He sentido un gran gozo al leer en Religión Digital la excelente entrevista que hace José Manuel Vidal a Christina Moreira, que mañana va a ser ordenada obispa, con todos los requisitos de la sucesión apotólica y en el seno de la Asociación de Mujeres Sacerdotes Católicas Romanas (ARCWP). Le da RD una difusión grande, con espléndidas fotografías y recomiendo muchísimo leerla, felicitar a Christina y apoyar su causa y, si alguien puede, acompañarla en el lugar que –por prudencia– no se ha hecho público. Aunque personalmente yo haya mantenido más deferencia a la institución eclesiástica, cada vez comparto más la convicción de Cristina y de tantas otras y otros de que sin hechos cumplidos y libertad profunda no habrá cambios de verdad. Y si no copio aquí toda la entrevista es porque quiero liberarme de la deuda que tengo con Victorino, su marido, a quien le prometí hace mucho tiempo hacer una recensión de su excelente libro. Hela aquí, Victorino, viejo amigo, teólogo profundo y hombre espiritual que entensiste ejor que nadie a nuestro siempre recordado Raimon Pannikar. AD.
La mística como experiencia universal:
una lectura de Victorino Pérez Prieto
Victorino Pérez Prieto: La mística en las religiones no cristianas: el reto de la no-dualidad_ (PPC Editorial, 2024)
Conozco a Victorino desde hace años. Es un teólogo profundo, un pensador riguroso y un amigo. Sus colaboraciones anteriores en Iglesia Viva (si alguien quiere leer alguno de los artículos y le da error, copie la dirección que aparece línea de comandos y pegue allí mismo. AD) Atrio.org ya dejan ver su vocación ecuménica radical, influido siempre por el espíritu trinitario y el pensamiento de Raimon Pannikar.
Pero este nuevo libro representa un paso más allá. Y lo hace con audacia y solidez.
Estamos ante una obra que merece un lugar privilegiado como libro de consulta permanente para cualquier persona interesada en la espiritualidad, la mística y el diálogo interreligioso. Si generaciones anteriores teníamos en Mircea Eliade un referente para comprender el trasfondo religioso de la humanidad, este trabajo de Victorino puede cumplir una función semejante hoy, con una sensibilidad más actual: menos centrada en los mitos y más enfocada en las experiencias vivas y fundantes que han dado origen a las tradiciones espirituales.
Aquí no se analiza la religión como conjunto de doctrinas, sino como vivencia radical de lo real. Se nos invita a mirar la mística no como fenómeno marginal, sino como núcleo espiritual de todas las religiones, incluyendo a las no teístas. Este cambio de enfoque –de la creencia a la experiencia, del dogma a la vivencia– conecta con una sed contemporánea de autenticidad que trasciende etiquetas religiosas.
Entre sus aportes más valiosos, quisiera destacar:
– La seriedad con que trata las experiencias chamánicas. Lejos del exotismo superficial, Victorino muestra cómo ciertas vivencias, incluso expresadas en lenguajes mágicos o arcaicos, pueden ser asumidas por una espiritualidad madura. La canonización de figuras como el beato indígena de EE.UU., Alce Negro[i] , es un ejemplo vivo de esta integración.
–La profundidad con la que presenta las tradiciones orientales, especialmente el hinduismo védico. En un tiempo donde muchas veces se reduce todo a una moda light de “mindfulness” o “zen”, este libro devuelve el peso teológico y existencial a esas tradiciones, mostrando su arquitectura espiritual y su sabiduría.
– El despliegue de lo que llama la “no-dualidad”, esa experiencia que supera las oposiciones entre cuerpo y alma, Dios y mundo, sujeto y objeto. En lugar de optar por un monismo simplista o por un dualismo estéril, Victorino –siguiendo la intuición advaita y la vía trinitaria de Panikkar– propone una experiencia a-dual que abraza la complejidad y la unidad.
El libro es también una pedagogía de los “tres ojos del conocimiento”: el sensitivo y empírico, el racional y el contemplativo. En un mundo que ha hipertrofiado el segundo, sustuyendo el primero por “sensores” ultratécnicos y se ha casi olvidado el tercero tachádolo de fantasías ilusorias, esta obra es una llamada al despertar del ojo interior, al cultivo de la interioridad como vía de sabiduría y plenitud.
Más allá del horizonte religioso, este libro tiene una fuerza filosófica y humanista. Muestra que la mística no es un privilegio de unos pocos elegidos ni una evasión espiritualista. Es una posibilidad humana esencial, un modo de vivir la vida con conciencia plena, con presencia amorosa, con comunión con el Todo.
Victorino no propone un sincretismo barato, ni tampoco un relativismo que diluye las diferencias. Lo suyo es una apuesta por una interreligiosidad madura, capaz de reconocer las “equivalencias homeomórficas” (como decía Panikkar), esos ecos y afinidades profundas entre tradiciones distintas. Y, sobre todo, nos invita a reconocer la mística como la dimensión más profunda de lo humano.
En un mundo herido por el ruido, la fragmentación y la superficialidad, este libro es una puerta abierta al Silencio. Un Silencio que no es vacío, sino Presencia. Un Silencio que une, que cura, que transforma.
Breve recorrido por los contenidos del libro:
El libro se estructura en varias partes que, más allá del análisis erudito (hay una gran riqueza de autores y títulos de y sobre mística), invitan al lector a un recorrido interior:
– En los capítulos iniciales se expone el marco general de la espiritualidad y la mística, con especial atención a la metáfora de los tres ojos del conocimiento (sensorial, racional y contemplativo), y a la noción de espiritualidad como acceso a la Vida con mayúscula.
– A continuación, se presenta la idea central del libro: la no-dualidad (advaita) como reto y corazón de toda experiencia mística auténtica. Se explora esta intuición en su profundidad ontológica y experiencial, así como en su traducción interreligiosa.
– Luego se despliegan las distintas formas de mística no cristiana, comenzando por el hinduismo, el buddhismo zen y tibetano, el taoísmo, el sufismo islámico y la cábala judía, con especial atención a sus prácticas, conceptos y figuras ejemplares.
– Finalmente, el libro culmina con una reflexión sobre la mística laica, las espiritualidades contemporáneas y el desafío de una mística transteísta en clave de diálogo intercultural y de renovación teológica.
NOTA
[i] La verdad es que descubrí a Alce Negro por este libro de Victorino. Había leído en Castañeda cosas sobre estados de consciencia a que se llegaba por ingestión de dogas y prácticas rituales de chamanes. Pero nada que ver con esta sabiduría hundida en su tierra y heredada de sus ancestros que que llegó el indio Nicholas Black Elk, cuya historia y mensaje, bautizado en los años 1930 y actuamente en vísa en vías de canonizacion. Recomiedo al menos un primer acercamiento con la escritora Emma Rodríguez en esta reseña:https://lecturassumergidas.com/2018/08/30/el-legado-de-alce-negro/ ) ¡Buena ruta de sabiduría integral para sus conciudadanos del siglo XXI!
antonio.duato.gn@gmail.com
