Por sugerencia de Carlos Fernández Barberá publicamos este documento. Nunca nos cansaremos de publicar voces de creyentes que esperan una renovación de la Iglesia desde dentro, sin excluir otras voces más radicales. AD.
A monseñor Omella, presidente de la Conferencia Episcopal Española y a sus hermanos en el episcopado,
En estos momentos de pandemia queremos hacer llegar a nuestros pastores algunas consideraciones sobre el papel que la Iglesia española puede y opinamos que debería de jugar en esta crisis y en el inmediato futuro.
Lamentamos el perfil bajo y la escasa presencia pública de la Iglesia en estos días. Hemos echado en falta una llamada general a rebato a los católicos. Se han dicho muchas cosas, sin duda, pero la sociedad española no ha percibido la urgencia y decisión de esa convocatoria.
“He sido convocado a Roma por el cardenal Gantin, prefecto de la Congregación de los obispos, el 12 de enero a las 9:30. Las amenazas que pesaban sobre mí desde hace algún tiempo han sido ejecutadas. La cuchilla ha caído. Me ha sido notificado que se me quitaba mi cargo de obispo y que la sede de Évreux sería declarada vacante al día siguiente a las doce. He sido invitado a entregar mi dimisión, lo cual he creído que no debía hacer”.
Así rezaba la nota de prensa de Jacques Gaillot, obispo de Évreux, el 13 de enero de 1995, el mismo día en que quedaba destituido por el papa Juan Pablo II. ¿Sus delitos? Leer artículo completo »
He seguido el curso hospitalario, finalmente en UCI, de un jurista, compañero y amigo de cuya inteligencia y bondad irónica he disfrutado más de cuarenta años largos y que desde hacía un mes luchaba contra la muerte que lo ha vencido con la ayuda del SARD-CoV-2 del que se contagió nadie sabe cómo. He podido conocer desde mi confinamiento, dia a dia, su situación. Esta bitácoraquiere ser un homenaje in lacrimosa dies illa a él y a cada uno de los 22.524 fallecidos en y por la pandemia. Alberto Revuelta
J-M V, uno de mis más queridos amigos, y también de los más inteligentes, me escribe el siguiente mail sin desperdicio: “Te supongo enterado del chusco episodio del generalito de la Guardia Civil (cuyo apelativo benemérita es autoconcedido por el grupo policial militar que se hace llamar el cuerpo), y la censura que ha montado sobre cualquier crítica al Ejecutivo. Tras el pensamiento único, el amordazamiento. Estoy bastante alarmado ante la vocación de servicio descrita por el general Santiago, que apartando a la Guardia Civil de cualquier neutralidad, se lanza por la senda del sectarismo ventajista para acudir en auxilio del vencedor (o del poderoso). Yo había llegado a pensar que el Instituto armado se había arrepentido de su entusiasta colaboración en la represión habida durante los primeros años del franquismo y podría desempeñar el papel políticamente neutral propio de un cuerpo policial en una democracia. Está claro que me equivocaba, como la paloma de Alberti. Me preocupa que dé el siguiente paso y que ese ejército policial herede lo peor de nuestra historia; el hábito de los pronunciamientos militares y, confundiendo el Gobierno partidista con el Estado, esté en permanente disposición de dar el golpe (el golpe de Estado), si el mando se lo ordena”.
He decidido incorporar como autor preferente de ATRIO a Martín Sagrera Capdevilla. Andaluz-catalán (al revés de muchos: de familia catalana transferida a Andalucía) y residente en Madrid, bien puede representar la voz del pueblo. Pero una voz profética y activista. Con sus carteles y cartas al director siempre punzantes, “como espada de doble filo”. Filósofo, teólogo, sociólogo y demógrafo se formó en Roma (allí nos conocimos), París y Alemania (trabajó con Rahner). En Argentina recuerdan su magisterio y activismo en los años 70 (ver Herramienta). Pero se despojó de títulos, libros y cátedras para estar presente en la calle con sus pancartas (la noticia que aparece en la imagen es de 2011) y con cartas de directores que pocos publicaban. Ahora está convaleciente del coronavirus (“varón de 84 años, gordito y catalán, me tocó de lleno el bicho; estuve 15 días ingresado y estoy aún reponiéndome y recobrando el aire criticón y protestón hasta de los protestantes”, escribe). Para empezar envía a ATRIO dos breves comentarios. No sé si su crítica afilada y breve encajará en este sitio de tanto rollo. Espero que sí. ¡Y que Martín llegue ser un nuevo amigo de todos! AD.
La pandemia del coronavirus nos está azotando e interpelando como una consecuencia imprevista e imprevisible de la globalización, de la que nos muestra sus debilidades y errores con toda crudeza. Está removiendo los sillares de este mundo, precisamente en el momento que se estaba alumbrando un cambio de era, cuestiona muchas de nuestras certidumbres sobre nuestras estructuras sanitarias, económicas, tecnológicas y políticas y quizá acelere ese cambio de era. Leer artículo completo »
Hace bien dedicar un cuarto de hora de nuestro confinamiento a seguir este vídeo del científico Fernando Valladares,quien con voz tranquila, con claridad divulgadora de la más estricta ciencia, nos va adentrando en el mundo de los coronavirus y de su implicación en un contexto medioambiental, cuyo cuidado ha de ser uno de los principales compromisos de la salida esperada. AD.
Humildemente colgó ayer Isidoro este texto como simple comentario al editorial. Creo que merece ser leído y comentado como una nueva entrada. Ascende superior. Precisamente por lo relacionado que está con ese editorial que soy consciente no haber renovado aún en el inicio de una nueva temporada. Lo declaré ‘Manifiesto inacabado’. E inacabado está este brotar de una primavera que los humanos aún no podemos disfrutar. Primavera en nuestro hemisferio, pues soy consciente de esa bipolaridad del planeta más influyente en todo que la de oriente y occidente Este editorial, con sus doscientos comentarios, va a quedar fijo más tiempo. Y, desde mi silencio atónito de ojos abiertos, os agradezco a quienes vais día a día releyéndolo y completándolo. AD.
“El tiempo pasado y el tiempo futuro, lo que podría haber llegado a ser y lo que ha sido, apuntan a un fin, que está siempre presente”. T. S. Eliot
En estos tiempos, con el coronavirus acechándonos por todos los lados, y con la edad, que para los que dejamos atrás los ochenta viene a ser una pandemia bastante amenazadora, recuerdo la oración de ese otro anciano, Simeón, que el ver al niño Jesús en el templo lo tomó en sus brazos y exclamo:
Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz, porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.
Nosotros no hemos tenido el privilegio de ver al Salvador, pero hemos escuchado su mensaje y podemos darnos cuenta de que se trata de un mensaje salvador. En este mundo convulso, atemorizado, sacudido por una pandemia que ha echado por tierra nuestras pretensiones de progreso y de poder, entre el estruendo de tantas cosas que se derrumban y tantos clamores de temor y de desconcierto, podemos oír el mensaje de salvación de Jesús.
Entrevista realizada por Fèlix Badia y publicada en La Vanguardia el 19/04/2020
El historiador cree que en la crisis del coronavirus las decisiones de hoy de los gobernantantes determinarán el futuro: 2021 será tarde para fiscalizarlas.
La expansión de la epidemia y la inestabilidad política y económica derivadas de ella han llevado a la humanidad a uno de esos momentos en que la historia se acelera y entra en un momento crítico de cambio, afirma el historiador y filósofo Yuval Noah Harari (Kyriat Atta, Israel, 1976) en esta entrevista concedida vía correo electrónico.
1/ Ruth Watkins, mujer joven, negra, norteamericana, sirvienta de la prostituta de lujo Lita Grey que le explica al caer la noche que el conocimiento es poder, le responde sobresaltada que “el poder es el poder” y que quienes le añaden algún adverbio o adjetivo de tienen ni idea de lo que dicen, no saben lo que es el poder o simplemente desean engañarla. No entienden, sin más, el poder. El poder para Ruth Watkins es en sí mismo el valor. Pueden leer Chicago, y allí la encuentran. La autoridad soy yo, acaba de decir Mr. Trump, tras retirarle en nombre de USA los 400 millones de dólares de aportación a la OMS por su gestión de la epi-pandemia del covid19. El Estado soy yo, ya lo había dicho el Rey Sol, en la Francia del Antiguo Régimen. Mr. Trump acusa a la OMS de haber apoyado a China ocultando inicialmente la gravedad de la pandemia y perjudicando a los restantes países al considerarla como una gripe agravada. Phillippe Aghion, premio Fronteras del Conocimiento de la Fundación BBVA 2020, economista, ha afirmado “El egoísmo con fronteras cuesta vidas; no las salva”.Leer artículo completo »
Publicado en elComún.es ayer y sugerido por Juan García Caselles
Dice un proverbio chino que “Si un problema tiene solución, no hace falta preocuparse. Si no tiene solución, preocuparse no sirve de nada.” En la cultura occidental, su equivalente sería la plegaria de la Serenidad, atribuida al teólogo, filósofo y escritor Reinhold Niebuhr:“ Señor, concédeme serenidad para aceptar todo aquello que no puedo cambiar, fortaleza para cambiar lo que soy capaz de cambiar y sabiduría para entender la diferencia.”
En Semana Santa nunca faltan en las pantallas las plagas de Egipto y resulta que este año, se nos ha metido en casa una de categoría. Menuda la que nos ha montado la pandemia Covid19, encerrándonos a cada uno donde nos ha tocado, sin saber bien cuando y como acabará el calvario. El hecho es que tanto la bárbara cifra de muertos y contagiados, como el desastre que se adivina a nivel planetario, ha pillado por sorpresa a casi todo el mundo. Tras el desconcierto inicial, por aquí al menos parece haberse reaccionado relativamente bien, en general. Por supuesto, siempre hay algunos empeñados en remar contra corriente, ellos sabrán por qué.
Los aimaras andinos tienen como diosa y protectora a la tierra, a la que dan ese nombre maternal. Uno se pone a pensar que quizá esa Pacha Mama ha enfermado de coronovirus a consecuencia de los abusos de los seres humanos.
Tal vez los madrileños han notado estos días que el cielo y la atmósfera de Madrid se han vuelto más claros y limpios y han recuperado sus colores naturales, su azul luminoso, sus nubes rojas del atardecer, sus perfiles netos de rascacielos y calles y edificios, cuando Madrid, con eso del confinamiento, ha disminuído su CO2 y su contaminación al recortar la circulación rodada y el consumo de petróleo. Tal vez el coronavirus ese tiene algo que ver con la contaminación ambiental.
Vuelve a ti este viejo enamorado
porque eres el amor crucificado
el amor que disipa el desamor
y no deja de amar si no es amado.
Tu vida sobrevive a tu muerte
que es pura trasparencia y trascendencia
la trasfiguración del cuerpo en alma
la transustanciación del pan y el vino. Leer artículo completo »
Yo me pregunto por qué llegó el virus y la pandemia.
Y con ello no quiero preguntarme solo acerca de como se hizo la primera transmisión de animal a persona o como se propagó rápidamente de persona a persona. Tampoco quiero ahora cuestionarme solamente, aunque también conviene hacerlo, sobre la necesaria preparación que habríamos de haber tenido de saber lo que ya sabemos sobre el virus, la enfermedad y los recursos hospitalarios y de todo tipo para hacerle frente.