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Por el camino, 4.

Engaño y traición.
Extraviar y desviarse (I)

 

  1. El Galileo había colocado al “criadito” en medio de “los Doce” (Mc 9,36) para centrar en él todas las miradas de los suyos

Una vez situado en ese punto, lo abrazó identificándose con él y presentándolo al grupo como modelo de actuación. “Los Doce” tendrían que aparecer ante la humanidad como los últimos de los servidores, desestimando ambiciones y mostrando la igualdad y la fraternidad como rostro de la sociedad alternativa. Su praxis y su modo de vivir habrán de ser el referente del Proyecto Humano. Transformarse en sociedad de Poder llegaría a ser la más grave traición histórica a dicho Proyecto.

  1. “Los Doce”, sin embargo, buscaron aletargar el tema con una intervención del arrebatado Juan

Este, hablando en nombre de todos ellos, trató de desviar la enseñanza del Galileo presentando un hecho sin pies ni cabeza, ni conexión alguna con la importante lección que necesitaban aprender. La cuestión se resumía en un intento del grupo de “los Doce” por hacer abortar una acción liberadora llevada a cabo por un sujeto desconocido. Y Juan, como portavoz de todos, daba como razón que el anónimo individuo, aunque asociado a la causa de Jesús, actuaba al margen del control de ellos. El Galileo intervino al instante ordenándoles no impedir la acción liberadora y aceptar como aliados a cualquiera decidido a realizarla.

 

  1. Una vez cerrada la interrupción hecha adrede por los discípulos para desviar una enseñanza que no les interesaba, Jesús la retomará tratándola ahora con mayor severidad

Así, de forma exigente, tratará de meterles en la cabeza a “los Doce” la extrema gravedad de desviar a otros de la ruta marcada por el Proyecto y el desatino, difícilmente reparable, de obcecarse en seguir por el camino equivocado. El relato que lo cuenta sigue esa doble orientación. La primera de ellas se narra del siguiente modo:

«Pero al que escandalice a uno de estos pequeños que me dan su adhesión, más le valdría que le encajaran en el cuello una piedra de molino y lo arrojaran al mar.

 

  1. Una lúcida puntada inicial de Marcos pone de nuevo en primer plano el tema central de la enseñanza del Galileo interrumpida por los discípulos

El tono severo que da entrada al relato y se mantiene hasta su final muestra su continuidad con la vehemencia de Jesús en su respuesta al disparatado hecho presentado por Juan. La apertura de la narración: “Pero al que escandalice a uno de estos pequeños que me dan su adhesión…” está, además, fuertemente relacionada con dos momentos claves del aleccionamiento dirigido a “los Doce”. El doble engarce fue realizado por el evangelista mediante una seria advertencia del Galileo apercibiendo a cada uno de los integrantes del colectivo. Este importante aviso: “Pero al que escandalice…”, marcado por el verbo griego σκανδσαλίζω (‘escandalizar’, ‘hacer tropezar’, ‘emboscar’), pone en guardia al colectivo a quien va destinado, señalando a cada uno de sus integrantes la extrema gravedad de adoptar posiciones contrarias a quienes el texto denomina con la expresión: “…uno de estos pequeños que me dan su adhesión”. La precisión “de estos” (τούτων) informa de sujetos determinados referidos con anterioridad. Los relatos previos dan cumplida cuenta de dos modelos de actuación que coinciden con los personajes aludidos: “…estos pequeños que me dan su adhesión”.

 

  1. El primero corresponde al final de la anterior escena

El ejemplo con que concluía dicho cuadro hablaba de cualquiera que declare su condición de aliado con solo prestar una exigua colaboración a “los Doce” por razón de considerar que están entregados con lealtad al Proyecto Humano: “…quien os dé a beber un vaso de agua por razón de que sois del Mesías, no quedará sin recompensa”. El toque de atención: “Pero al que escandalice…” pone sobre aviso respecto a oponerse a la acción llevada a cabo por el protagonista del ejemplo. Resulta inaceptable el rechazo y el desprecio de “los Doce” a quien se dispone a prestarles una pequeña ayuda (ποτίζω: ‘dar de beber’). El personaje del ejemplo merece reconocimiento (“…no quedará sin recompensa…”). Por el contrario, es inaceptable una respuesta hostil a su ayuda, tratándole como adversario.

  1. El segundo, está representado por la figura del “criadito”

La alusión al ejemplo ilustrado de este otro personaje resulta evidente al comprobar la similitud de los formatos utilizados por el evangelista en las dos afirmaciones:

* la de la advertencia: “...al que escandalice a uno de estos pequeños que me dan su adhesión” (Ὃς ἂν σκανδαλίση ἕνα τῶν μικρῶν τούτων τῶν πιστευόντων εἰς ἐμέ; Mc 9,42) y

* la del patrón a seguir: “El que acoge a un chiquillo de estos como si fuese a mí mismo” (Ὃς ἂν ἓν τῶν τοιούτων παιδίτων δέξηται ἐπὶ τῷ ὀνόματί μου; Mc 9,37).

La contraposición se percibe con nitidez: Cerrar la puerta en señal de desprecio a quien se halla en la última fila de los que prestan servicio al Proyecto Humano es la actitud contraria a la solicitada a “los Doce” por el Galileo.

 

  1. Esta doble conexión del relato con la enseñanza previa de Jesús a “los Doce” resulta imprescindible para una lectura acertada de su contenido.

Obviarla, lleva a perder de vista el itinerario didáctico seguido por el Galileo y conduce con facilidad al despropósito. Esto ha ocurrido a menudo haciendo derivar el mensaje central del relato hacia motivaciones y acciones de tinte sexual. Frente a estas acomodaciones del tema originadas por neurosis obsesivas, se impone la evidencia: ¡no hay en ninguno de los Evangelios la más mínima dedicación de Jesús a asuntos relacionados con el sexo! Incluso el relato tan aireado de la mujer adúltera, nada tiene que ver con el Galileo. Se trata de una narración confirmada por la exégesis como ajena al cuarto evangelio, añadida mucho después de que ese escrito hubiera salido de las manos de la comunidad que lo puso por escrito.

La perspectiva de estas conexiones señaladas con la expresión: “estos pequeños” arroja luz sobre el texto poniendo al descubierto los fundamentos, el profundo sentido y el valor de esta declaración del Galileo. Los inquietos interrogantes agazapados tras la entrada del texto: “Pero al que escandalice a uno de estos pequeños que me dan su adhesión…”:

  • ¿Qué significa ‘escandalizar’?
  • ¿Quiénes son los pequeños?
  • ¿Cómo demuestran su adhesión a Jesús?

reclaman a voces ser aclarados antes de continuar cualquier explicación.

 

  1. El verbo griego σκανδσαλίζω (‘escandalizar’, ‘hacer tropezar’, ‘emboscar’) hace referencia en su origen a una trampa para cazar

Su acción se dirige hacia alguien considerado enemigo. Y habla de la colocación de un gran obstáculo en su camino (σκάνδαλον; ‘piedra para hacer tropezar’. ‘escándalo’) para hacerlo toparse de bruces con él, trastabillarse, impedirle continuar por esa ruta y desviarlo hacia otro camino alejado del deseado por él. El evangelista lo usa aquí poniéndolo en boca de Jesús para advertir seriamente a “los Doce” del gravísimo peligro de decidirse por una praxis contraria al Proyecto Humano. Dicha praxis escandaliza, es decir, hace desviarse del camino elegido a quienes han adoptado una actitud semejante a la marcada por los personajes de los dos ejemplos a los que está referida. Se extravía = se escandaliza

  • al rechazar el modelo de último servidor (“el criadito”), con el cual se identificó el Galileo
  • y mediante el desprecio hacia cualquiera que se brinde a prestar alguna ayuda al desarrollo de su Proyecto.

 

  1. La lección previniendo de desviar de su actitud y su praxis, rechazando y despreciando a “estos pequeños” está destinada a “los Doce”

La tarea liberadora de la sociedad alternativa, distinguida porque en ella reina la igualdad y la fraternidad, conlleva la acogida y la estima de cuantos han renunciado a sobresalir y han optado por la ayuda y el servicio al desarrollo del Proyecto Humano. Escandalizar ha sido una actitud, percibida por el Galileo en “los Doce”, contraria al cometido que habrán de realizar en la historia. La expresión alusiva a los pequeños: “uno de estos pequeños” conecta de forma directa con la razón que ha motivado el aleccionamiento de Jesús a “los Doce”:

“Cuando llegaron a la casa les preguntó:
    – ¿De qué hablabais por el camino?
Ellos guardaron silencio, pues en el camino habían discutido entre ellos quién era el más GRANDE (μείζων) (Mc 9, 34).

32.1. “Los Doce” andaban equivocando el camino con el riesgo gravísimo de equivocar a los demás

Cada uno de ese colectivo persigue ser el más grande. El Galileo se identificó, por el contrario, con el último, el más pequeño de los servidores. El comparativo, haciendo la función de superlativo, μείζων (‘más grande’) de μέγας (‘grande’, ‘alto’, ‘elevado’) se halla en el polo opuesto de μικρός (‘pequeño’, ‘insignificante’). La grandeza codiciada por “los Doce” demuestra ir a favor del orden injusto, un sentido incompatible con el marcado por la Buena Noticia. “Los Doce” escondieron sus pretensiones conociendo la gravedad de su traición. Demostraron así que acompañaban a Jesús sin haberle dado leal adhesión, una opción que sí reconoce el Galileo en “estos pequeños” aludidos con anterioridad: “…uno de estos pequeños que me dan su adhesión”.  

32.2. La frase suele traducirse: “…uno de estos pequeños que creen en mí” (ἕνα τῶν μικρῶν τούτων τῶν πιστευόντων εἰς ἐμέ)

Hay que observar, sin embargo, que el participio τῶν πιστευόντων (‘los que creen’) del verbo πιστεύω (‘creer’, ‘confiarse a’, ‘dar crédito’) no va acompañado de una preposición con sentido pasivo (ἐν;‘en’), sino de otra de carácter dinámico y direccional (εἰς; ‘a’, ‘hacia’). Esta preposición es la empleada habitualmente por el cuarto evangelio, que nunca hace uso del término ‘fe’ (πίστις) y utiliza con frecuencia el verbo πιστεύω acompañado de la preposición εἰς para hablar de ‘adhesión a’. Y como en ese evangelio, el participio seguido de preposición y pronombre (πιστευόντων εἰς ἐμέ) debe traducirse con el sentido activo marcado por la preposición: “que me dan su adhesión”.

32.3. Los pequeños adheridos al Proyecto son aquellos que cumplen la primera condición del compañero leal: “Si uno quiere venirse conmigo que reniegue de sí mismo” (Mc 8,34)

Ni ‘grande’ ni ‘pequeño’ son términos referidos aquí a tener mucha o poca edad. Aluden a posiciones decididas que marcan un camino existencial. ‘Grande’ habla de superioridad y dominio; ‘pequeño’, de renuncia a toda ambición y opción por el último grado en el escalafón de los servidores. La única ambición de los pequeños que dan su adhesión a Jesús y su Programa se limita a encontrar en la sociedad alternativa la igualdad y la fraternidad que anhelaban. La obcecada superioridad de los grandes, su emperifollada apariencia, su estirado engalanamiento, su alardeo y jactancioso relumbrón, su insultante distancia, sus muestras de riqueza desmedida, sus impermeables estructuras, sus fijaciones dogmáticas, ritos y misterios impenetrables, su abstracto vocabulario inentendible por la gente sencilla, su vergonzoso patrimonio inmobiliario… conforman un obstáculo insalvable para “estos pequeños que me dan su adhesión” que los defrauda, aparta y desvía (los escandaliza) forzándolos al extravío.

 

  1. El extravío de los adheridos al Proyecto tiene difícil arreglo

La implantación en la sociedad alternativa de la grandeza como sustitutivo engañoso de la igualdad y la fraternidad representa una traición histórica de una gravedad sin límites. El Galileo avisó duramente del alcance y peligro de quien provoca esa ruptura y extravío, de quien escandaliza: “…más le valdría que le encajaran en el cuello una piedra de molino y lo arrojasen al mar”. La imagen, cargada de violencia no está expuesta como amenaza, sino como indicadora de la trascendencia y las consecuencias negativas para el Programa Humano de esa alta deslealtad del escándalo o extravío. El ejemplo usa la repulsiva idea que para la mentalidad judía de la época significaba morir y no ser enterrado el cadáver. Jesús aumenta tal repugnancia añadiendo el dato de ser hundido definitivamente (‘piedra de molino al cuello’) en el lugar donde, según las ideas extendidas en su tiempo, residen seres siempre vigilantes, en disposición de atrapar y destruir a los humanos.

 

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