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¿Qué es espiritualidad?

Este artículo responde a la pregunta de un amigo sobre cómo yo entiendo la espiritualidad, en relación  con la persona y  en este momento de la historia y de la existencia que me toca vivir. Hago este esfuerzo y lo expongo para aclararme a mí mismo y hacer un diálogo más claro con quien me lee en ATRIO.org  o en otros medios. Y espero seguir dialogando, pues he tenido que interrumpir varias veces la redacción y revisión de este texto por las apremiantes noticisa que lleganaban hoy viernes desde Valencia, Whasington y el Vaticano . AD.

Entiendo por espiritualidad el ejercicio, individual o colectivo, del conocimiento espiritual para responder a las preguntas últimas que cada persona, a lo largo de su vida y en momentos, por tanto,  diferentes de su maduración personal se pueda hacer sobre quién es uno mismo, el otro o el universo.

Queda pues referida mi respuesta a lo que entiendo por conocimiento espiritual. Sobre el verbo conocer aporta el diccionario de la Real Academia hasta 7 acepciones usadas hoy como verbo transitivo, un sujeto y un objeto. Sobre cinco de ellas al menos, includa la de “experimentar, sentir” vamos a avanzar en nuestra explicación.

Para definir, distinguiendo, lo que es conocimiento espiritual no me fijo en la categoría del objeto conocido directamente, sino en el procedimiento de conocer. Con qué capacidades e instrumentos llega la persona a ese objeto de conocimiento, se trate de conectar con la realidad quees uno mismo, o la otra persona o el universo de nuestra existencia. Tal vez al confundir estas dos formas (conocer diferentes realidades o o conocer diferentemente una misma realidad) radica la confusión que envuelve los tres tipos de conocimiento en que me baso, acompañado de mis dos compañeros de cordada (Marcel Légaut y Alexander Grothedieck)  y de otros maestros que en la historia ha habido. Paso a exponer estos tres tipos:

• El conocimiento sensitivo o carnal: percibiendo con nuestros sentidos o con instrumentos técnicos capaces de incrementar sus capacidades de percepción hasta extremos impresionantes en lo macro y en lo nanoscrópico. Entre esos sentidos carnales, hay que incluir la capacidad de conocer por dentro nuestro propio cuerpo, con percepciones difíciles de obtener y expresar sobre todo en occidente donde se ha cultivado poco la escucha interior del propio cuerpo. Hay que tener en cuenta que toda percepción sensitiva puede ser mal interpretada (el movimiento de los astros o el palo sumergido en el agua)  y los otros dos conocimientos deberán contribuir a corregir esas malas interpretaciones. Cosa que a veces es muy difícil cuando se han creado imágenes o voces expresamente destinadas a engañar incluso con registros técnicos de hechos, como hoy se demuestra en muchas “fake news”. Sin embargo, este conocimient carnal estará siempre ligado al desarrollo de los otros conocimientos que histórica y biográficamente son posteriores.

• El conocimiento racional y lógico por el que la persona empieza creando un lenguaje, poniendo un  nombre a cada cosa y cada acción. Después se dedica a expesar en diversos lenguajse las relaciones entre cada cosa, clasificando, abstrayendo y combinando caracteríticas. El lenguaje puede especializarse en varios tipos. Sobre todo el musical, el plástico, el literario , el científico, el matemático, etc. Con la participación de muchas mentes, se va extendiendo la comunicación de lo expresado a través de obras, relatos, teorías, ideologías, filosofías, teologías y paradigmas, que cada vez se ponen en común con medios cada vez más más rápidos de difusión: escritura en piedra, tabletas o papiros, imprenta, radiodifusión, informática, IA… Todo ello forma lo que se llama cultura, que tiene característisticas diferentes y que pugnan por obtener la hegemonía o trabajan en interdisciplinariedad. En el momento actual las capacidades técnicas, no solo para obtener, sino para relacionar y computar datos a través de algoritmos es tan grande que ocultan la ausencia de principios ideológicos que establezcan fines o propósitos a la ciencia. Efectivamente, la ciencia ha corregido a la humanidad de falsos prejuicios o límites que se oponían al progreso humano. Pero tal vez hayan echado por ese desagüe a principios éticos que, aún nacidos en la antigüedad con formas o mitos precientíficos, contenían una  gran sabiduría proporcionada por un conocimiento espiritual. En el nacimiento de la ilustración aún se conservaron, aunque fuera en forma de imperativos categóricos, del trilema “Libertad, igualdad y fraterniadad”  o las Declaraciones de Derechos de la ONU.

• El conocimiento espiritual es la capacidad que tiene la persona para conectar con el Misterio desconocido que desde el nacimiento como especie y como existencia concreta acompaña a ella misma. Para los antiguos que empezaron a pensar y hacer filosofía, la mente de un niño era como “tabula rasa”, en la que se podía ir grabando lo que fuera: lenguaje, costumbres, habilidades, normas. Hoy se duda de ello. Hay en todo recién nacido cierta predisposición para aprender y, sobre todo, ciertas habilidades y saberes innatos que permanecen activos en lo más profunso de sus psiques. De forma que la verdadera sabiduría que puede proporcionar el conocimiento espiritual no se puede obtener solo con aprendizaje, sino dejando que aflore lo más auténtico de la persona, al hacerse como niños aunque alguno lleve ya muchos años de variados aprendizajes y hallazgos.

 

¿Cómo se relacionan los tres tipos de conocimientoen  el desarrollo del mundo o de la persona?

Al principio el recién nacido sabe buscar el pico o la teta de la madre para conseguir de algo exterior el alimento que necesita para vivir (según su especie) sin entender más. Nacemos todos con instintos primarios necesarios para sobrevivir sin otros cuidados o adquisiciones posteriores.

Como especie, en su niñez de tiempos prerhistórico, el homo presiente en los movimientos de astros la existencia se seres poderosos externo, padres o madres que hacen llover o lanzan rayos airados, o que le dan alimentos. Van dejando constancia de esas experiencias profundas en relatos, orales antes que escritos, que se irán tarsmitiendo a los descendientes. En el neolítico esos relatos y mitos son utilizadss por los poderosos que se presentan como destinados por los dioses para gobernar pueblos numerosos, imponiéndoles leyes y mandatos. Pero también hay pastores que, como aquel de Ur de Caldea, tienen un sueño o sienten cómo una voz le dice que salgan de su tierra, dominada por los reyes de Mesopotamia hacia una tierra desconocida.  En esa experiencia, fijada después en relatos míticos, ven algunos la raíz de las actuales religiones abrahámicas, que no solo liberan personas y pueblos sino que también van sevir para dominar, colonizar y esclavizar a otras poblaciones. Que las ciencias históricas, con los extraordinarios medios que ahora tienen, vayan aclarando todo. Aun de joven me atrajo y estudié con Pirenne la historia de los cambios en las dinastías egipcias y la importancia en ellos del factor religioso.

El desarrollo de la razón humana, el segund tipo de conocimiento es necesario para que el conocimiento espiritual se enfoque bien, hacia una maduración equilibrada de las personas y de las sociedades. En principio es el conocimiento que tendría que responsabilizarse del equilibrio de toda persona, pero no creerse que tiene el monopolio de todo conocmiento, pues en intuiciones o flashes de conocimiento espiritual, difícil de razonar pero con gran fuerza de convición, puede ser superado.

 

La Era axial y el nacimiento de la ética

Parece que hacia entre el siglo V y II antes de la era común se inició en la Euroasia una Era Axial tendente a fijar el conocimiento espiritual en la consciencia y conciencia de cada individuo, haciendo hincapié en el amor como el sentido fundamental de cada persona.  Las grandes poblaciones se mantendrían unidas gracias a normas interiores de respeto y solidaridad hacia las otras personas, más que a la imposición de leyes y al dominio por las armas. De ahí la acorde predicación que pasa por  Zoroastro, Isaías, Buda, Platón y Jesús. Esos discuros y escritos fueron importantes, pero los ejemplos de vida movilizaron a más seguidores hacia la fe en valores supremos.

Más que en conocer el Misterio que se presentía dentro de cada persona y del universo, el conocimiento espiritual se fue enfocando al cómo actuar. Y en la ética estaban más unidas las nuevas religiones que en las teologías o creencias. Tal vez esa época axial de la antigüedad, como muchos proponen, debería ser una ruta a seguir en los tiempos presentes. Este ha sido el mensaje de muchos promotores de un ecumenismo universal, sin sincretismos ni irenismos fáciles, de muchos que proponen un radical reforma de toda religión, como Karen Amstrong.

 

¿Cómo diferenciar religión de espiritualdad?

En los tiempos recientes ha sido muy frecuente, sobre todo e medios católicos progresistas que he conocido, la contraposción de los términos espiritualidad y religión. La religión sería todo el conjunto de creencias, mandatos morales, estructuras jurídicas, bienes históricos y conjunto de organizaciones que preteden haber sido fundadas y sostenidos en el ejercicio de autoridad por Dios mismo. Todas las religiones, incluida las cristianas, se ha demostrado que son falsos constructos construidos en diversos tiempos históricos para dominar sociedades y personas. Es hora de liberarse de ellaspor el ateísmo, el agnosticismo o, al menos, el posteímo. La espiritualidad, sin relación alguna a la trascendencia sino como mera experiencia humana, en cambio, es lo único que aceptan los paradigmas culturales y científicos modernos. La religión secular debe por tanto sustituir a las eligiones que solo pueden quedar como piezas de museo. Eso piensan muchos. Pero yo y otros pensamos que sobre todo en la crisis actual, respecto al futuro, las religiones antiguas, despojadas de elementos adheridos, pueden aportar sabiduría e impulso necesario para el futuro.

Personalmente creo que hay un error en esa contraposición entre religión y espiritualidad, que está ocasionando mucha confusión en personas que provienen de tradiciones cristianas, pero que han evolucionando personalmnte a unas formas más depuradas de fe. He respetado siempre a quien ha optado por elegir su apartamiento radical de la Iglesia católica e incluso de la Fe cristiana, si es que vivía esa metanoia con sinceridad, no por temor a que le consideran iluso manipulado. Pero siempre he tenido claro que mi fe cristiana y mi permanencia en la comunidad de creyentes cristianos era coherente con la división entre verdadera y falsa religión propugnada por quien dijo: “Se acerca la hora, o mejor dicho ha llegado, en que los que dan culto auténtico darán culto  al Padre con espíritu y verdad; pues de hecho el Padre busca hombres que lo adoren así. Dios es espíritu y los que lo adoren han de dar culto con espíritu y verdad” (Jo. 4, 23-24).

Dar culto es verdadera religión vivida en auténtica espirtualidad. No se contraponen por tanto  los dos términos. No puede haber verdadera religión sin espiritualidad.

Puede haber Fe auténtica y espiritualidad sin dar culto al Dios Padre de Jesús y tener al Evangelio como fuente principal de inspiración y camino a seguir. Lo que veo difícil es quep ueda haber Fe cristiana y seguimiento de Jesús, sin aceptación y Fe en el misterio de amor que Él nos ha invitado a encontrar en el interior de cada uno de nosotros.

 

Y aquí tengo que detenerme, pues el estar tan atento a las candentes noticias que nos han llegado este jueves y viernes, 27 y 28 de octubre en que he escrito este artículo no me ha permitido aclarar otras muchas cuestiones sobre el tema y qué implica hoy para la formación de auténticas personas creyentes, sobre todo entre jóvenes y posible dirigentes de lo próximos tiempos. Habla tiempo de esguir hablando de todo ello.

14 comentarios

  • Iker

     Antonio, yo creo que la religiosidad se refiere a la adherencia a un conjunto de creencias y prácticas de una institución religiosa organizada, y que la espiritualidad es una dimensión que incluye cuestionamientos sobre el significado, propósito y sentido de la vida, conectividad con los otros, la naturaleza, lo divino, la búsqueda de lo trascendente, pudiendo incluir o no creencias religiosas, por lo tanto, estoy de acuerdo contigo.  Pero sin nos adherimos a una determinada religión, tenemos que aceptar un concepto ligado al aspecto institucional, creencias, dogmas, doctrinas y rituales, mientras que la espiritualidad está relacionada con la trascendencia, la compasión, el vínculo con la naturaleza y con lo personal y subjetivo.  La espiritualidad, la entiendo, como una experiencia esencialmente personal y subjetiva, que incluye, que puede incluir algún elemento religioso, pero lo importante es la armonización con uno mismo, con los demás, con la naturaleza y el cosmos, posiciones amplias y abiertas que respetan la autonomía individual y permiten un amplio sincretismo filosófico y teológico. La espiritualidad, para mí, es la manera como la gente entiende y vive su vida, en la búsqueda de su significado y valor, en paz de paz y armonía.  Un abrazo.

  • LEANDRO SEQUEIROS

    A propósito del tema de ESPIRITUALIDAD, puede ser fecundo profundizar en los que se llaman COMPETENCIAS ESPIRITUALES, la novena competencia que se apunta para la educación en competencias en Europa: 
    1.   LA COMPETENCIA ESPIRITUAL
     Las competencias espirituales
    La anterior Ley Orgánica de Educación (2006)
     ha establecido ocho competencias básicas educativas que deben ser contempladas en la educación de los estudiantes en los centros educativos. 
    Las Escuelas Católicas
     (FERE-CECA) han propuesto una novena competencia que ha llamado competencia espiritual con la intención de completar la educación integral del estudiante a través del conjunto de habilidades que determina la enseñanza por competencias.
    En este documento se proponían cuatro tipologías a esta competencia:
    1ª) competencia espiritual existencial,
    2ª) competencia espiritual trascendente,
    3ª) competencia espiritual religiosa y
    4º) competencia espiritual cristiana.  
    Pero para mi entender, no había una definición propia de competencia espiritual. Pensé que podía tomar cada una de estas tipologías como indicadores de la competencia espiritual genérica e intentar por otro lado elaborar una definición de competencia espiritual.
    Pensamos que la claridad del método que el profesor utiliza para la evaluación conlleva una mejora sustancial en la calidad de la enseñanza porque desde esa panorámica global de a dónde queremos que nuestros estudiantes lleguen podremos trazar el camino a través de metodologías adecuadas. Nosotros proponemos que la evaluación de la competencia espiritual se puede hacer desde la enseñanza de la Física y de manera trasversal con la ayuda de otras materias del currículo.
    Esto puede levantar por un lado escepticismos y por otro lado susceptibilidades. Con razón porque, como la historia nos enseña hasta nuestros días, hay una línea divisoria muy fina entre los ámbitos científico y religioso, cada uno de estos con su epistemología propia, pero que cuando se encuentran para dialogar en la arena social dan lugar resultados desiguales. Un ejemplo de lo que queremos decir lo podríamos encontrar, como de hecho ocurre, en nuestras propias aulas al tratar temas como la Evolución o la Física Cuántica, por poner dos casos donde el diálogo lleva en el primer caso al enfrentamiento y en el segundo a la fusión de las partes.
    Por eso es desde la pretensión de incentivar a nuestros estudiantes a la búsqueda de la verdad a través de un sano diálogo entre Ciencia y Religión que hacemos esta propuesta, dejando claro además y desde ahora, que en las actividades que planteamos existe un riesgo real, del cual el profesor debe estar atento, de inducir a los estudiantes a realizar una síntesis propia al estilo “New Age” entre Ciencia y Religión con poco fundamento tanto científico como religioso. 

  • LEANDRO SEQUEIROS

    Este articulo y los comentarios me han hecho recordar lo que escribi en ATRIO hace años:ATRIO, en la frontera de un cambio de paradigma « ATRIO

  • M. Luisa

    Me pregunto si la espiritualidad es un producto del conocimiento o si se da como fundamento último de nuestra realidad humana? Yo opto por lo segundo. Además, las preguntas últimas, en el cristianismo, ¿no han sido respondidas por su dogmática religiosa? Ciertamente, y por lo tanto ya ni de contraposición cabe hablar, sino de auténtica exclusión  entre religión y espiritualidad.

    Por otra parte, sí que cabe referirse a la trascendencia al hablar de la espiritualidad, lo rechazable es hacer  referencia a “lo trascendente” pues de ello no puede haber experiencia, solo construcciones mentales.

    En cambio, la trascendencia sucede en el dar de sí experimental  de la  propia  persona. Es un momento físico de ella, no lógico-mental.  Por esto, según vengo expresándome, hay que diferenciar  la noción de «constructo físico» de la lógica de toda construcción mental. Lo primero es lo que nos determina como realidades con suficiencia constitucional (N.Hartmann 1950)  esta suficiencia viene dada no por un “logos  judicativo”  sino por un “logos nominal constructo” alternativo.  De manera que, en nuestro caso, no es que el logos, la razón nos diga  lo que es  la espiritualidad, sino que es la espiritualidad misma la que  se afirma en nuestro logos.  Gracias.

  • jaume patuel puig

    Haya buenas o malas noticias para el Ser Humano, sin el EGO no podemos hacer nada. Este «ego en su m2 integral», cuyo inicio es su propia corporeidad y esta por su materia y forma en unas coordenadas de espacio y tiempo (=temporales), va a aprehender, si puede, que su ego transmite y nada más. ¿Hay otro camino? No, pero si una variedad y multitud de «caminares»: Unidad en la Diversidad. Cargamos, y así es, en el simpático «ego» una gran faena para poder tomar consciencia que su propia identidad no es la que construye sino la dada antes de situarse en sus coordenadas.Y avanzar….

  • Juan A. Vinagre

    También yo agradezco esta reflexión de Antonio Duato. Reflexión que me lleva al convencimiento de dos-tres principios:

    1. La pregunta por un más allá responde a una tendencia o instinto -en parte, inconsciente-, que tiende a trascender. A mi juicio, esa tendencia es de origen innato (independientemente de que la cultura lo refuerce o lo deforme… y tras esa deformación, se cuestione.) Esa tendencia-instinto es de origen y contenido espiritual, aunque en la historia muchos la transformen en solo cultural y material.

    2. Por otra parte, la reflexión de AD me lleva a un principio evangélico, muy iluminador, que he destacado varias veces: la parábola de la evaluación final. El mejor culto (que en el fondo es pura espiritualidad) es el culto al ser humano, es darse sin exigir devolución. Jesús no pone como condición ni siquiera que no conozcan. Esta es la mayor apertura mental que conozco y puede darse. El culto al ser humano es el mejor culto al Dios Padre de Jesús. Dios Padre no necesita culto para Sí. No se autoendiosa.

    3. En suma, este tipo de espiritualidad que tiende a trascender, se resume en dos palabras: Amor y Esperanza. Amor y esperanza que empiezan aquí, en esta tierra. en la convivencia humana. En el amor y en la esperanza se resumen la ley y el Evangelio. Esta es la esencia que inspira y mantiene una buena espiritualidad. Si además se concreta en la persona de Jesús y en la esencia de su Mensaje, esa espiritualidad es más madura. La espiritualidad que une cielo y tierra, tierra y cielo; la espiritualidad que no se evade de la realidad es más convincente: se compromete más y eleva.

  • ana rodrigo

    Querido Antonio, como dices que tienes problemas con tu teléfono y otras cosas, y, como veo que sí funciona la recepción de los comentarios en determinados temas, te escribo aquí para comunicarte que ayer envié dos veces el mismo comentario de solidaridad para el escrito A cuatro meses de la trágica dana de Valencia y, al ver que no sale publicado, sospecho que es debido al problema que tienes con los medios tecnológicos. No digo nada excepcional en el comentario, pero, como me cuesta tanto trabajo escribir porque lo pienso mucho y tengo ciertas limitaciones debido a diversas causas, pues te lo comunico en este post, por si hay algún problema ajeno a tu intención. Un abrazo

    • oscar varela

      USO -Gracias
      Espiritualidad: Sutil escondrijo del vencido.

      • Antonio Duato

        Perdón, Oscar, me recuerdas a Trump despreciando ayer al pequeño Zelenky por ser un perdedor, que se ha quedado sin cartas para negociar una tregua. Pues bien, me declaro vencido en este munndo, identificándome con Aquél a quien sigo, que pasó por la prueba, manteniendo la confianza en el Padre y entregándole a Él su espíritu. Espero tengas una vida feliz y llena, secretario y amigo de mi también amigo Jerónimo, a quien conocí yo antes que tú en Comillas.

        • oscar varela

          Hola Antonio!

          Harías más feliz a todos

          si en vez de refugiarte

          en una infructuosa «espiritualidad»,

          sigues cuidando lo que has venido HACIENDO.

           

          Te diría lo que tantas veces decía en atrio:

          «¡Vamos todavía!»

           

          Jesús puso el pecho y habló claro;

          no se refugió escondido en «espiritualidades»

    • Antonio Duato

      Ví ese comentario. Estaba seguro que lo aprobé, pero no lo veo tampoco publiicado, Decías que tú había escuchad al directro de Aemet, pero que desde el primer día te había emocionado hasta la tragedia d la dana. Aseguraría que había pinchado el «aprobar». Tal vez me equivoqué hiéndolo al de «papelera2 como a los muchos spam que entran. Si ni puedes repetirlo ya he dicho lo que querías comunicar en esa nota mía de anteayer…

  • Jaume PATUEL PUIG

    La pregunta sencilla pero profunda que también me hago. Gracias por tu exposición. Para mí la palabra no me suena ya, sí el mismo contenido en otras: El proceso madurativo integral que todo Ser Humano debiera realizar para ser consciente de su ORIGEN PRESENTE que es bien sensitivo, de admiración, de belleza, de GRAN MISTERIO…y si es así, va madurando, abierto a lo OTRO (=otros). Este «magnífico EGO» que percibe lo macro como lo micro, como un buen transistor. Y ciertamente, toda explicación siempre queda corta y es preciso acudir a lo apofántico. Y sentir EL GRAN SILENCIO CONTEMPLATIVO.  Reitero, Antonio, gracias.

    • Isidoro García

      Utilizo el responder. perdón y gracias.

      Voy a dar malas noticias al ser humano actual: El ser humano se rige por dos principios psicológicos básicos. El primero por el Principio de Placer, que en esencia se satisface, con la convicción interna de que cumplimos los tres grandes instintos superiores del ser humano: el de ser buenos, el de ser sabios, y el de ser felices, (Bondad, Conocimiento y “Belleza-Armonía”).

      Para satisfacer subjetivamente ese principio de placer, disponemos del uso cotidiano del pensamiento delirante, que tergiversa el conocimiento de nuestra realidad, para satisfacer así nuestra autoestima. Nos contemplamos en un espejo super deformante, y nuestra percepción de nosotros mismos es un puro delirio.

      Y para mantener tamaña impostura, falsificamos también el otro Principio psicológico, el de Realidad. Y para ello, ante la evidencia interna de que eso que creemos de nosotros es irreal, utilizamos la disonancia cognitiva, con múltiples falsas racionalizaciones sofísticas, que nos justifica cualquier dislate cognitivo, y especialmente los autocognitivos.

      Las racionalizaciones mentales, se suelen realizar siempre a posteriori de una intuición, que a veces no es bien interpretada por la mente consciente, y que intenta comprender con lo que suele ser una especie de sucedáneo de la intuición original.

      Suelen constituir un razonamiento justificativo, que haga coherente dicha intuición primitiva con nuestra cosmovisión cultural e ideológica. Suele ser por ello, un razonamiento de parte, con un resultado predeterminado. Una especie de trampa en el solitario. Una defensa de abogado defensor mercenario.

      Por eso esa racionalización sofística e imperfecta, acaba constituyendo una carga que dificulta el buen discurrir de la actividad mental, constituyendo un freno de nuestra dinámica mental, y que cuando se acumulan, acaba paralizando la flexibilidad y la dinámica mental y creadora. Y ese fenómeno mental se traduce en múltiples errores conceptuales.

       

      Esa es la causa de que “siempre” llevamos razón, y “siempre” estamos en posesión de la Verdad, además de que “somos” unas excelentes personas, y hasta guapos y atractivos.

      Y por eso nos irrita que otros piensen distinto que nosotros, y los consideramos tontos, locos o perversamente malos.

       

      Esto es lo que hay, respecto a la mente humana general, y el desarrollo humano y la autorrealización, (la “salvación”), consiste, justamente, en ir desmontando uno a uno todos los múltiples delirios que nos atañen, lo que es materialmente imposible hacerlo en su totalidad.

      Ese es el significado auténtico del “conócete a ti mismo” délfico. Y por eso estaba en el frontispicio, porque es algo muy difícil, (si no imposible), y es la clave de la sabiduría.

      Con este panorama psicológico, toda cosmovisión personal, y su justificación teórica, es pura paparrucha, pues el “yo” nos engaña como a “chinos”, y pensemos lo que pensemos, sea lo que sea, siempre nos parece la fotografía perfecta de la Realidad. Somos tan ingenuos y tan soberbios, que nos lo creemos, y no nos parece nada raro, ni sospechoso el que nosotros siempre estemos en la verdad.

      ¿Y qué hacer entonces?. Lo primero ser conscientes de nuestra triste situación, y luego, reflexionar, que al fin y al cabo, ¿qué más da, que conozcamos la Verdad, o no?.

      Porque, lo único que cuenta, es intentar cumplir lo mejor posible, nuestra naturaleza latente: ser en verdad, lo más buenas personas, lo más sabios y al final, lo más felices que podamos.

      ¡Si a lo peor ni siquiera existimos en realidad, más que en un superprograma informático, de una realidad virtual!:

      “Chuang Tzu soñó que era una mariposa, y al despertar no sabía si era un hombre que había soñado ser una mariposa, o una mariposa que soñaba ser un hombre”.

       

  • ELOY

    Gracias Antonio por tu exposición y el indudable esfuerzo (incluso físico) que ello conlleva. Admiro tu esfuerzo y entereza.