En poco tiempo el mundo cambió de rumbo. Lo que creíamos imposible, sucedió. El ritmo acelerado de la vida, la falta de tiempo para tantas cosas, las prisas y la aglomeración cada vez mayor, se detuvieron. Y ahora, en muchos países, estamos experimentando la cuarentena en casa. ¿Qué pensar en esta situación? Creo que es una experiencia que nos confronta con la limitación humana. Somos creaturas vulnerables y limitadas. Aunque el progreso y el dinero parecen abrirnos todas las puertas y hacernos creer que lo dominamos todo, la misma realidad se encarga de recordarnos que el “misterio” de la vida y de la muerte, siempre nos desborda y no podemos agarrarlo en nuestras manos y determinar completamente el presente y menos el futuro.
Me he unido hoy a la Misa de Francisco a las siete de la mañana y me ha impresionado la sencillez de la ceremonia (salvo alguna cosa al final) y sobre todo de la homilía al Evangelio de Juan 9, que recomienda leer y releer a la luz de la frase de Agustín: Temo que Dios pase (y no me de cuenta). Creo que toda la Iglesia y sus liturgias podrían salir purificadas de esta cuaresma-cuarentena. AD.
1/ Lo he citado alguna vez. En 1814 John Playfair un científico inglés, dejó dicha su experiencia vital «fuera imprudente ser optimista y poco filosófico desesperar«. La forzada reclusión a la que estamos obligados por el RD publicado por el gobierno del Reino, podría ser ocasión de analizar cómo va el mundo, y nosotros en él, donde la pandemia nos ha quitado los oropeles, ruidos y viajes y ha sumido a Italia, a Portugal, a España y a Francia en un silencio despacioso. Leyendo alguno de los cientos de estúpidos y erróneos mensajes que, en los últimos días, he recibido, se me ha aparecido Andrea Camilleri, autor de novelas deliciosas sobre Sicilia y me ha recordado – ectoplásmáticamente – que en una de ellas. «La banda de los Sacco», publicada por Selleiro en Italia y aquí por Salamandra, relata que en 1940 Alfredo Cucco, siciliano, un científico de entonces, no hace tanto por cierto, publicó un libro en el que sostenía que el coito interruptus dejaba tuerto al que lo practicaba. Con el coronavirus estamos asistiendo a un espectáculo osimilar. En este nuevo tiempo que nos brinda la pandemia y el gobierno de coalición cabe reflexionar sobre lo que ofrece la ciencia en la cual la mayoría de los humanos actuales cree a pies juntillas. Kurt Gödel alertó de que todos los sistemas formales que incluyen cierta porción de aritmética – y la estadística y la é y los bigg data la incluyen – son incompletos y además esa incompletitud no tiene remedio; por muchos axiomas que añadamos siguen siendo incompletos.
La pandemia actual del coronavirus representa una oportunidad única para que repensemos nuestro modo de habitar la Casa Común, la forma como producimos, consumimos y nos relacionamos con la naturaleza. Ha llegado la hora de cuestionar las virtudes del orden capitalista: la acumulación ilimitada, la competición, el individualismo, la indiferencia frente a la miseria de millones de personas, la reducción del Estado y la exaltación del lema de Wallstreet: “greed is good” (la avaricia es buena). Todo esto se ha puesto en jaque ahora. Aquel ya no puede continuar.
Entre las muchas publicaciones que se me ofrecen para colocar este sábado en la cabecera de ATRIO, he elegido una imagen y una reflexión. La imagen la he encontrado en varias publicaciones de Italia, que ya ha superado a China en número de muertos, pronto la superará en número de contagiados y espero que antes de un mes la supere en número de recuperados. Recordemos que España está siguiendo a Italia en esta pandemia con cuatro días solo de retraso. Y la reflexión es de Edgard Morin, que con sus 98 años conserva la lucidez que siempre ha tenido. AD.
Los menores de 26 años son centennials, los de 26 a 38 años son millennials, y los de 39 a 50 años son la generación X. De 51 a 70 años son los baby boomers, y los de más de 70 años la silent generation. Yo (1944) pertenezco por los pelos a la generación silenciosa por haber nacido entre finales de los años 1920 y mediados de los años 1940, cuyo animal totémico habría sido el burro de carga sufrido y silencioso, a diferencia del burrito blando, suave y aterciopelado de Juan Ramón Jiménez.
Un amigo de Irún, Agustín Ugarte, me envía esta sugerente aportación para pasar con provecho esta quarentena-cuaresma. ¡Esperanza acumulativa de Pascua interior y sanitaria! AD.
Hay veces en la vida que no podemos huir. Y también estamos aprendiendo…
JAVIER YANGUAS LEZAUNDoctor en Psicología, director científico del programa de mayores de la Fundación Bancaria La Caixa
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Que somos frágiles y vulnerables. Que tenemos que aprender a vivir con nuestra vulnerabilidad. Que la sensación de control es puro espejismo.
Para muchos la canción Resistiré del Dúo Dinámico, con letra de Carlos Toro, sería como un himno vital frente al coronavirus, ya que ofrece una resistencia fuerte en tiempos débiles. Sería la visión propia de un héroe juvenil que se enfrenta al virus viriloidemente: erguido, en pie, jamás me rendiré. Se parece un tanto al otro himno de M.Benedetti –No te rindas– en el que se versiona una beligerancia taurina contra el toro del mal, aunque ahora ya se inmiscuye el amor de por medio. Sintomáticamente Resistiré se inspira en el lema de Camilo J.Cela “el que resiste, gana”, obviando que el que resiste gana si no tiene desgana, hasta que finalmente desiste y pierde inexorablemente como todos. Leer artículo completo »
La publicación de este artículo de nuestro colaborador habitual no supone que ni el moderador ni las personas que más participan en ATRIO estén acuerdo con su contenido. AD.
Todo está relacionado con todo: es hoy un dato de la conciencia colectiva de los que cultivan una ecología integral, como Brian Swimme y tantos otros científicos y el Papa Francisco en su encíclica “Sobre el cuidado de la Casa Común”. Todos los seres del universo y de la Tierra, también nosotros, los seres humanos, estamos envueltos en intrincadas redes de relaciones en todas las direcciones, de suerte que no existe nada fuera de la relación. Esta es también la tesis básica de la física cuántica de Werner Heisenberg y de Niels Bohr.
Llevo días preguntándome sobre qué escribir en esta columna. En este presente distópico creado por la pandemia, a nadie le importa mucho lo que pase en Palestina.
No va a interesarles saber que, tras la tercera elección israelí en un año, los rivales Gantz y Netanyahu siguen en empate técnico sin poder formar gobierno (Gantz podría hacerlo con el apoyo de la Lista Conjunta formada por los partidos palestinos −que son la tercera fuerza−, pero el racismo de los políticos judíos les impide aceptar cualquier alianza con los árabes); y que sin importar el resultado ni quién consiga finalmente ser el próximo Primer Ministro, la inmensa mayoría de la población palestina (casi la mitad de quienes viven entre el Mediterráneo y el Jordán) seguirá sin derecho a votar a quienes controlan su vida, y viviendo bajo el apartheid, la ocupación militar y colonial.
Cuando España está recluida manu militari en casa de sus ciudadanos, cuando no pueden hacerse reuniones políticas, ni manifestaciones públicas, cuando nueve mil españoles están infectados y trescientos han sido enviados a su Creador, precisamente el monarca y jefe del Estado pone a apear de un burro a su señor padre, incumpliendo, además del cuarto mandamiento de la Ley de Dios, el artículo 991 del Código civil que dispone que nadie podrá aceptar ni repudiar (una herencia) sin estar cierto de la muerte de la persona a quien haya de heredar y de su derecho a la herencia. ¿Cree don Felipe de Borbón y Grecia que los ciudadanos españoles somos todos estúpidos, lerdos, tontos de baba, idosos o toleamos?
Habíamos invitado a Esther para que nos hablara de cómo vive la juventud actual la espiritualidad, la interioridad, la sabiduría vital… como se la quiera llamar. Ella nos propuso algo mejor: el relato de su propia vida, ilustrada con poemas, canciones y danzas que, en momentos oscuros, reavivaron en ella la llama vacilante.
Como cuando, a sus 17 años, sintiéndose muy perdida, de pronto, en la radio de la cocina sonó el poema de Machado en la voz de Serrat: “Todo pasa y todo queda, / pero lo nuestro es pasar. / Pasar haciendo caminos, / caminos sobre la mar. / Caminante, son tus huellas / el camino y nada más. / Cuando el poeta es un peregrino, / cuando de nada sirve rezar, / caminante, no hay camino, se hace camino al andar”. Leer artículo completo »
1/ El día 8 de marzo, cuando miles de mujeres se hacían ver como tales y con su fuerza y su derecho en las calles españolas, perdía su fílmica partida con la muerte el actor franco-sueco Max von Sydow a los 90 años en los que logró distraer a su contrincante en el cuadrado de blancas y negras del eterno ajedrez. El séptimo selloera la película en la que von Sydow interpretaba a un caballero que regresaba de las cruzadas, decepcionado y ansioso de hacer alguna acción que diera sentido a su vida antes de morir. Cuando llega su territorio se encuentra la peste invadiéndolo todo. Ingmar Bergman, sueco como él, de raíces luteranas en sus entrañas inconscientes, encontró en este compatriota nacido en 1929, casi dos metros de altura y de ojos azules, el hombre vuelto de las cruzadas y capaz de mantener una larga y dura partida de ajedrez con la muerte que sabe perdida pero que ha de intentar ganar cada jugada. Leer artículo completo »
Ya estamos todos encerrados en cuarentena para defendernos y defender a todos de la pandemia. Como las decenas de millones de habitantes de Hubei hace dos meses o como los diez jóvenes que Bocaccio cuenta que se encerraron encerraron en una villa cerca de Florencia para huir de la peste de 1348. ATRIO seguirá ofreciendo espacio de lectura y diálogo sereno. Y justo estos días se ha ofrecido a acompañarnos otro autor que seguro que nos hará pensar. Se trata de Carlos Díaz Hernández, un profesor universitario de filosofía, viejo amigo, a quien siempre he admirado y con quien a veces he discutido. Tengo ganas de leer sus Memorias de un escritor transfronterizopara presentarlas aquí. AD.
Pues aquí estoy, queridos amigos, y no en México como debiera, porque no me dejan salir: madrileño infectado, Achtung!
Esta segunda parte es mucho más crítica hacia el papa Francisco que, en los hechos, no parece decidido a oponerse a la dominación imperialista del sistema capitalista que se sigue imponiendo en todos los continentes a todos los intentos de cambiar el sistema de explotación injusta de recursos, disimulando la intención explotadora y colonizadora con la escusa hipócrita de defender la democracia formal. Pero Oscar Fortin, al final, salva la persona y la sinceridad de Francisco, y este moderador todos sabéis que sigue poniendo su confianza en ese papa que ya no imaginaba que pudiera venir, a pesar de sus limitaciones. AD.
SEGUNDA PARTE: los hechos
Si los primeros meses del papa Francisco fueron como una cierta “luna de miel”, expresándose con mucha libertad, los meses que siguieron se revelaron un poco más complicados.
Hoy hace siete años de aquella sorprendente primera aparición del nuevo papa Francisco que nos removió. Hoy muchos tenemos por probado que sus primeras palabras y gestos no eran simple pose mediática. Pero sigue lleno el pontificado de unas contradicciones que no es posible disimular. Es como si, no solo la cúspide romana sino hasta el mismo papa necesitaran una metanoia de fondo para desprenderse de las arraigadas ideologías propietarista y patriarcalista que le impiden aceptar con hechos las revoluciones socialista y feminista que hoy son Evangelio para muchos. De la primer contradicción –anticapitalismo de palabra y antisocialismo de hecho– trata Oscar Fortin en una serie de dos artículos que este moderador hace suyos. AD.
Nuestra existencia pende de un hilo, del hilo de la vida tejido por las Parcas o hadas del destino, que lo acaban segando. Una mota en el ojo no nos deja ver, una partícula extraña en la boca no nos deja comer y una piedrecita en el zapato nos impide caminar. Un simple virus como el coronavirus deshila el hilo o hilado de nuestra urdimbre vital, y retuerce su trama existencial hasta convertirla en trauma o drama. Nuestra coexistencia es una hilatura regida por las hilanderas de nuestra buena y mala suerte o fortuna, que son también las que asignan su lote o lotería a mujeres y hombres.
Leo a Alberto Revuelta («Notas de Bitácora 08/03/20«): «5/ En Marsella cada mes de julio el arzobispo celebra la misa de las rogativas para conjurar la epidemia. (…)»
A estas horas (21,47 H. del día 09 – 03 – 2020) ha comparecido ya el Ministro de Sanidad. Algunas comunidades han tomado medidas singulares, «medidas de contención reforzadas» contra el coronavirus y la Comunidad de Madrid ha acordado suspender las clases durante 15 días en todos los niveles educativos, inclusive las guarderías infantiles,