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Francisco, hombre de Dios, que abrió ventanas y puertas

Contribución del autor a la Conversación en ATRIO. AD.

Creo que resulta difícil pasar en silencio ante la figura del papa Francisco, hombre de Dios, del Dios de Jesús y su Evangelio.  Francisco-Bergoglio, pese a las limitaciones -personales y a las que el entorno-curia etc. le imponían-  abrió ventanas y puertas… Su criterio-intención era servir el Evangelio del Reino en odres nuevos (los viejos no servían) y ponerse en primer lugar al lado de los pobres y marginados por el sistema.

En este sentido me identifico mucho con los artículos de J. Mtnez. Gordo, de A. Revuelta, de L. Boff etc. Y también con los datos y conclusiones de S. Santos, especialmente con la comprobación -por el mismo Jesús- de que los discípulos no lo entendían, ni siquiera después de las clases particulares que les daba. Que los discípulos no lo entendían -ni siquiera después de Pentecostés-, se comprueba de nuevo en Hechos. Las fuertes discusiones y hasta enfrentamientos a voces, que destaca el pacífico Lucas, manifiestan -a mi juicio- que esos discípulos aún no habían «renacido», como pedía Jesús para entenderlo.

Pues bien, esa situación-estado de incomprensión de los discípulos se puede aplicar a las generaciones posteriores, también a los discípulos de nuestro tiempo. Los enfrentamientos con el papa Francisco no son nuevos. Vienen de muy atrás, como vemos.  Y es que -perdonen que insista- muchos aún no hemos «renacido» (eso debería ser el bautismo si fuese del espíritu, no solo de agua.)

Y de un modo especial ese «renacimiento» debe aplicarse al clero, a la iglesia clerical, que con frecuencia enseña -y dicta preceptos- servidos en odres viejos, que indican que su «renacimiento» se retrasa demasiado…  Sin renacer de veras, la Iglesia de Jesús se hace reino de este mundo…, de modo que incluso se trafica en el templo…, y se hace amiga-consorte del reino del negocio que trafica con el hombre… Muchas pequeñas iglesias, amigas del poder que trafica con el hombre, contribuyen a que ese tráfico se extienda y sacrifique…  Esas pequeñas iglesias no son propiamente evangélicas -aunque se revistan de ese nombre-, sino como mucho viejotestamentarias.  El tráfico es su negocio, no la atención prioritaria al ser humano, empezando por los que no tienen -o casi no tienen- para vivir… Francisco visitaba todas las semanas villas pobres de Buenos Aires… y luego hablaba y denunciaba…

Por eso, me sirvo de algún poema para expresar lo que dice el Evangelio del Reino:

 

               ¡HASTA  CUÁNDO!
–¿Hasta cuándo veréis a Don Dinero
  convertido en un ser idolatrado,
  si es un ídolo cruel y degradado
  que exige sacrificio lo primero?
–¿Hasta cuándo veremos prisionero,
  como solo instrumento utilizado,
  al hombre, que es un fin, sacrificado,
  cuando tiene el blasón de caballero?
–¿Hasta cuándo querrás se diosecillo,
   tú, que apilas a costa del hermano,
   que debiera sin dudas ser tu socio?
–¿No ves que te equivocas con el brillo
   que deslumbra, cuando es producto insano?
   No conviertas al hombre en un negocio.

 

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