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7713 Artículos. - 114042 Comentarios.
Alberto Revuelta, 08-enero-2023 
1/ Doy cuenta hoy de mi esfuerzo por comprender al hombre que ha sido unos años responsable máximo del poder y las decisiones en la iglesia a la que pertenezco. He compuesto el texto de mis reflexiones con mis notas desde 1968 hasta ahora, con las lecturas de una quincena de informes y artículos de prensa internacional y nacional no confesional y con mis propias observaciones.
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Redacción de Atrio, 07-enero-2023 Alberto Revuelta no solo pone su firma en columnas de Atrio, como la que aparecerá mañana aquí. Sino en artículos proféticos como este, publicado en medios tan rabiosamente independiente como este Confidencial andaluz. Aquí denuncia, con pelos y señales la desfacharez con que algunos quieren presentar como rebeldes a personajes que no tienen la mínima consideración de personas reales cuya muerte provocan sus juegos. AD.
Mientras Donald Trump pagaba O dólares en impuestos sobre la renta en 2020, su último año como presidente, y animaba a sus aguerridas huestes a asaltar el capitolio; mientras Andrew Tate planificaba un grupo criminal con su hermano y dos rumanos para dedicarlo a trata de mujeres y a violaciones sin control porque considera y ha dicho que “las mujeres son propiedad de los hombres”.
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Andrés Torres Queiruga, 07-enero-2023 
Este artículo ha sido publicado en gallego el juevds 5 de enero en La Voz de Galicia por el teólogo ANDRÉS TORRES QUEIRUGA . Se une a los varios Promemorias que sobre Benedicto XVI esstamos publicando en Atrio. AD.
Hay frases que pueden marcar o al menos definir un destino. “Pienso que, ya que Dios ha hecho papa a un profesor, quería que precisamente este aspecto de la reflexión, y en especial la lucha por la unidad de fe y razón, pasaran al primer plano”. Son palabras pronunciadas por Benedicto XVI en 2010, en el libro de entrevistas La luz del mundo.
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Olga Consuelo Vélez Caro, 07-enero-2023 Y ojalá una nueva Navidad plenamente cristiana traiga la verdadera paz entre entre los pueblos hermnos de Rusia y Ucrania, no una tregua tramposa como la que han propuesto los astutos Putin y Kirill. AD.
Comenzar un año da la sensación de poder estrenar realidades nuevas, no porque cambien mágicamente las circunstancias, pero sí porque el calendario nos ayuda a tener la experiencia de que algo termina y algo comienza. ¿Qué deseamos que termine? ¿Qué soñamos que comience? A nivel personal cada uno tendrá muchos sueños. Pero a nivel social también podemos compartir muchos otros.
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Leonardo Boff, 06-enero-2023 
Siempre que muere un Papa toda la comunidad eclesial y mundial se conmueve, pues ve en él el confirmador de la fe cristiana y el principio de unidad entre las varias iglesias locales. Pueden hacerse muchas interpretaciones de la vida y de los actos de un Pontífice. Haré una a partir de Brasil (de América Latina), seguramente parcial e incompleta.
Es importante constatar que en Europa viven solo el 23,18% de los católicos y en América Latina el 62%, el restante en África y Asia. La Iglesia Católica es una Iglesia del Segundo y del Tercer mundo. Probablemente los futuros Papas vendrán de esas Iglesias, llenas de vitalidad y con nuevos estilos de encarnar el mensaje cristiano en las culturas no occidentales. Leer artículo completo »
José Ignacio González Faus, 05-enero-2023 
Los mismos que, a la muerte de Juan Pablo II, comenzaron a gritar “santo súbito” y consiguieron una canonización irregular[1], gritan ahora a propósito de Benedicto XVI: “doctor de la Iglesia súbito”. ¿Quiénes son y por qué?
Podrían ser algunos de esos cardenales enemigos de Francisco. Pero si además me dijeran que entre los que reclaman eso hay gente de Vox, de la extrema derecha estadounidense, o el señor Orban, no me extrañaría.
Lo que me temo mucho es que eso no lo piden por el bien de Ratzinger ni por el bien de la Iglesia sino en defensa de sus propios intereses. Pues ese modo de proceder de las fuerzas más reaccionarias y más carentes de argumentos, ha sido frecuente en la historia de la Iglesia. Déjeseme poner un par de ejemplos de ello. Leer artículo completo »
Leonardo Boff, 05-enero-2023 
Esta columna de Leonardo, llena de esperanza para su pueblo brasileño y para todo su continente por la vuelta de Lula a la presidencia de Brasil, quedó a la espera por la avalancha de artículos sobre el papa emérito. Bueno será leerlo y comentarlo ahora porque no pierde actualidad. AD.
Durante los cuatro años de la administración del presidente Bolsonaro, el país ha vivido afectado por todas las plagas de Egipto. De las muchas opciones posibles para un problema, el presidente generalmente elegía la peor. Psicótico, se mostraba apático ante las desgracias infligidas al pueblo, en particular a los más vulnerables. El punto álgido de su orgasmo psicótico lo alcanzó cuando prohibió agua, vacunas y medicinas a los indígenas, a los que consideraba infrahumanos. Por ello probablemente se enfrentará a un juicio por genocidio, interpuesto ya por los propios indígenas ante el Tribunal Penal para Crímenes contra la Humanidad de La Haya.
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Jaume Patuel, 04-enero-2023 No resulta fácil hacer un artículo sobre un evento que siempre, cada ciclo de tiempo, se repite: Inicio de año. Además, es símbolo o relato de una forma de vivir: el campesinado en el campo. Y nosotros estamos en otro mundo en el que la tecnología marca el tiempo.
¿Qué adjetivo o acompañante ponerle? Nuevo, feliz, discreto, compartido, secreto, fatal, horrible, desastroso, bueno, bonito y tanto otros que la persona lectora se les puede inventar a gusto personal y de forma espontánea.
Por eso a Año no le he puesto ningún acompañante. Constato el hecho. Leer artículo completo »
Javier Elzo, 03-enero-2023 Hay que ver el gran impacto que ha tenido en los medios la muerte y la exposición de su cadáver en San Pedro. Pero aún me ha llamado más atención a su figura como papa teólogo, Entre todos he estimado el extenso estudio de Jesús Martínez Gordo que publica Religión Digital y que recomiendo a quien desee conocer mejor sus opciones filosóficas que condicionan su orientación hacia el Cristo de la fe y San Pablo antes que al Jesús de los sinópticos. Aquí uno de otro colaborador nuestro que analiza también cómo llegó a ser juez severo de otros teólogos. AD.
Como el anterior papa Benedicto XV, el recién fallecido Benedicto XVI fue pontífice entre dos gigantes, entre Juan Pablo II y el actual Papa, Francisco. Además, como me escribe un amigo, desde Granada, y con razón a mí juicio, a Ratzinger, un intelectual, lo malograron haciéndolo obispo y luego papa. Leer artículo completo »
Celso Alcaina, 02-enero-2023 
Entre 1966 y 1975, yo era oficial del Vaticano. Para alejarse de su pésima reputación histórica, el Santo Oficio, antigua Santa Inquisición, se había dulcificado en Congregación para la Doctrina de la Fe. El Concilio Vaticano II había pedido universalizar la Curia Romana. Ese fue el contexto de mi nombramiento. Igual que el de otros cinco compañeros procedentes de cuatro continentes. Leer artículo completo »
Leandro Sequeiros, 02-enero-2023 Antes de ser papa ATRIO ya había llamdo la atención sobre este diálogo entre los dos intelectuales bábaros, publicando ambos textos en el aún muy rudimentario formato de ATRIO, que aún se conserva aquí. Y después de ser papa hemos vuelto otras veces sobre ello. Hoy, casi 20 años después, publicamos este artículo escrito con ocasión de la muerte del papa emérito por nuestro colaborador Leandro Sequeiros, Presidente de ASINJA (Asociación Interdisciplinar José de Acosta). AD.
El fallecimiento, no por esperado menos sentido, del Papa emérito Benedicto XVI ha recuperado en los medios de comunicación muchas facetas del Josep Ratzinger. Unos medios han recuperado aspectos más oscuros de sus actuaciones como defensor riguroso de la ortodoxia católica. Pero también es necesario recuperar aspectos más positivos de extenso magisterio intelectual.
El debate actual sobre el relativismo y la posverdad hacen más actual el diálogo que mantuvieron Habermas y Ratzinger en 2004 sobre la fundamentación filosófica de la ética ciudadana.
Desde diversos campos se postula un renacimiento de las creencias en occidente. Y con ocasión del día mundial de la filosofía se hacía un llamamiento a ser dueños de nuestras propias convicciones.
En estos meses, desde diversas plataformas, se debate sobre si estamos abandonando el paradigma de la secularización para emerger a la postsecularización.
Antes de ser Papa, Joseph Ratzinger mantuvo una discusión con el filósofo Jürgen Habermas sobre el papel de la fe en la construcción de un mundo más democrático. El análisis del debate que aquí se ofrece revela facetas poco conocidas de estos dos eruditos. Además, un comentario de los ensayos teológico-políticos de Ratzinger.
El encuentro Ratzinger- Habermas del año 2004
En enero del año 2004 la Academia Católica en Baviera reunió al entonces cardenal Joseph Ratzinger (nacido en 1927) con el filósofo Jürgen Habermas (nacido en 1929). La cumbre intelectual se mantuvo entonces en discreta reserva. Personalidades de amplia influencia en mundos muy distintos -el reino vaticano en un caso, la república académica en otro-, ambos son alemanes de una generación que, muy joven, participó del colapso bélico del Tercer Reich.
Maestros de vasta experiencia si bien, por así decir, con libros opuestos, ofrecieron en esa ocasión su visión de las relaciones entre la religión y la política a comienzos del siglo XXI. ¿Pueden llegar a ser hermanas la fe y la democracia? ¿O bien persistirán en su añeja y mutua hostilidad?
Más allá del resultado del encuentro, resulta claro que Ratzinger se enfrentó amistoso pero con energía con su antagonista, sin dudas el pensador vivo más célebre tras la desaparición de figuras como Norberto Bobbio, John Rawls o Jacques Derrida.
La conferencia de Baviera modifica algo del perfil convencional por el que son conocidos sus protagonistas. Es cierto que Habermas se muestra preocupado por los temas de siempre, como son los de la fundamentación no metafísica de los valores modernos y la racionalización de la cultura política. Pero a la vez -y esto es sorprendente en quien al pasar se define como indiferente, «sin oído musical para la religión»- insistió allí en la necesidad de contar con la fe para sostener la debilitada vitalidad de la conciencia democrática.
Ratzinger defendió por cierto una filosofía tradicional que tiene siglos detrás de él. En sus maneras, sin embargo, tomó distancia del perfil mediático que supo proyectar como guardián del dogma y purpurado ultramontano capaz de sostener que los políticos católicos pueden aplicar la pena de muerte pero jamás autorizar el aborto. En su Baviera natal adoptó el papel de polemista urbanizado. Se permite incluso un cortés comentario crítico acerca de una idea de Hans Küng, un teólogo cuya enseñanza combatió desde su implacable puesto institucional en Roma durante la era Wojtyla.
¿En qué creen los laicistas?
Un problema de los laicistas, comenzó Habermas, es que tienen dificultades para afirmar valores sin recurrir a los respaldos trascendentes o confesionales que pretenden negar. La secularización -vale decir, el proceso de replanteo en términos laicos del antiguo universo conceptual de la cultura religiosa- amenaza con vaciar el sentido mismo de esos conceptos que son también valores.
¿Cómo se justifican, por ejemplo, el derecho y el Estado? Esta pregunta fundamental para la política constituyó el centro de la discusión en Baviera. Desde la filosofía de Habermas, una variante del liberalismo político, el respaldo de las instituciones ya no puede ser religioso o metafísico: debe ser racional. La ley que regula al Estado se fundamenta en las mismas condiciones que hacen posible el diálogo entre ciudadanos, quienes están involucrados de una u otra forma en el procedimiento legislativo. La argumentación es la fábrica de legitimidad del sistema.
En esta visión, es el propio proceso democrático el que genera el imprescindible consenso hacia un sistema que pretende apoyarse no tanto en la represión que en el acuerdo más imaginario que real de sus integrantes. Una derivación importante es que el Estado democrático evita dar instrucciones sobre la felicidad o fijar orientaciones acerca del sentido de la vida. Es neutral, dice Habermas, respecto de las visiones del mundo. Sus ciudadanos pueden adoptar la que prefieran; son libres de pensar y actuar como quieran siempre que respeten la legalidad vigente.
Pero el verdadero problema -que, hay que decirlo, no empezó a preocupar a Habermas en el momento en que se encontró a debatir con Ratzinger sino mucho antes- se perfila ahora con claridad, pues ¿qué motivará a estos ciudadanos laicistas, postmetafísicos, individualistas a participar en política o a sacrificar algo de lo propio en aras de un interés común? La razón puede justificar, pero no basta para motivar, aclaró Habermas. Y es aquí donde se encuentra un espacio para que la religión haga su aporte a la cultura democrática moderna con la que vive en disenso a la vez perpetuo y, según él, tolerable.
Este tono desconcertó a los comentaristas. ¿El heredero de la tradición radical de Frankfurt, el defensor de la Ilustración y del progresismo se aprestaba ahora a un giro religioso ante un cardenal oscurantista?
Conocer y creer
Un sistema político, explicó el filósofo, no puede nutrirse del puro conocimiento o de la sola transparencia argumental en los debates. En el pasado, las convicciones republicanas fueron sostenidas por ideologías o pasiones (el nacionalismo, por ejemplo). Sin anclajes «pre-políticos», como los llama con elegancia, es decir, sin motores pasionales e irracionales, difícilmente alguien iría a la guerra o resignaría ganancias en aras de la igualdad. Un Estado no puede prescindir de valores altruistas ni tampoco imponerlos jurídicamente. La modernización, con su individualismo y su frialdad ante lo trascendente, puede llegar a disolver el cemento de la sociedad.
¿Cómo implantar una convicción solidaria eficaz con medios sólo racionales? En lo que Habermas denomina «post-secularización», la religión tiene un papel relevante para la formación de virtudes civiles; apuntala, no amenaza, a la modernidad secular. ¿Acaso los derechos humanos, hito de la civilización, no hunden sus raíces en la escolástica católica, comentó Habermas?
Cristianos y no creyentes deberían soportar la perpetua discrepancia sobre temas de sexo o familia. La razón, por su lado, ganaría en profundidad si reconociera en la fe un «potencial de verdad» que ésta sin embargo no puede demostrar por sus propios medios. La filosofía no debería enjuiciar a la fe con criterios estrictos de verdad o falsedad (cosa que hizo abundante e inútilmente en el pasado), sino cambiar de actitud y estimar lo que puede aprender de ella.
El cristianismo le parece a Habermas un aliado adecuado en la lucha contra el posmodernismo, enemigo común, pues, a diferencia de éste, no reniega de la racionalidad ni le atribuye a ella el origen de todos los males. Con todo, para Habermas sería preciso «desinfectar» de cierto irracionalismo remanente a las culturas no liberales, como las religiosas, para admitirlas en la ciudad. Pero, ¿qué queda de la religión después de esta profilaxis?
La reflexión de Joseph Ratzinger
En su propuesta escrita, Joseph Ratzinger sostiene que la racionalidad, “único Dios que Habermas admite”, también debería reflexionar sobre los desastres que producen sus sueños y comprender las reacciones contrarias que genera. Por un momento parece acercarse más que el propio Habermas a las ideas en las que éste se formó. Aparece el obstáculo del relativismo tan frecuente en Ratzinger.
Cierta o no, su indirecta objeción es a la vez pertinente y popular (algunos la calificarían de populista, otros de mero lugar común) y contribuye a delinear la imagen final con la que el cardenal quiere identificar a su rival, la estrella intelectual. Aunque, a decir verdad, Habermas manifiesta la aspiración a convivir con la religión, la argumentación de Ratzinger intenta convertir al filósofo en una especie de fanático del racionalismo; un dogmático de distinto tipo.
Contra el relativismo moral
Ratzinger aprovecha las cartas que su antagonista deja sobre la mesa para elaborar su argumento utilizando un lenguaje menos técnico, algo que quizá constituya también una lección para progresistas. Sabe que ante un eventual auditorio no creyente llevaría todas las de perder y tiene que defender la noción de derecho natural, es decir, de una ley cuyo fundamento no es un razonamiento o el resultado de un debate sino que se deriva de una esencia «natural» de origen divino y revelada a los hombres, ¿Cómo hacerlo sin exigir que los demás participen de sus creencias?
El verdadero enemigo que obsesiona al entonces cardenal se llama relativismo moral, sin dudas amplificado por el posmodernismo que Habermas deplora, pero no exclusivo efecto de éste, sino de la propia modernidad que el filósofo reivindica. Los valores firmes no surgen de los caprichos personales del individuo ni pueden fundarse siempre de manera racional o democrática.
Esto último es claro en el ejemplo de los derechos humanos. ¿Acaso las mayorías que votaron y llevaron legalmente a Hitler al poder en Alemania hubieran consagrado la dignidad humana, arguye Ratzinger? Hay valores que se sostienen por sí mismos, sin necesidad de argumentos o consensos. No es sensato postrarse ante el fetiche del yo moderno ni el de sus mayorías. Estas no siempre tienen razón, dijo el cardenal el año pasado en Baviera.
La religión, afirma con Habermas, será una auténtica fuente normativa para las democracias abúlicas siempre que se admita que los principios del orden moral y civil fluyen de la naturaleza divina. Porque detrás de ese reconocimiento vendrán los necesarios valores para el mundo moderno cuyo ateísmo amenaza incluso la dignidad de la persona. Si bien es preciso que el derecho vuelva a disponer de un fundamento trascendente deberá ser, por supuesto, uno racionalmente estructurado. Sólo así podrá combatirse el relativismo, enemigo común, que Habermas abomina sólo bajo la forma de posmodernismo. El filósofo había ofrecido su mano, pero el cardenal busca tomarlo del codo.
En efecto, Ratzinger explota a fondo los gestos concesivos de Habermas y extrae de ellos casi la exigencia de restaurar la centralidad de la fe en un mundo que ya no cree en nada ¿No había sido Habermas quien subrayó la genealogía católica de los derechos humanos, hoy venerados por todo el mundo globalizado (a excepción quizá de algunas diócesis meridionales)? Puesto que la metafísica confesional -la fe- no puede limitarse a ser un mero correctivo para el vacío del mundo moderno que ha diagnosticado Habermas porque es su única verdad sustancial y ha sido relegada.
Si la necesidad de un más franco regreso a la fe asusta a los progresistas como Habermas por sus peligrosos núcleos irracionales, ¿por qué se muestran tan poco alterados por las atrocidades de la razón, empezando por la bomba atómica y pasando por su desprecio a las culturas distintas, cuya religiosidad, sostiene el cardenal, el propio Vaticano respeta y estima?
¿Liberales o católicos?
Para Ratzinger es obvio que el laicismo de la modernidad racionalista domina -por el momento y para su propio mal- el actual panorama espiritual. Con todo, razón y fe -los padres de la iglesia, dice el cardenal, lo enseñaron hace ya muchos siglos- son complementarias antes que enemigas. Además, queda claro que la razón tiene sus propias patologías, no menores ni menos mortíferas de las que la religión sufrió en el pasado. Atrocidades históricas aparte, y pese a que superficialmente no parezca así, desde un exclusivo plano doctrinal el ecumenismo de la fe católica manifiesta una mayor disposición a la relación con lo distinto que la cultura liberal.
La lucha de Habermas contra el posmodernismo, deja entender el cardenal, lo terminará arrastrando hacia la intolerancia cultural. Después de todo, no sólo París es la capital de la diferencia. También el Islam, el modo de vida de la India o las sensibilidades nativas de Latinoamérica tienen sus propias visiones no coincidentes con las del Occidente racionalista, la mayor cultura operativa a nivel global.
Para Ratzinger, y en ello se adivina el intento de una estocada final (¿populista?), la modernidad que Habermas defiende debería aprender a modular sus pretensiones de universalidad tomando lecciones de la tradición católica. Esta tradición no sería menos firme pero sí (al menos en teoría) menos absolutista o paranoica que la modernidad laica. Si ésta no modera su ciega arrogancia, lo pagará caro. Y ya lo está pagando, insinuó en Baviera el hombre que sería Papa.
Pese a los aspectos oscuros es conveniente recuperar las dimensiones luminosas de que fue gran intelectual católico en tiempos de penumbra.
Alberto Revuelta, 01-enero-2023 
UNO.- 10 mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas en diciembre. 3 muertes de mujeres además están pendientes de calificación, aunque la policía considera que se sumarán a las 10 ya calificadas. En 2022, según la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género, han muerto asesinadas 48 mujeres. 1.181 desde el 2003. 723 tienen sistema de vigilancia preferente. 17 tiene protección física permanente. La ordenada burocratización de la reacción ante cada asesinato de una mujer por un animal masculino – declaración del delegado del gobierno, consejero territorial, alcalde haciendo constar que no existían noticias o denuncias previas, y que si las había las retiró la mujer asesinara, convocatoria de manifestación a mediodía o al oscurecer, aplausos, más declaraciones de políticos, policías, psicólogos, magistrados y otros de razón sobre lo que se hace, se debería hacer, se deshace o no se sabe qué hacer – no produce resultados. Leer artículo completo »
Redacción de Atrio, 31-diciembre-2022 Entre las muchas necrológicas que me han llegado me ha parecido oportuno unirme a esta de un joven historiador y escritor italiano. La coincidencia de la muerte de Ratzinger con este último día del calendario solar nos hace pensar más que nunca en el paso del tiempo. Y afrontar el fin no solo con resignabión sino con humor, como reuerda el autor que tenía el difunto emérito. Me hace más bien recordarlo así que no en los grandes panegícos que llevo todo el fia escuchando, sobre tdo en la RAI italiana. AD.
Benedicto XVI: instrumentalizado, mitificado, incomprendido y comprimido en tiempos y categorías que no explican nada. Yo lo veo como un emblema de la libertad.
«Dios es lo eterno, mientras que el tiempo es un ídolo cuando se convierte en objeto de veneración». Esta frase, tomada de El Dios de Jesucristo, de Joseph Ratzinger, basta para trazar la parábola de una vida: la fe, la relación con lo eterno y la libertad para vivir los límites de la condición humana. El tiempo, con Benedicto XVI, ha sido generoso. Tiempo que resuena en una vida larga y plena, en comparación con la cual su primacía como el pontífice más longevo de la historia de la Iglesia se reduce a una mera nota a pie de página.
Fragmentos
Porque queda la constatación de que cualquier intento de encerrar la vida en años, así como en palabras y líneas de texto, resulta inevitablemente en una visión parcial, en un fragmento minúsculo que sólo encuentra su lugar en un diseño infinitamente mayor. Es, ni más ni menos, el destino de toda existencia humana. La pretensión de haber captado, o incluso comprendido, la esencia de un individuo está destinada, sin excepción, al fracaso.
La eternidad de Romano Guardini
Sólo el ejemplo -el recuerdo que se traduce en acción vital- puede, en cierta medida, esperar no ser del todo insuficiente y devolver la vitalidad y la memoria a los fragmentos. «Lo eterno no está relacionado con la vida biológica, sino con la persona», escribió a principios de los años cincuenta Romano Guardini, teólogo y filósofo particularmente querido por Benedicto XVI, en su obra Las edades de la vida. «No preserva [a la persona] perpetuándola, sino que la realiza en un sentido absoluto. La conciencia de esta perpetuidad crece en la medida en que se acepta sinceramente la transitoriedad».
Aceptar la finitud de esta vida», como revela Benedicto XVI al periodista Peter Seewald, es el estilo de toda una existencia. La esperanza de «poder reunirme pronto» con los amigos difuntos, más que el conocimiento de que «pronto me enfrentaré al juez definitivo de mi vida», como escribió Benedicto XVI en dos ocasiones a finales de 2021 y principios de 2022, no son piadosas declaraciones aisladas. No se trata de las esperanzas y temores improvisados de un anciano, sino de la conciencia de que «el presente, incluso un presente fatigoso, puede vivirse y aceptarse si conduce hacia una meta y si podemos estar seguros de esta meta, si esta meta es tan grande que justifica el esfuerzo del viaje» (Spe salvi).
Pero la transitoriedad se aplica tanto a las personas como al tiempo. Romano Guardini se dirige a un siglo que coincide con el de Joseph Ratzinger -el siglo XX-, un siglo a punto de extinguirse en la estación de los totalitarismos y de entrar en el rescoldo de nuevas formas aún más insidiosas de pensamiento totalizador. Lo que hace de la acumulación -de tiempo, de riqueza, de poder- la base de una eternidad efímera. Por el contrario, prosigue Romano Guardini, «la eternidad no es un ‘plus cuantitativo’, por inconmensurable que sea, sino que es algo cualitativamente otro, libre, incondicional».
Libertad y locura
No es el recipiente lo que define una vida, sino su contenido. No el tiempo, sino su uso. Y «el comportamiento moral sólo es posible donde hay libertad», escribe Guardini en Ética. La acción libre tiene […] un carácter especial: parte del principio interior de la vida, de la moción autónoma del espíritu, de la decisión con la que dispongo de mi ser».
Se ha discutido mucho sobre la libertad real y «plena» de elección en la renuncia de Benedicto XVI en 2013. Pero cualesquiera que fueran las razones, ello no disminuye en modo alguno el ejemplo de libertad encarnado por Ratzinger. Libertad para despedirse de un determinado ejercicio de poder, libertad para apartarse de dinámicas asfixiantes, libertad para asumir responsabilidades.
Una libertad tan absoluta que puede confundirse con la locura. «Un orden bufonesco (Narrenorden), con el que nos burlamos de nosotros mismos y de la seriedad del gran mundo, es algo bueno. Y también por eso lo recibí con gusto», explicó el entonces Card. Joseph Ratzinger durante la ceremonia en la que se le concedió la Orden de Karl Valentin, actor alemán de cabaret y teatro. En aquel momento, Ratzinger ocupaba el cargo de Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, aparentemente lo más alejado de la comedia que se puede estar.
«Algunos han expresado dudas sobre si esto encaja con una ocupación tan seria como la mía. Me parece que encaja muy bien con ella, ya que, célebremente, poder decir la verdad es el privilegio de los tontos. En las cortes de los antiguos potentados, el bufón era a menudo el único que podía permitirse el lujo de la verdad. Y puesto que por mi profesión tengo que decir la verdad, me alegro de haber sido aceptado en la categoría de los que disfrutan de ese privilegio. Quien, diciendo la verdad, no se sintiera un poco payaso, se convertiría sin duda demasiado fácilmente en un autócrata».
En tiempos de autoritarismo, a veces incluso en la Iglesia.
El pontificado, y quizá la vida, de Benedicto XVI se han reducido con demasiada frecuencia a una elección tomada hace 10 años. Sin embargo, es esa mirada hacia lo absoluto, a la vez humilde y profética, libre y loca, uno de los mayores dones de Joseph Ratzinger a la Iglesia. Un legado para todo cristiano.
Redacción de Atrio, 31-diciembre-2022 Con esta sonriente imagen de la Tierra publica El País, como cada año, una selección de Buenas Noticias del año que termina. Hay que agradecerlo al periodista especializado en análisis estadístico Kiko Llaneras. Lo publicamos hoy para todos los lectores puedan empezar 2023 co más optimismo. Deseamos a todos que se cumplan en 2023 todos los buenos deseos. AD.
El mundo no empeora, mejora: 44 buenas noticias para empezar 2023 con optimismo
Quiero combatir una paradoja: la mayoría de la gente cree que el mundo retrocede y que nos dirigimos al caos, aunque los datos dejan claro que esa percepción es falsa. El mundo no empeora, mejora. Esto no significa que sea un lugar perfecto. Ni siquiera un buen lugar. Padecemos injusticias, guerras, hambre y enfermedades. Una minoría de la población posee la mayor parte de la riqueza, mientras el 8,5% sobrevive con menos de dos dólares al día. La pobreza es cotidiana. Pero de todos los escenarios globales que hemos conocido (no imaginado o deseado, sino conocido), este es el mejor.
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Román Díaz Ayala, 30-diciembre-2022 Román es de las personas con las que más he sintonizado a lo largo de este itinerario de Atrio, aunque no haya faltado alguna discrepancia de matiz. Lo considero verdadera columna de ATRIO, con 42 artículos escritos ntre 2013 y 2019. Hace unos día escribió un tierno relato prsonasl en Carta de Navidad. Y hoy nos ha enviado unas reflexiones desde Atrio y sobre Atrio, que alimentan mi esperanza de que Román aporte mucho a ess Proyecto ATRIO 2023 que tenemos que acabar de diseñar y llevar a cabo el próximo año entre todos. AD.
Hoy es 26 de diciembre. Antonio Duato acaba de insertar en Atrio una Carta de Navidad escrita por Leonardo Boff. El año 2021 fue un momento axial con la pandemia y el confinamiento generalizado. El teólogo de la ecología muestra una carta catequética con una afirmación enfática sobre el Niño: “Él es Dios”.
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Redacción de Atrio, 29-diciembre-2022
Massimo Faggioli. Teólogo laico en EE.UU., 28-diciembre-2022  El jesuita P. Marko Rupnik dando una meditación a la Curia Romana en el Vaticano el 6 de marzo de 2020.
Van conociéndose cada vez más noticias y opiniones sobre los gravísimos actos cometidos en los años ochenta y noventa por el jesuita y artista esloveno Makro Rupnik. Hace años que llegaron denuncias a la cúspide de los jesuitas y de la curia en Roma. Parece que hubo alguna sanción suave y no publicada. Pero dada la cercanía de Rupnik al papa Francisco y el éxito de muchas de sus obras (en España, los mosaicos del Santuario de Manresa inaugurados este año, en el Centenario de la conversión de San Ignacio) y predicaciones (en 2020 dirigió los ejrecicios cuaresmales a la Curia romana), se repitieron las acusaciones oficiales a la CDF (Congregación para la Defensa de la Fe) que promulgó en mayo de 2020 un decreto declaranndo que esas acusaciones probadas suponían la excomunión latae sententiae, decreto revocado un par de semanas después. Ante estos hechos que encontraréis en muchos medios (esta vez más en los más contrarios a Francisco, como Silere non possumus o Missa in Latino, que aporta Il Sismografo) se han publicado diversas opiniones, entre ellas la de José Ignacio González Faus en dos artículos de Religión Digital. En su día no los publicarmos aquí, pues necesitaban una introducción como esta y planteamiento más global. Pero recomiendo conocer la opiión de Faus, que es de los pocos teólogos que bajan a la arena de debates como eeste y que noss alerta contra montajes mediáticos también. Quedan para nosotros estas dos preguntas: ¿Se da en Roma más dureza contra abusos a menores que a personas adultas pero frágiles ante la autoridad sagrada del sacerdote o superior/a? ¿Hay también penas más severas contra simples sacerdotes que contra obispos o personas encubradas? Sea lo que sea, aún con gran estima al papa Francisco y sus plabes de renovación, nos hemos decidio a plantear este escabroso tma, con la misma libertad que hace veinte años, cuando nadie hablaba de ello, ATRIO escribió sobre el escándalo de Maciel cuando aún intentaba taparse y sobre el de las monjas africanas usadas por el clero para sustituir a las prostitutas con peligro de SIDA? Y queremos hoy abrir el tema ante posible intento de encubtimiento con el siguiente arnálisis del amigo Faggioli, teólogo, historiador y comunicador quehace el un planteamiento a fondo que estábamos esperando. AD.
La gestión del Vaticano en el caso del padre jesuita Rupnik muestra nuevas dimensiones de la interminable crisis de abusos
POR MASSIMO FAGGIOLI, National Catholic Reporter-NCR, 21-12-2022
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Mariano Álvarez Valenzuela, 27-diciembre-2022 Tras varios artículos y celebraciones sobre Navidad, en esta semana previa al fin y principio de un nuevo año en nuestro calendario, invito a una lectura sosegada de esta reflexión de Mariano. Es largo y alguien dirá que no entiende tanta filosofía. Pero no lo vea como tal. Recomiendo leerlo, dándole tiempo, eso sí, como reflexión desde sí mismo, no desde sistemas, sobre ese ser personal, no meramente natural, sino única e irrepetible singularidad en el Cosmos y en la Evolución, que es mi insignificante pero enorme ser persona y naturaleza consciente. En resumen: que persona y comunidad somos inseparables. AD.
Una de las necesidades más básicas del ser humano es sin duda alguna la de disponer de un sistema de referentes, es decir precisa percibir y percibirse en la diferencia, sin diferencia no hay ni percepción ni autopercepción. La primera en cuanto a lo que está frente a sí pero diferente de sí, y la segunda en cuanto a sí mismo pero diferente de sí mismo. Leer artículo completo »
Leonardo Boff, 26-diciembre-2022 
[Esta carta estuvo en ATRIO algunos días atribuida o Leonardo Baldarrain. Sin embargo la había enviado Leonardo Boff. Un error al seleccionar en la lista de autores el «Leonardo» anterior al correcto. AD ]
Os trasmito con cariño una carta del Niño Jesús para todas vosotras y todos vosotros. LB.
Queridos hermanitos y hermanitas:
Si al mirar el pesebre veis en él al Niño Jesús y os llenáis de fe en que Dios se hizo niño, un niño como cualquiera de nosotros, y que Él es el Dios que está siempre con nosotros, especialmente con los niños que tienen hambre y están en medio de guerras,
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Alberto Revuelta, 25-diciembre-2022 
UNO.- El 19 de noviembre concluyó su trabajo la Comisión del Congreso de Estados Unidos sobre el asalto al mismo tras las últimas elecciones y la posición del expresidente Trump ante esos hechos. Considera que hay base de incriminación contra él en vía penal detectando cuatro posibles motivos para una acusación: obstrucción de un procedimiento oficial (la certificación de los resultados en el Congreso después de la victoria de Joe Biden), conspiración contra Estados Unidos, conspiración para presentar declaraciones falsas (listas alternativas de grandes votantes) y, finalmente, incitación o ayuda a una insurrección. Pese a las noticias falsas, medio falsas y medio dio verdaderas, Estados Unidos tiene solidez política y democrática. Las describe en un resumen de 160 páginas publicado el lunes, antes del informe que ha hecho público el miércoles 21 de diciembre. Agrupa todas las piezas de la oscura trama que pretendía impedir la transición pacífica del poder. Se intentó un golpe de Estado y fracasó. Al mando estaba Donald Trump. San Pablo, tan criticado el hombre, ya lo advirtió: “El que esté seguro, mire no caiga”. Leer artículo completo »
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