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La Tierra viva engendra a todos los seres vivos y a nosotros

Necesitamos conocer más y mejor nuestra Casa Común, la Tierra. La vida no está solo sobre la Tierra ocupando partes de la Tierra (biosfera). La Tierra misma, como un todo, emerge como un superorganismo vivo. La Tierra está viva. Por ejemplo, en un sólo gramo de tierra, o sea, en menos de un puñado, viven cerca de 10 mil millones de microorganismos: bacterias, hongos y virus (Wilson, Criação, p. 26). Son invisibles pero están siempre activos, trabajando para que la Tierra permanezca viva y fértil. La Tierra así llena de vida es la madre que genera a todos los seres vivos.

Tal constatación nos obliga a una reflexión más detenida sobre el tema de la vida. Tanto para Einstein como para Bohr “la vida sobrepasa la capacidad de comprensión del análisis científico” (N.Bohr, Atomic Physics and human knowledge,1956 cp. Light and Life, p.6). Sin embargo la aplicación de la física cuántica, de la teoría de la complejidad (Morin), del caos (Gleick, Prigogine) y de la biología genética y molecular (Maturana, Capra) mostraron que la vida representa la irrupción de todo el proceso evolutivo, desde las energías y partículas más originarias, pasando por el gas primordial, las supernovas, las galaxias, el polvo cósmico, la geosfera, la hidrosfera, la atmósfera y finalmente la biosfera. Como afirma el premio Nobel de biología de 1974, Christian de Duve: “el carbono, el hidrógeno, el nitrógeno, el oxígeno, el fósforo y el azufre forman la mayor parte de la materia viva” (Vital Dust 1995 cp. 1).

Fue obra especial de Ilya Prigogine, premio Nobel de química en 1977, mostrar que no basta la presencia de los elementos químicos. Ellos intercambian continuamente energía con el medio ambiente. Consumen mucha energía y por eso aumenta la entropía (desgaste de la energía utilizable). Él las llamó, con razón, estructuras disipativas (gastadoras de energía). Pero son igualmente estructuras disipativas en un segundo sentido, paradójico, por disipar la entropía. Los seres vivos producen entropía y al mismo tiempo escapan de la entropía. Ellos metabolizan el desorden y el caos del medio ambiente en órdenes y estructuras complejas que se autoorganizan, huyendo de la entropía producen negentropía, entropía negativa; positivamente, producen sintropía (Order out of Chaos 1984).

Lo que es desorden para uno sirve de orden para otro. Es a través de un equilibrio precario entre orden y desorden (caos: Dupuy, Ordres et Désordres, 1982) como se mantiene la vida (Ehrlich, O mecanismo da natureza, 1993, 239-290).

Esto vale también para nosotros los humanos. Entre nosotros se originan formas de relación y de vida en las cuales predomina la sintropía (economía de energía) sobre la entropía (desgaste de energía). El pensamiento, la comunicación por la palabra, la solidaridad, el amor son energías fortísimas con escaso nivel de entropía y alto nivel de sintropía. En esta perspectiva tenemos por delante no la muerte térmica, sino la transfiguración del proceso cosmogénico revelándose en órdenes supremamente ordenados, creativos y vitales. Ese futuro es un misterio para nosotros.

Bástenos la referencia a las investigaciones del médico y biólogo inglés James E. Lovelock y de la bióloga Lynn Margulis (Gaia, 1989; 1991; 2006; Sahtouris, 1989, Gaia; Lutzemberger, 1990, Gaia; Lynn Margulis, 1990, Microcosmos) que constataron que existe un equilibrio sutil entre todos los elementos químicos, físicos, entre el calor de la corteza terrestre, la atmósfera, las rocas, los océanos, todos bajo los efectos de la luz solar, de suerte que hacen la Tierra buena y óptima para los organismos vivos. La Tierra surge así como un inmenso superorganismo vivo que se autorregula, llamado por James E. Lovelock, Gaia, según la denominación clásica de la Tierra de nuestros antepasados culturales griegos.

Lovelock fue precedido por el geoquímico ruso Vladimir Vernadsky (1863-1945), que elaboró el concepto de biosfera (1926) y propuso una ecología global del planeta Tierra como un todo, considerando la vida como un actor ecológico planetario. Pero el nombre de Lovelock fue el que se impuso.

La Tierra a su vez mantuvo durante millones y millones de años la temperatura media entre l5º-35º, lo que representa la temperatura óptima para los organismos vivos. Solamente ahora ha comenzado una nueva era, la del calentamiento.

La cuatro interacciones básicas del universo continúan en una articulación sinfónica actuando sinérgicamente para el mantenimiento de la actual flecha cosmológica del tiempo rumbo a formas cada vez más relacionales y complejas de seres. Ellas, en verdad, constituyen la lógica interna del proceso evolutivo, por así decir, la estructura, mejor dicho, la mente ordenadora del propio cosmos. Merece la pena citar la famosa afirmación del físico británico Freeman Dyson (*1923): “cuanto más examino el universo y los detalles de su arquitectura, más evidencias encuentro de que el universo sabía que un día, más adelante, iríamos a surgir” (Disturbing the Universe, 1979, p. 250).

Esta visión sustenta que el universo está constituido por un inmenso tejido de relaciones de tal forma que cada uno vive por el otro, para el otro y con el otro; que el ser humano es un nudo de relaciones vuelto hacia todas las direcciones; y que la propia Divinidad se revela como una Realidad panrelacional como el Papa Francisco enfatiza en su encíclica Laudato Si (n.239). Si todo es relación y no existe nada fuera de ella, entonces la ley más universal es la sinergia, la sintropía, la inter-retro-relación, la colaboración, la solidaridad cósmica y la comunión y fraternidad/sororidad universales. Es lo que nos falta en el mundo actual.

Esta visión de Gaia podrá recomponer nuestra convivencia con la Tierra y hacer que vivamos una ética de la responsabilidad necesaria, de la compasión y del cuidado, actitudes que salvarán la vida en la Casa Común, la Tierra.

*Leonardo Boff, filósofo y ecólogo ha escrito Opción Tierra, Record, RJ 2009; Habitar la Tierra, Vozes 2021.

Traducción de MªJosé Gavito Milano

7 comentarios

  • Carmen

    No sé si saldrá.
    Por si acaso.Santiago, el azar está descartado por la teoría creacionista.   Punto.  Un abrazo fuerte, ya no vamos a poder discutir más.    Ha sido divertido.     

    Tampoco había leído lo que ha escrito Óscar, entonces he ido al principio y he visto el artículo donde, efectivamente lo escribe Antonio Duato.     No sabes lo bien que te entiendo.   Las personas que te cuidan tienen todisima la razón.        Te mando un último abrazo agradecido y apretao,    de los que me dice mi hermano mayor,  déjame,  me estás asfixiaaaanndo.         
    Cuídate mucho. Mucho. Mucho. 

  • Antonio Duato

    Sí, Ana, sí  que es verdad que yo he escrito esas palabras que ha leído Oscar en Atrio. Y otras muchas sobre la primavera de nueva vida que  yo siento brotar en mi «intimísimo» que dice Juan Antonio.

    Y esa orden de cierre estaba ya dada al sistema de la web desde ayer por la noche, cuando antes de acostarme publiqué el nuevo Editorial-programa que quedará fijo en la portada con este título: ATRIO para una nueva primavera.  Al empezar a ver en este artículo de Boff que entraban nuevos, me he dado cuenta de que había sido programado con anterioridad al cambio en el sistema y aún tenía menos de un día. Así que es un canal que va a permanecer abierto hasta medianoche de hoy. 

    Gracias a ello he podido recibir ese mensaje tuyo tan precioso de amistad. También a mí me va a costar estar más distante de personas como las que cnstituíais ese rescoldo de ATRIO. Pero para mi nuevo plan de primavera, que espero sea muy larga, veo que era necesario. Con pocas palabras lo expreso claramente en el texto editorial.

    Lo he probado esta mañana, que he podido estar varias horas seguidas releyendo el Prólogo de Cosechas y Siembras de AG, con el magnífico instrumento de hacerlo con voz. Me ayuda para iluminar el repaso agradecido a todo lo recibido en mi vida, desnudando más y más a mí yo de trajes y personajes, como el niño veía al emperador y AG se preparaba a pasar del entierro que sus colegas habían hecho de sus nuevas visiones matemáticas. Su vida era ya, a sus 56 años, soledad y meditación. Aún no había brotado de su interior la fe en Dios (a sus 58, en noviembre), ni había leido a Légaut (a sus 59, en junio). Pero, como él dice, estaba ya en la búsqueda del pecho y el vientre materno, con actitud más de yin que de yang. La espernza de vida en la madre Tierra, dice Boff. Todo converge para quien entra dentro y se acepta como es.

    Pero no es momento de grandes expresiones en este hilo que se me ha colado abierto sin querer. Ni de agradecimientos tampoco, por favor. Solo he entrado porque quería dejar un mensaje a quienes os van a seguir entrando ganas de participar más. Os indico que veáis el aviso inicial de las dos columnas de derecha e izquierda:

    En la derecha, el nuevo correo para dirigir a ATRIO artículos propios, con reflexiones o comentarios amplios a lo leído aquí. Todos sabéis que los leeré con atención y tal vez alguno lo publique.

    En la izquierda, el habitual botón de aportaciones económicas. Sigue habiendo gastos para mantener activo este portal. Y si se reúne lo suficiente se podrán introducir mejoras en el futuro.

    Con realismo, con amistad y con confianaza en la Vida, atrieros, ¡Vamos p’alante!

  • Santiago

    La Tierra para ser “viva” tuvo que ser “programada”’externamente. El “azar” ha sido descartado ya por la Ciencia ya que “la casualidad” no es lo que provocó el paso de lo “inerte a lo vivo” Por eso es que ese “azar” es imposible para que una cadena de miles de aminoácidos de 22 tipos diferentes pueda seguir el orden correcto y riguroso y llegar a organizarse para dar origen a la proteína, primer paso para la vida. Por eso el paso de la inerte (proteína) a lo vivo (vida) fue programado inteligentemente y extrínsecamente ya que la materia desde el principio no tuvo, ni tiene la capacidad de inteligencia “per se”. Las leyes y necesidades físico químicas “naturales” no han variado desde el comienzo de la Creación y la materia nunca ha podido “pensarse a sí misma” y necesitó de un “programa extrínseco a ella” para organizarse como un “ordenador”. Por tanto, el origen de este perfecto afinamiento -que es una Realidad panrelacional – como cita Boff- nos remite a la existencia de una inteligencia personal creadora. Un saludo cordialSantiago Hernández 

  • Carmen

    No sé si son pobres historia terrícolas, no sé si tiene que ser para algo que nos transcienda.   No lo sé.   Creo que nuestras pobres historias terrícolas es lo único cierto que tenemos.

     Vengo de un entierro de un chico que fue alumno mío.    Los padres,  la hija, los hermanos, pero sobre todo los padres, ya mayores, no tienen consuelo.       

     No sé si en este momento tienen esperanza en algo,    pero me encantaría que la tuviese.   Ahora.    En este momento.           Y no me refiero a la Esperanza de la Vida Eterna,   amén.
    Todo lo llevan a un plano muy difícil de alcanzar para las personas que vivimos una vida normal, aquí, en el planeta Tierra
    No sé…

    • oscar varela

      Leo:

      «os anuncio que ATRIO va a cerrar los comentarios a cada entrada. No quiero seguir haciendo el esfuerzo de moderar ese instrumento de comunicación ni se ha encontrado una estructura capaz de sostener el que lo pueda hacer otra persona»

      • ana rodrigo

        Yo no he leído este mensaje, querido Oscar, porque no sé dónde se ha publicado. Quizá necesitaría que Antonio, lo confirmase

        Si fuese así, querido Antonio, yo te comprendo, y te estaré inmensamente agradecida por lo que has hecho por este entrañable y enriquecedor lugar de encuentro durante tantos años y con tanta dedicación.

        Lo que para mí ha supuesto en sentido positivo, es inconmensurable, me ha servido para reflexionar diaria y constantemente sobre infinitos temas importantes para vivir un proyecto de vida digno, aunque siempre insuficiente, no obstante, sigo caminando en ello.
         

        Además, he podido disfrutar de tu amistad, que, nuevamente para mí, ha sido un lujo el haber podido conocerte como una persona inmensa en tus muchas cualidades personales. No encuentro palabras que puedan expresar lo que siento, porque la palabra «gracias», se queda corta.

        Antonio, sea cierto o no el párrafo arriba indicado, lo que acabo de decir, escrito y dicho está y quedará dicho.

        Abrazos, Antonio, en todas las tonalidades afectivas que ello implica. Mi corazón nunca dirá «adios», porque, mientras viva, tú y tu -nuestro- atrio, siempre irá en mi corazón.

        Y, por si es cierto el tema, ya que me resulta difícil asimilarlo, no quiero dejar de deciros, a la familia atriera, que vuestro acompañamiento y vuestras reflexiones, han sido «el pan» mío de cada día. Al abrir el ordenador, la primera página que abría era la de atrio.

        Ufffff!!!!, qué momento más fuerte estoy viviendo mientras estoy escribiendo…., no puedo seguir.

        Besos y abrazos para tod@s y cada uno y cada una, siempre en mi corazón. Os quiero. Gracias, gracias… Qué suerte y qué alegría el haber hecho mi camino durante tantos años a vuestro lado

  • Juan A. Vinagre

    Con el V. B. de L. B., coloco este comentario aquí, porque no me es posible introducirlo en el artículo sobre la esperanza de M. Freijó.  Y antes de nada, un saludo muy cordial para Pilar, que la echaba de menos. Que el peaje de la edad te resulte leve, Pily.

    -Paso al tema LA ESPERANZA. La esperanza se puede entender e interpretar de distintas maneras. Hay esperanzas muy cortitas, a muy corto plazo, y también las hay más largas y más profundas… Hay esperanzas para jóvenes y también para viejos… Solo añado que para mí la ESPERANZA es como un instinto profundo del ser humano, es algo inscrito en el mismo ADN. No es una invención compensadora que nos serena…  Es algo más profundo que, en parte, nos define. La esperanza forma parte de nuestro ser íntimo. Somos seres con esperanza, no solo con capacidad de elaborar un lenguaje, de comunicarnos y -mejor o peor- de pensar y razonar… Y esa esperanza impulsa a trascender…, incluso  nuestras pobres historias terrícolas como especie humana.  Somos más de lo que parece, aunque a primera vista no lo parezca. Pero esto solo lo veremos o intuiremos, si profundizamos en nosotros, en nuestro intimior… más auténtico. Somos más que nuestras flaquezas y limitaciones… Por eso, la esperanza es optimista.

    -Y un apunte último en torno a la libertad: ésta, como la esperanza, se halla en estado de inmadurez, y por tanto muy limitada. No nacemos maduros ni libres. Cuando la libertad madure más en nosotros, nos sentiremos otros… Mientras…, caben las palabras evangélicas: no siempre sabemos lo que hacemos y votamos y aplaudimos y elegimos… Por eso, así nos va, para bien y para mal. Somos nosotros quienes tenemos que conquistar -hacer crecer – la libertad en nosotros, como individuos y como sociedad. Pero una libertad con ética, con ética si queremos llamar a esa facultad «libertad».