Los leales a su opción solidaria con los insignificantes (“los que eligen ser pobres”) son esos que serán perseguidos por perseverar en ese posicionamiento (“los que viven perseguidos por su fidelidad”). El capital global no tolera que su modelo de sociedad pueda ser cuestionado y que se le vean sus vergüenzas. La realidad de una sociedad alternativa donde se hace posible alcanzar un excelente estado de dicha de sus integrantes delata la mentira de un sistema generador de pesadumbre y desesperanza.
3. Lo “colectivo” es lo “divino”
Esta última proposición, al igual que todas las demás, describe a los sujetos en plural. Jesús habla para un colectivo; no se dirige a individuos aislados. El intento de reducción de este programa a ética para individuos choca de frente con la orientación que ofrece el texto de Mateo a las palabras del Galileo. Es cuando menos sospechoso el empeño obsesivamente machacón de corregir al Maestro. Tal tentativa rehúye el análisis del original griego, bien por desconocimiento del texto o tal vez por anclaje en posiciones tradicionales, contrarias a sumergirse en reflexiones de mayor calado sobre la impactante enseñanza de aquel hombre de Nazaret.
El texto de Mateo señala que la dicha disfrutada por la comunidad de adheridos a su Proyecto prevalece sobre los malos tragos producto de sufrir hostilidad. Hay dos razones principales:
- Porque los ataques del sistema injusto certifican que esa comunidad está siguiendo el camino acertado.
- Porque se siente el calor, la solidaridad y la lealtad de un colectivo apiñado en la aceptación de la única soberanía asentada sobre la libertad:
“porque esos tienen a Dios por Rey”.
La referencia al colectivo de quienes viven de acuerdo a su opción de renunciar a la dictadura del capital aceptando a Dios como único soberano (“esos tienen a dios por Rey”) aparece en la primera y la última de las proposiciones. Tal disposición enmarca el resto del bloque como clave de interpretación de todo el conjunto. El evangelio de Mateo ha dispuesto con fina inteligencia los principios constitucionales de la sociedad alternativa. La redacción meticulosa del evangelista se nota en su orden, la elección de los términos, la repetición de alguno de ellos abriendo cada proposición (“Dichosos”) y la estructura de su escrito. Eso no quita, sin embargo, para que se haya ajustado con honestidad a las múltiples explicaciones dadas por Jesús durante toda su vida pública exponiendo su Programa.
4. “Vosotros”, los ya adheridos al Proyecto
El bloque del Programa Constitucional del Reinado de Dios ha quedado cerrado con la última proposición alusiva a la persecución sufrida por el colectivo que conforma la sociedad alternativa (v.10). Los dos versículos siguientes, el 11 y el 12, desempeñan el papel de aclaración del sentido de esa proposición final. Su estructura literaria rompe la armonía y homogeneidad del bloque, no sigue el patrón común a las ocho proposiciones y se alarga dando prioridad a la instrucción y a la justificación de la alegría:
“11 Dichosos vosotros cuando os insulten, os persigan y os calumnien de cualquier modo por causa mía.
12 Estad alegres y contentos, que grande es la recompensa que Dios os da; porque lo mismo persiguieron a los profetas que os han precedido”.
De entrada, se produce un cambio de orientación del discurso. Los destinatarios no se mencionan ahora en tercera persona del plural, sino en la segunda: “Vosotros”. Su programa está abierto a todos aquellos que quieran adherirse a él. La multitud está ahí; escucha a distancia, pero solo un pequeño núcleo de discípulos se mantiene a su lado. La explicación se dirige expresamente a ellos, los que a pesar de sus continuas traiciones terminaron por ser leales a su propuesta.
5. Descartados del Sistema vigente
La sociedad alternativa, donde se vive la fraternidad, resulta una fuente de alegría para los discípulos, incluso cuando el colectivo sufre las acometidas del sistema injusto, algo inevitable por razón de que la realidad social del reinado de Dios abre una vía segura al pleno desarrollo humano. Jesús adelanta a los suyos un futuro cargado de agresividad contra ellos. Los verbos en subjuntivo: ὀνειδίζω (‘injuriar’, ‘insultar’, ‘reprochar’), el utilizado también en el v. 10, διώκω (‘perseguir’, ‘ir detrás de’) y λέγω (‘decir’, ‘hablar’), el que da inicio a la expresión εἴπωσιν πᾶν πονηρὸν κἀΘ᾽ ὑμῶν (“digan toda clase de maldad contra vosotros”), traducido por “os calumnien de cualquier modo”, concentran el repertorio de actuaciones contra el conjunto de integrantes de la sociedad alternativa. Quienes manejan las riendas de la ideología del Poder y de la economía global actúan con estudiada malicia contra ellos. Su estrategia pasa por marcarlos con un sello de indeseables acusándolos con falsedades; de ese modo, los desacreditan públicamente y justifican su persecución. Es la misma técnica perversa que según el evangelio de Marcos usaron los máximos ideólogos de la nación judía contra Jesús:
“Los letrados que habían bajado de Jerusalén iban diciendo:
Y también:
-
-
- Expulsa los demonios con poder del jefe de los demonios” (Mc 3,22).
Jesús ni se encogió ni dudó en plantarles cara y descubrir la burda falsedad empleada contra él; por el contrario, sin perder la oportunidad de enseñar, dio la vuelta a sus argumentos para dejarlos en evidencia ante la gente:
“¿Cómo puede Satanás expulsar a Satanás? Si un reino se divide internamente, ese reino no puede seguir en pie; y si una familia se divide internamente, no podrá esa familia seguir en pie. Entonces, si Satanás se ha levantado contra sí mismo y se ha dividido, no puede tenerse en pie, le ha llegado su fin” (Mc 3,23-26). (https://www.atrio.org/2012/07/leyendo-a-marcos-7/).
La confirmación de que la persecución y el catálogo de injurias y calumnias los emplea el orden injusto contra los discípulos de Jesús a causa de la fidelidad de estos a su Programa lo indica el texto de Mateo con el final de este verso explicativo:
“…y os calumnien de cualquier modo POR CAUSA MÍA”.
El Proyecto de Jesús estorba. Delata la mentira, la injusticia y el crimen de un modelo de sociedad que además de generar dependencia, tristeza y miseria, congela el desarrollo humano. Su sola presencia como alternativa pone de los nervios a quienes manejan el cotarro. Para ellos resulta inaceptable una sociedad feliz sin aspiración a la riqueza y al poder. No admiten su antagonismo al patrón establecido en forma global y declarado insustituible. Consideran obvia, por necesaria, la opción de hacer desaparecer tal alternativa social. Pensarán incluso que, al conseguirlo, colaboran con la voluntad de Dios:
“Os voy a decir esto para que no os vengáis abajo: Os excluirán de la sinagoga; es más, se acerca la hora el que todo el que os dé muerte se figure que ofrece culto a Dios” (Jn 16, 1-2).
La acción para lograr la aniquilación de esa alternativa de sociedad surge del interior de los ostentadores del Poder como un desbocado impulso primario. Así lo hicieron con el Galileo y lo han hecho y seguirán haciendo con quienes decidan continuar idéntica actividad. De manera que ser injuriados, perseguidos y calumniados, según Jesús, ha de aceptarse como un distintivo de lealtad al Proyecto.
6. Profetas que pasan silbando
A pesar de los riesgos de estar situados como diana del perverso sistema del capital, Jesús animó a los suyos a disfrutar de una vida desbordante e inimaginable. Felices, incluso, al saberse objeto de las maldades de quienes tienen en sus manos el Poder. La persecución confirma la andadura por el camino adecuado. El placer de haber conseguido, aunque a pequeña escala, la utopía de la sociedad fraterna tan deseada supera con creces todos los vientos en contra. El Galileo inyectó firmes convicciones y un entusiasmo profundo a los discípulos. Dio énfasis a sus palabras expresándolo con dos verbos unidos: χαίρω (‘alegrarse’, ‘regocijarse’, ‘estar satisfecho’) y ἀγαλλιάω (‘estar contento’, estar jubiloso’):
“Estad alegres y contentos”.
El sentido de ese persistente animar de Jesús al disfrute se funda sobre una base poderosa. No les pide una sonrisa de compromiso, sino que estén contentos hasta el punto de no caber en sí de la alegría. La razón:
“…que grande es la recompensa que Dios os da”.
¡La tienen en sus manos! Es la vida en una sociedad de iguales, libre y fraterna. La sociedad donde solo Dios reina permite un placer que sobrepasa las apreturas y coacciones con que intimida un orden establecido por los poseedores del capital y de la tierra.
El texto termina aportando un último motivo para la alegría. Se trata de una justificación fundada en la historia. Utiliza un dato de todos conocido (οὕτως γὰρ: “porque lo mismo”) sobre persecución criminal de aquellos que salieron a la palestra jugándose el tipo por asumir el papel de ser boca de Yahvé (https://www.atrio.org/2018/02/profeta/): Los profetas:
“porque lo mismo persiguieron a los profetas que os han precedido”.
El profeta ejercía la función de centinela del pueblo, denunciante de los ataques sin escrúpulos a la libertad, la igualdad y la justicia. Para los insignificantes, cada profeta representaba un valedor de sus derechos; para los poderosos, un personaje peligrosamente molesto y a eliminar:
“¿Hubo un profeta que vuestros padres no persiguieran?” (Hch 7,52).
7. Concluyendo
El ejemplo equiparando a los discípulos con lo sucedido a los profetas contiene algunas notas a no pasar por alto:
1ª. Demuestra que el evangelista, y con anterioridad Jesús, han reflexionado sobre las circunstancias y hechos más significativos de la historia de su pueblo. Mateo ha elaborado un largo relato configurándolo como una ENSEÑANZA (¡no un discurso ni un sermón!) del Galileo dirigida a discípulos y multitud desde la cumbre de un monte. La enseñanza conteniendo la esencia del mensaje y una buena parte de las reflexiones, argumentos, razonamientos y ejemplos salieron de la mente de Jesús. Él no poseía una ciencia infusa, el Programa que planteó fue fruto de su análisis y reflexiones sobre la historia y la realidad actual de su pueblo.
2ª Jesús dejó a la vista que la perversidad del orden instaurado por los poseedores de la tierra no es ocasional, sino sistemática; ¡y viene de muy lejos! El sistema establecido por los poderosos intervendrá como lo ha hecho durante toda la historia humana. Actúa y seguirá actuando como lo hizo en el pasado, denigrando y quitando de en medio cualquier intento de denunciar sus maldades y presentar una alternativa. El pasado queda ahí como pedagogía para entonces, para ahora y para el futuro.
3ª El colectivo de seguidores tiene como tarea ser una comunidad profética. Serán la boca que sepa transmitir con su propia vida el Proyecto de Jesús trazado por Mateo con este extraordinario Programa Constitucional. Su manera de vivir resultará, por consiguiente, absolutamente incompatible con la ofrecida como modelo único por los poderosos. Siendo alternativa, denunciarán engaños, injusticias y crímenes, y anunciarán con su realidad la llegada de un mundo definitivo anhelado por los insignificantes durante toda la historia.