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Los discípulos no entendían a Jesús 2/7

Las cosas claras antes de seguir (II)

Tras las dos condiciones exigidas para seguirle: “…que reniegue de sí mismo, que cargue con su cruz y entonces me siga”, el Galileo prosigue diciendo:

“…porque el que quiera poner a salvo su vida, la perderá; en cambio, el que pierda su vida por causa mía y de la buena noticia, la pondrá a salvo. Y ¿de qué le sirve a una persona ganar el mundo entero a precio de su vida? Y ¿Qué podrá pagar para recobrarla? Además, si uno se avergüenza de mí y de mis palabras ante esta generación idólatra y descreída, también el Hombre se avergonzará de él cuando llegue con la gloria de su Padre acompañado de los ángeles santos».

Y añadió:

– Os aseguro que algunos de los aquí presentes no morirán sin haber visto llegar el reinado de Dios con fuerza” (Mc 8,35 – 9,1).

  1. Los dos razonamientos presentados a continuación están construidos utilizando idénticos términos en sentido inverso

8.1. El primero de ellos rebate la estrategia de los discípulos:

“…porque el que quiera poner a salvo su vida, la perderá…” (ὃς γὰρ ἐὰν θέλῃ τὴν ψυχὴν αὐτοῦ σῶσαι ἀπολέσει αὐτήν). El planteamiento de los discípulos pasaba por la conquista del Poder para obtener la hegemonía política y asegurarse la vida. Pretendían, así, acceder a disfrutar de prerrogativas de alto nivel. Jesús desmonta tales planes. Los discípulos andan muy equivocados actuando con esos criterios que se oponen a la vida y conducen a la ruina. Jesús no se saldrá por la tangente. Su argumentación queda enmarcada en las coordenadas del aquí y ahora. Hablará de la vida (ψυχή) codiciada por los discípulos.

8.1.1. La Vulgata tradujo el término ψυχή por el latino ‘anima’ (‘alma’)

haciendo pensar en una salvación y/o perdición fuera de la historia. Sin embargo, ni en el AT ni en el NT se entiende al ser humano en sentido dualista. Este término griego se usa en el AT significando:

    • – o bien la vida en posesión del ser humano
    • – o la misma persona.

En el NT expresa siempre: la vida.

8.1.2. Por otra parte, entender esta argumentación de Jesús con carácter escatológico supone desgajarla de su contexto: la discusión tenida entre él y el grupo de seguidores

Los discípulos pretenden asegurar la vida de la nación y la propia mediante la conquista del Poder hegemónico; es decir, salir de la esclavitud ¡adquiriendo ellos la condición de opresores! Pero, a criterio de Jesús, la vida no se consigue despreciando la de los demás. La vida humana se obtiene mirando por la del otro. Y alcanza su plenitud a través de la fraternidad. El intento de superar la situación de muerte generada por el sistema del engaño (“…porque el que quiera poner a salvo SU vida…”) mediante la violencia y la muerte contrarias a la fraternidad, conduce inexorablemente a desperdiciar y llevar a la ruina sin remisión la riqueza incomparable de la vida: “…la perderá” (ἀπολέσει; ἀπόλλυμι: ‘destruir’. ‘desgraciar’, ‘perder’, ‘arruinar’).

8.2. El segundo argumento razona desde un posicionamiento inverso al anterior

reafirmando, de acuerdo con lo declarado antes por Jesús respecto a la suerte que le espera (Mc 8,31), que la total entrega al desarrollo social del reinado de Dios proclamado por la Buena Noticia (εὐαγγέλιον; ‘evangelio’) supone asegurarse la vida: “…en cambio, el que pierda su vida por causa mía y de la Buena Noticia, la podrá a salvo”. La apuesta decidida por el Proyecto de Jesús y la realidad social del reinado de Dios, la fraternidad, asegura el logro de la plenitud humana: una calidad de vida que la eleva a definitiva, capaz de superar hasta la misma muerte.

8.2.1. Un ejemplo aclara a los discípulos y a la multitud que ser dueño no es equiparable a tener vida

La vida no se asegura convirtiéndose en poseedor de muchos bienes. Emplear la vida en adquirir riquezas, privilegios o poder es una equivocación sin arreglo. ¡Y difícilmente permite la marcha atrás! Se trata del intercambio más ruinoso. Resulta absurdo obsesionarse y emplear la existencia en tener, dilapidando lo más preciado que se posee, el ser: “Y ¿de qué le sirve a una persona ganar el mundo entero a cambio de su vida?”. La riqueza conduce a la mayor de las ruinas y se convierte en tragedia. Resulta imposible recuperar la vida despreciada. Nada hay que alcance el valor de la vida: “Y ¿qué podrá pagar uno para recobrarla?”.

 

9. Tras estos razonamientos Jesús dio un serio aviso a los discípulos respecto a su comportamiento: “Además, si uno se avergüenza de mí y de mis palabras…”

Su apercibimiento responde a lo ocurrido con antelación y narrado en el anterior relato: “Y exponía el mensaje abiertamente. Entonces Pedro lo tomó consigo y empezó a increparlo”. Tal respuesta de Pedro, en representación del grupo, revela el desconcierto de los discípulos ante el Proyecto de reinado de Dios. A ellos les abochorna dicha propuesta. Se les cae la cara de vergüenza mostrar su compromiso con ella públicamente. Están por el nacionalismo y la violencia. Ante la forma de presentar el Galileo la Buena Noticia, ellos no saben dónde mirar. Y dan muestra de su desacuerdo ocultando la cara y sus verdaderas intenciones. Evitan de ese modo la mirada despectiva que recibirían de la sociedad del engaño, que rechaza de todas todas la sociedad alternativa, realidad social del reinado de Dios.

9.1. El sonrojo del que avisa Jesús descubre la traición a su Proyecto

La deslealtad sale a la cara. Ese efecto se produce tras haber ocultado en la práctica estar solidarizado con él. Dejan de lado la lealtad por temor a ser objeto de burla y menosprecio. El avergonzamiento esconde un modo de proceder que les delata: Servil y complaciente con el ojo vigilante del orden injusto y, claramente, en connivencia con su escala de valores: “…ante esta generación idólatra y descreída” (ἐν τῇ γενεᾷ ταύτῃ τῇ μοιχαίδι καὶ ἁμαρτωλῷ). El hipócrita comportamiento de los discípulos es realizado de acuerdo con la ideología más extendida de su tiempo. La expresión “…ante esta generación…” (ἐν τῇ γενεᾷ ταύτῃ) está referida a los líderes que sostienen tal ideario, al Poder que lo impone y a las masas regidas por él que lo aceptan. Jesús se enfrentó a los líderes de la ortodoxia que le pedían demostrar su autoridad. Los consideró representantes de esa generación: “¡Cómo! ¡esta generación exigiendo una señal? Os aseguro que a esta generación no se le dará señal” (Mc 8,12).

 

  1. Jesús calificará esa ideología y estructura social salida de los líderes como “idólatra y descreída”

Los términos griegos así traducidos dicen literalmente: “adultera” (μοιχαλίς) y “pecador” (ἁμαρτωλός). Estas dos acusaciones eran perfectamente entendibles en aquella cultura. Por un lado, en el AT el Pacto de Dios con el pueblo fue entendido bajo la imagen de una boda donde ambas partes se comprometen y se mantienen mutua fidelidad. La infidelidad a dicho Pacto, admitiendo ídolos (idolatría), identificados por una práctica social injusta, fue denunciada por los profetas como adulterio (μοιχαλίς). Por otro, se denominaba ‘pecador’ (ἁμαρτωλός) a quienes actuaban, al igual que los paganos, al margen del Dios auténtico. Ambos calificativos hacen referencia a una forma de vivir determinada. Son los verdaderos idólatras y descreídos, genuinos representantes de un sistema social contrario a la justicia y la fraternidad.

 

  1. Los discípulos se retraen de mostrar públicamente su compromiso con el Proyecto del Galileo

Temen ser estigmatizados por la sociedad del engaño y se identifican con sus principios ideológicos opuestos al progreso individual y social. Avergonzarse de la realidad social alternativa, donde la fraternidad tiene carta de ciudadanía, conlleva quedar fuera de juego ante cada avance de lo humano: “…también el Hombre se avergonzará de él cuando llegue con la gloria de su Padre acompañado de los ángeles santos” (καὶ ὁ υἱὸς τοῦ ἀνθρώπου ἐπαισχυνθήσεται αὐτὸν ὅταν ἔλθῃ ἐν τῇ δόξῃ τοῦ πατρὸς αὐτοῦ μετὰ τῶν ἀγγέλων τῶ ἁγίων).

 

  1. El relato ha mostrado con anterioridad al hablar de la cruz (“que cargue con su cruz”) que Marcos lo redactó una vez ajusticiado el Galileo

El evangelista muestra con esta última declaración del Galileo situarse dentro de la historia. El momento del que habla está señalado por la expresión: “cuando llegue” (ὅταν ἔλθῃ). El subjuntivo “llegue” (ἔλθῃ) del verbo ἔρχομαι (‘venir’, ‘llegar’) no ofrece dudas respecto a una acción que se desarrolla en algún tiempo histórico. Alejar los sucesos fuera de nuestro entorno forzando sin fundamento el texto y su sentido solo demuestra la aprensión a la realidad ordinaria y su capacidad para juzgar tanto la opción tomada como la praxis consecuencia de dicha elección.

 

  1. Los discípulos nunca aceptaron en vida de Jesús el trascendente paso histórico que supuso su llegada a Galilea proclamando la Buena Noticia: “Se ha cumplido el plazo, está cerca el reinado de Dios”

Y sus ilusiones nacionalistas se vinieron abajo tras ser ejecutado Jesús por el imperio. Una vez superada su frustración, gracias a María la Magdalena y su esfuerzo asegurando que podrían encontrarse con él regresando a ese punto

inicial: A GALILEA, se entregaron a la tarea de llevar hasta los límites del universo humano la Buena Noticia de la sociedad fraterna. Marcos fue el primero en hacer descubrir a la comunidad destinataria de su escrito una nueva llegada de Jesús en cada momento histórico donde la brutalidad, las injusticias, las desigualdades, el dominio y la sumisión iban perdiendo espacios conquistados por el progreso del ser humano. Cada avance de la humanidad significaba el triunfo y la presencia del Prototipo de Ser Humano (“el Hijo del Hombre”; ὁ υἱὸς τοῦ ἀνθρώπου).

 

  1. En el AT y el NT hallamos a menudo expresiones construidas a partir del término υἱός (‘hijo’) y seguida de genitivo (‘hijo de’…)

Con ellas se señala pertenencia, afinidad, cercanía, parecido, dedicación… ‘Hijo de hombre’ (υἱὸς ἀνθρώπου) significa sencillamente ‘humano’ o ‘ser humano’, perteneciente a la raza humana. Cuando la fórmula aparece doblemente articulada, como es el caso: ὁ υἱὸς τοῦ ἀνθρώπου (lit.: ‘el hijo del hombre’) presenta una determinación y significación especial. Jesús la usa con frecuencia refiriéndose a sí mismo, pero no puede ignorarse que en todos los casos lo hace en tercera persona. Nunca emplea esa fórmula (ὁ υἱὸς τοῦ ἀνθρώπου; ‘el hijo del hombre’) en primera persona, aplicándosela en exclusiva y directamente a sí mismo. De manera que, expresada en tercera persona, habla de la sublime condición de la humanidad y de él como modelo de su plenitud. En el caso de este relato, la fórmula ὁ υἱὸς τοῦ ἀνθρώπου está referida al triunfo definitivo del ser humano y a él como su máximo representante.

 

  1. Cada avance humano manifiesta la distancia con quienes se han retraído de participar abiertamente en dicho progreso

La llegada del Ser Humano (“cuando llegue el Hijo del Hombre”) mostrando su plenitud reconocida como Hijo (“con la gloria de su Padre”) y seguido por los mensajeros sumados a su proclama (“acompañado de los ángeles santos”) supone una reprobación de quien se ha avergonzado del Proyecto de Jesús para la humanidad (“…también el Hombre se avergonzará de él cuando llegue…”).

 

  1. La multitud y los discípulos conforman en la escena un solo colectivo escuchando la declaración del Galileo

Este se halla frente a ellos exigiéndoles un compromiso leal y sin reservas para continuar la marcha a su lado. La crisis entre ellos es evidente; la distancia, importante. Jesús no ha perdido un ápice de confianza en el camino a seguir con

su Proyecto, a pesar de que la totalidad de los discípulos coinciden en su oposición con planteamientos nacionalistas. Y no hará rebajas en su estrategia, ni apaños para lograr un acuerdo provisional con sus desconfiados amigos. Las cosas están para él tan claras que terminará con una afirmación final que Marcos destaca aparte: “Y añadió:”. Garantizará rebosante de convicción que la realidad social del reinado de Dios prosperará con energía. Y agregará que algunos de quienes le están escuchando serán testigos de ese imponente empuje:

“Os aseguro que algunos de los aquí presentes no morirán sin haber visto llegar el reinado de Dios con fuerza”.

 

  1. El relato finaliza sin haber dado cuenta de reacción alguna por parte de los discípulos

Permanecen enrocados en sus ideas. Al iniciarse el camino a Jerusalén, Marcos ha presentado unas circunstancias negativas que han dejado a la vista un oscuro panorama. Tras esforzados intentos del Galileo por hacer comprender al colectivo de seguidores el sentido de su Proyecto de sociedad alternativa: el Reinado de Dios, los discípulos continúan encapsulados en sus ambiciones e ideales nacionalistas. El paisaje se muestra decepcionante. El de Nazaret solo halla soledad a su alrededor. Nadie responde a su envite. ¿Cómo reaccionará? El evangelista advierte con su final que la crisis está aún inacabada. Su siguiente narración habrá de ser leída en estrecha relación con esta comprometida

 

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