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Con Trump nos esperan tiempos dramáticos y trágicos

Si tomamos en serio el proyecto imperial de Donald Trump bajo el lema “America First” (bien entendido: sólo América) no es impensable que puedan suceder tiempos dramáticos e incluso trágicos. Su propósito básico es usar el poder en todos los ámbitos de la vida. Comprendamos bien ese tipo de poder. No es expresión de la ciudadanía, sino el poder como dominación en el sentido que los padres fundadores de la modernidad, Galileo Galilei, Descartes, Newton y especialmente Francis Bacon confirieron al poder: es la voluntad de potencia/dominación sobre la naturaleza, sobre los pueblos (colonización), sobre las clases, sobre la materia hasta el último topquark, sobre la vida hasta su último gen. Ese proyecto formulado en Europa, con el cual dominaron el mundo, ha sido radicalizado por Trump. Y tal vez haya también llegado a su fin.

Percibiendo al imperio norteamericano en su ocaso, asume el poder como dominación en su mayor radicalidad. Pasa por encima de la ONU, de la OMC, OMS, de acuerdos internacionales, no respeta ninguna ley, rompe con sus propios amigos como los europeos. Intenta el diálogo, y si no, hace funcionar el uso de la fuerza y la rendición del adversario. En ese afán de poder muy en el estilo de Hobbes, gran teórico del poder, se propone agregar Canadá a los USA, apropiarse de Groenlandia y ocupar el canal de Panamá.

Tal vez la dimensión más inhumana y cruel sea la expulsión de millones de inmigrantes indocumentados, dividiendo familias, negando la ciudadanía americana a hijos de inmigrantes nacidos en USA. Su arrogancia de hacer “a América grande otra vez” (MAGA) lo ha llevado a imponer altos aranceles a productos importados, amenazando con pesadas penas económicas y políticas a los países que se nieguen a atender sus pretensiones. Deja claro que USA es el único país cuyos intereses son globales y se atribuye el derecho de intervenir para hacer a América grande otra vez.

Todos los acuerdos mundiales suscritos para aminorar el efecto invernadero, como el Acuerdo de París de 2015, han sido abandonados por él y considerados ridículos. Incentiva la explotación de energías fósiles y de carbón, principales causantes de los miles de millones de toneladas de CO2 y de metano lanzados anualmente a la atmósfera. Es un negacionista radical, negando la ciencia, haciendo cortes profundos a la investigación muy avanzada en USA. Llevar a cabo tal propósito, que va contra la corriente mundial preocupada con el calentamiento global, con los efectos extremos que revelan que la Tierra está cambiando o que incluso ya cambió, le hace enemigo de la vida y de la humanidad. Posee una mente asesina y ecocida, obcecado por el poder absoluto para someter a todo el planeta como si fuese su patio trasero ampliado del cual puede disponer a su antojo.

Lógicamente a todo poder absoluto se opone otro poder que le resiste y rechaza la estrategia de dominación mundial. Lo que Trump quiere conservar con uñas y dientes es considerarse el único país con poder para conducir los destinos del planeta. Se opone radicalmente al mundo multipolar, pues potencias poderosas como China y Rusia y eventualmente los BRICS están en la misma arena política, disputando poder en el escenario mundial.

Como Noam Chomsky y otros analistas de la geopolítica mundial han observado, después de una guerra económica sigue una guerra militar. Observa también Chomsky que hay suficientes locos en el Pentágono que arriesgarían una guerra letal según la fórmula 1+1=0, es decir, uno destruye totalmente al otro y liquida a la vez a toda la humanidad. Si ocurre eso, será el fin de gran parte de la humanidad, el cielo quedará blanco por las partículas, la fotosíntesis de las plantas y bosques será prácticamente imposible, se perderán las cosechas, gran hambre, enfermedades derivadas del terror nuclear y millones de muertos. Fue el sueño pronóstico de C.G.Jung antes de morir.

Tal tragedia no es imposible porque ahí están los datos de nuestra cultura insana que instauró la dictadura de la razón analítica sin ninguna conciencia ni compasión por las consecuencias de derivadas de ella, y que creó el principio de autodestrucción, aun sin ignorar todos los beneficios que esa razón innegablemente ha traído para la vida humana. Pero todo eso puede perderse.

Otros analistas plantean la posibilidad de que no haya guerras letales sino una total reelaboración de la potencia que ha llegado con retraso al desarrollo de la IA autónoma, capaz de controlar a cada persona, toda la estructura energética y toda la vida de un país. Por eso hay una carrera desesperada por la IA tipo Deep Seek, pues quien llegue primero paralizaría el país del competidor y volvería totalmente ineficaz su aparato bélico. Sería la abominación de la desolación, en términos bíblicos, un drama tras otro y tal vez el fin trágico del experimento humano. Después que asesinamos al Hijo de Dios cuando se encarnó en nuestra existencia, nada más trágico podría suceder, según la creencia cristiana.

Nos preguntamos ¿por qué no hemos desarrollado la Emoción Radical, ya que esta es millones de años más ancestral y más fundamental en nosotros que la Inteligencia? Esta jamás sería negada por ser una característica esencial de nuestra existencia, pero con la incorporación de la Emoción Artificial, que prefiero llamar Radical por ser la raíz de nuestro ser profundo y ser donde la razón hunde continuamente sus raíces, la actual situación humana sería otra: imperaría más amor que odio, más cooperación que competición, más cuidado que devastación de la naturaleza.

La vida ha pasado por inmensas crisis y sobrevivió siempre; no será ahora cuando desaparezca miserablemente por nuestra falta de cuidado y de justa medida.

*Leonardo Boff ha escrito La búsqueda de la justa medida: cómo equilibrar el planeta Tierra, Trotta 2024.

Traducción: María José Gavito

7 comentarios

  • Juan A. Vinagre

    Comparto la reflexión de L. Boff. Con personas como Trump (y sus adláteres USA), Putin, Netanyahu y algunos otros como los «ayatolas» -clérigos políticos de Irán etc.-, se puede temer lo peor: Dramas y tragedias…  Y esto debería hacernos pensar qué es lo que nos pasa a los humanos como humanos. ¿No nos basta la historia pasada y reciente -con sus excesos terribles- para aprender y no reincidir en los mismos errores? ¿Aún necesitamos sufrir más horrores para aprender y corregir errores nefastos? En este caso, cabe la pregunta: En muchos casos, ¿qué es capaz de ser el hombre?

    -¿La Historia debe ser más y mejor enseñada, también a los adultos? Muchos de los que mandan y mandaron -algunos aún viven-, parecen demasiado torpes e inmaduros. Lo que está claro es que el ser humano debe, necesita madurar más como persona. No sabe convivir en paz ni comprender-aprender de la Historia. La Historia la ha convertido, en muchos, muchos casos, en mitos. En mitos que cultiva y refuerza para que se conserven y mantengan como certezas, y no se vea lo líquidas o flácidas que son. Guiarse por mitos -y por egos con ambiciones de poder- refleja la inmadurez humana. Inmadurez que puede crear dramas y tragedias… e incluso algo peor… En este caso, cuando votamos ¿somos conscientes de los que votamos (donde se puede votar)? ¿No somos capaces de prever mejor?-Debemos esperar con un cierto optimismo, pero sin vivir como ciegos… El poder y el ego-poder someten, marginan o matan. ¡Y ese Poder-Ego están entre nosotros!  Ego-poder al que algunos ponen otros nombres…, que hacen temer más.

  • Javiierpelaez

    Le veo nuevamente bastante apocalíptico a Boff. Y esto a veces no es bueno xq en situaciones de incertidumbre a algunos les da por rearmarse. Como dice el general José Enrique de Ayala un rearme de nada menos que 800.000 millones de euros es «descomunal» y los 6.000 millones de euros anuales en España(EL PAIS) un despropósito. Conviene recordar que Trump va a durar sólo 4 años. Dudo bastante que repita. Una cosa es sentirse orgulloso de ser europeo(manifestación de Roma) y otra hipotecar nuestro futuro. El cariz militarista de todo esto es espantoso. Hablas de guerra mundial,te rearmas,y luego la «profecía autocumplida». No quiero que el MAGA se sustituya x el MEGA(Make Europe Great Again,que da miedo y risa,casi simultáneamente,risa nerviosa). El nacionalismo,incluso europeo,es una ideología completamente tóxica.

    • Javiierpelaez

      De hecho en España vivimos una «dictadura de la opinión» sobre esto del rearme. Basta leer EL PAIS,ver la Sexta,no hay un debate plural. Lo máximo que se ve en TV es una señora que dice «de dónde sale esa cifra mágica de los 800.000 millones». Desde luego,yo no pienso votar a ningún partido que avale semejante despropósito. El bipartidismo es feroz en este tema(PSOE/PP). En este asunto Sánchez tiene bastante jeta. Feijóo quiere que pase x el Parlamento para provocar elecciones y luego aprobar el mismo gasto. Miserias de la política española. Si decidir este rearme no es importante,los ciudadanos no pintamos nada en este país. Yo soy antimilitarista, pero mi oposición a este rearme desproporcionado y sin ninguna explicación que nos hayan dado,está avalado x el sentido común,el menos común de los sentidos.En la política española desde luego.

  • Iker

    Trump está dispuesto a arriesgar tanto la economía estadounidense como la mundial para hacer valer su «ideología». Las amenazas a sus aliados no finalizarán bien, es grotesco ventar pretextos falsos para embarcarse en una implacable guerra comercial. El acercamiento a la extrema derecha europea no acabará bien. Uno de los principales problemas de partidos como el AfD alemán es que odian todo lo estadounidense: su cultura vulgar,su repugnante comida rápida, su capitalismo rapaz y sus pretensiones imperiales, o cómo llamar a contemplar la compra legal y voluntaria de Groenlandia., amenazando, en un discurso ante el Congreso, con tomar Groenlandia “de un modo u otro”, amenazando así a un aliado de la OTAN que es soberano de su territorio,  algo que recuerda a Vladimir Putin con Ucrania. Y un largoooo etc ….el peligro m reside en la naturaleza caótica de su política, en su estupidez.

  • oscar varela

    ¡Buen día!

    • oscar varela

      REALIDAD (Datos) y UTOPÍA (Fuga)
       
      1ª. Puesta por Leonardo Boff
       
      REALIDAD (Datos): “La vida ha pasado por inmensas crisis y sobrevivió siempre”;
       
      UTOPÍA (Fuga): “no será ahora cuando desaparezca miserablemente por nuestra falta de cuidado y de justa medida”
       
      2ª. Puesta atribuida a Jesús de Nazaret
       
      REALIDAD (Datos): “Jesús, lanzando una gran voz, expiró” (Mc 15, 37)
       
      UTOPÍA (Fuga): “Jesús resucitó en la mañana del primer día de la semana” (‘añadido’ Mc 16, 9)
      ………………..
       
      Apéndices:
       
      1- UTOPÍA: atribuida a Jesús de Nazaret (El “Padre ¿nuestro?”):
       
      “Jesús enseñó el ‘Padre nuestro’ como la expresión de los deseos más profundos de la comunidad de adheridos a su Programa. El Padre nuestro exige hacerlo propio, llevarlo en las venas y sacarlo de los adentros trabajando sin desmayo por llegar a verlo realizado.
      Jesús continuó su andadura hasta invadir el espacio exclusivo de Dios. Ese, es el lugar que le corresponde a él y a los suyos al haber aceptado su condición de hijos y haber establecido lo que el Padre espera de ellos, llevar a cabo su designio: una sociedad fraterna.
      La práctica de la fraternidad, implantada como forma de vida de los adheridos al Proyecto despide para siempre el miedo a un ser desconocido y logra el descubrimiento del Padre espléndido. Se han acabado las disquisiciones sobre Dios. Dios no es el absolutamente incierto ante quien el ser humano queda sobrecogido. El Misterio se ha desvanecido, ha dejado de serlo. El Padre ha cedido protagonismo en favor de sus hijos. Dejarse conocer a través de ellos ha sido su gran regalo”.

      2- REALIDAD: desmiente la sentencia más permanente de la ontología tradicional, a saber, que lo «real», puesto que es «real» es a fortiori posible.
      Se admite abstracta­mente y a ciegas que la «realidad» (actualidad) es posible. Estamos ante una situación mental ambivalente en que algo es, a la vez, convicción y problema, axioma y postulado. Todo descansa, pues, en que la tesis «lo «real» es posible» sea verdadera.
       
      En todo el pasado filosó­fico no hallamos que tal propo­sición haya sido puesta en duda ¿Cómo cabe dudar de que lo que es pueda ser? Declararla problemática, cuestionable, supondría invitar a una reforma radical de la noción misma de ser y trastornar de arriba abajo la ontología tradicional.
       
      Afirmar que lo «real» es posible, está fundado en la idea del ser que Platón y Aristóteles inocularon a toda la subsecuente filosofía. Según ella, el ente es autárquico, es suficiente, es de suyo logro. A esto es a lo que llama­ban la «perfección» o la bondad del Ser y ha dado a toda la ontología posterior una base última de inconmovible optimismo (‘utopismo’). En esa tra­dición resulta incomprensible un modo de ser que consista en mero ensayo o conato de ser, el cual NO INCLUYE GARANTÍA ALGUNA DE QUE NO SE MALOGRE, es decir, de que su intento de ser no sirva solo para de­mostrar que es imposible.
       
      ¿Son estos días buena sazón para discutir si tiene sentido tan inaudito enigma?
      ……………………………..