Otros temas

Autores

Archivo de entradas

Temas

Fechas

Calendario

febrero 2025
L M X J V S D
 12
3456789
10111213141516
17181920212223
2425262728  
7713 Artículos. - 114042 Comentarios.

12 de febrero: día de Darwin

Mhcho agradecemos desde ATRIO el artículo que nos envía Leandro Sequiros para recordar y celebrar el nacimiento de DARWIN hace hoy 216 años. Sabéis que para mi amigo Grothendieck fue una de las tres personas que más cambiaron o abrieron nuestras mentes para pensar la vida como preoceso evolutivo. Y me agrada que Leonardo se centra en el roceso personal de Charle desde jven y sufrimientos físicos y morales que tuvo que soportar en su misión. Hasta declararse dispuesto a tirar su libro decisivo si Wallace se le había adelantado en la autoría de la teoría. AD.

El 12 de febrero, se recuerda el nacimiento en 1809 del naturalista Charles Robert Darwin. Fue en el año 1999, con ocasión de los 190 años de su nacimiento, cuando distintas Asociaciones Científicas y Filosóficas impulsan la celebración del Día de Darwin. Esta celebración se conmemora cada 12 de febrero con el objetivo de recordar un año más del nacimiento de Charles Darwin. Este día especial pretende reivindicar la vida y obra de uno de los científicos más importantes del siglo XIX y de dar a conocer su gran aporte en el campo de la biología y la ciencia en general. Un hombre que, en medio de sus crisis personales, de salud, de desgracias familiares, de oposición por parte de sectores conservadores, supo superar su situación.

Darwin: “nací para ser naturalista”

El 12 de febrero de 1809 nació en Sherewsbury (Gran Bretaña) Charles Robert Darwin. Escribió ya de mayor que “nací para ser naturalista”. Amaba y estudió los animales y las plantas y se le considera el padre de la Teoría de la Evolución Biológica. Según esta teoría, todos los seres vivos descienden de los mismos seres primitivos que aparecieron en el planeta Tierra hace miles de millones de años. Y este proceso de evolución y cambio biológico irreversible dio lugar a vertebrados e invertebrados, a los peces, a los reptiles y a las aves, y hace pocos millones de años, a los mamíferos y entre ellos al ser humano.

Pero la elaboración de esta visión del mundo de Charles Darwin solo fue posible tras una profunda reflexión sobre la naturaleza americana. Y esta solo pudo ser elaborada tras un largo viaje alrededor del mundo entre 1831 y 1836. Y muchos de estos años los pasó de investigaciones en los países del 2 cono sur: Brasil, Argentina, Paraguay, Chile y finalmente en las islas Galápagos.

En 1839 publica su Viaje de un Naturalista alrededor del mundo. Y tras madura reflexión de 20 años, en 1859, publica l. Sus reflexiones sobre los humanos aparecieron en 1871 como El Origen del Hombre (en ingles, The Descent of Man and Selection in Relation to Sex ( (La descendencia humana y la selección sexual).

Después de muchos años de intenso trabajo en su casa de Down (Inglaterra) fallece en 1882 con 73 años.

Cuando, en el siglo XIX, el naturalista británico Charles Darwin formuló sobre bases científicas la moderna teoría de la evolución biológica en su obra El origen de las especies (1859), también las más airadas reacciones procedieron de los estamentos eclesiásticos: el modelo evolutivo cuestionaba el origen divino de la vida y del hombre. Una vez más (y en ello reside la trascendencia histórica de la obra de Darwin), los avances científicos socavaban convicciones firmemente arraigadas, dando inicio a un cambio de mentalidad de magnitud comparable al de la revolución copernicana.

 

La expedición del Beagle alrededor del mundo

El 27 de diciembre de 1831 el Beagle zarpó de Davenport con Darwin a bordo, dispuesto a comenzar la que él llamó su «segunda vida» tras dos meses de desalentadora espera en Plymouth, mientras la nave era reparada 3 de los desperfectos ocasionados en su viaje anterior, y después de que la galerna frustrara dos intentos de partida.

Durante ese tiempo, Darwin experimentó «palpitaciones y dolores en el corazón» de origen más que probablemente nervioso, como quizá también lo habrían de ser más tarde sus frecuentes postraciones. Sin saberlo,

El objetivo de la expedición dirigida por el capitán Fitzroy era el de completar el estudio topográfico de los territorios de la Patagonia y la Tierra del Fuego, el trazado de las costas de Chile, Perú y algunas islas del Pacífico y la realización de una cadena de medidas cronométricas alrededor del mundo. El periplo, de casi cinco años de duración, llevó a Darwin a lo largo de las costas de América del Sur, para regresar luego durante el último año visitando las islas Galápagos, Tahití, Nueva Zelanda, Australia, Mauricio y Sudáfrica.

 

Charles Darwin (retrato de George Richmond, 1840)

El viaje del Beagle

Durante ese período el talante de Darwin experimentó una profunda transformación. La antigua pasión por la caza sobrevivió los dos primeros años con toda su fuerza, y fue él mismo quien se encargó de disparar sobre los pájaros y animales que pasaron a engrosar sus colecciones; poco a poco, sin embargo, esta tarea fue quedando encomendada a su criado a medida que su atención resultaba cada vez más absorbida por los aspectos científicos de su actividad.

El estudio de la geología fue, en un principio, el factor que más contribuyó a convertir el viaje en la verdadera formación de Darwin como investigador, ya que con él entró inexcusablemente en juego la necesidad de razonar. Darwin se llevó consigo el primer volumen de los Principios de geología de Charles Lyell, autor de la teoría llamada de las causas actuales y que habría de ser su colaborador en la exposición del evolucionismo; desde el reconocimiento de los primeros terrenos geológicos que visitó (la isla de 4 Santiago, en Cabo Verde), Darwin quedó convencido de la superioridad del enfoque preconizado por Lyell.

En Santiago de Chile tuvo por vez primera la idea de que las rocas blancas que observaba habían sido producidas por la lava derretida de antiguas erupciones volcánicas, la cual, al deslizarse hasta el fondo del mar, habría arrastrado conchas y corales triturados comunicándoles consistencia rocosa.

 

El Beagle en Tierra del Fuego

De entre los logros científicos obtenidos por Darwin durante el viaje, el primero en ver la luz (1842) sería la teoría sobre la formación de los arrecifes de coral por el crecimiento de éste en los bordes y en la cima de islas que se iban hundiendo lentamente. Junto a esta hipótesis y al establecimiento de la estructura geológica de algunas islas como Santa Elena, es preciso destacar el descubrimiento de la existencia de una cierta semejanza entre la fauna y la flora de las islas Galápagos con las de América del Sur, así como de diferencias entre los ejemplares de un mismo animal o planta recogidos en las distintas islas, lo que le hizo sospechar que la teoría de la estabilidad de las especies podía ser puesta en entredicho. Fue la elaboración teórica de esas observaciones la que, años después, resultó en su enunciado de las tesis evolutivas.

 

Los frutos de un viaje

Darwin regresó a Inglaterra el 2 de octubre de 1836; el cambio experimentado en esos años debió de ser tan notable que su padre, «el más agudo observador que se haya visto, de natural escéptico y que estaba lejos de creer en la frenología», dictaminó al volverlo a ver que la forma de su cabeza había cambiado por completo. También su salud se había alterado; hacia el final del viaje se mareaba con más facilidad que en sus comienzos, 5 y en el otoño de 1834 había estado enfermo durante un mes. Se ha especulado con la posibilidad de que, en marzo de 1835, contrajera una infección latente de la llamada enfermedad de Chagas como consecuencia de la picadura de un insecto.

De todos modos, desde su llegada hasta comienzos de 1839, Darwin vivió los meses más activos de su vida, pese a las pérdidas de tiempo que le supuso el sentirse ocasionalmente indispuesto. Trabajó en la redacción de su diario del viaje (publicado en 1839) y en la elaboración de dos textos que presentaban sus observaciones geológicas y zoológicas. Instalado en Londres desde marzo de 1837, se dedicó a «hacer un poco de sociedad», actuando como secretario honorario de la Geological Society y tomando contacto con el geólogo Charles Lyell.

En julio de ese año 1837 empezó a escribir su primer cuaderno de notas sobre sus nuevos puntos de vista acerca de la «transmutación de las especies», que se le fueron imponiendo al reflexionar acerca de sus propias observaciones sobre la clasificación, las afinidades y los instintos de los animales, y también como consecuencia de un estudio exhaustivo de cuantas informaciones pudo recoger relativas a las transformaciones experimentadas por especies de plantas y animales domésticos debido a la intervención de criadores y horticultores.

Sus investigaciones, realizadas sobre la base de «auténticos principios baconianos», pronto le convencieron de que la selección era la clave del éxito humano en la obtención de mejoras útiles en las razas de plantas y animales. La posibilidad de que esa misma selección actuara sobre los organismos que vivían en un estado natural se le hizo patente cuando en 6 octubre de 1838 leyó «como pasatiempo» el Ensayo sobre el principio de la población de Thomas Malthus.

Dispuesto como se hallaba, por sus prolongadas observaciones sobre los hábitos de animales y plantas, a percibir la presencia universal de la lucha por la existencia, se le ocurrió al instante que, en esas circunstancias, las variaciones favorables tenderían a conservarse, mientras que las desfavorables desaparecerían, con el resultado de la formación de nuevas especies. Darwin estimó que, «al fin, había conseguido una teoría con la que trabajar»; sin embargo, preocupado por evitar los prejuicios, decidió abstenerse por un tiempo de «escribir siquiera el más sucinto esbozo de la misma». En junio de 1842 se permitió el placer privado de un resumen muy breve (treinta y cinco páginas escritas a lápiz), que amplió hasta doscientas treinta páginas en el verano del año 1844.

De 1846 a 1854, Darwin estuvo ocupado en la redacción de sus monografías sobre los cirrípedos (los percebes), por los que se había interesado durante su estancia en las costas de Chile al hallar ejemplares de un tipo que planteaba problemas de clasificación. Esos años de trabajo sirvieron para convertirlo en un verdadero naturalista según las exigencias de su época, añadiendo al aprendizaje práctico adquirido durante el viaje la formación teórica necesaria para abordar el problema de las relaciones entre la historia natural y la taxonomía. Además, sus estudios sobre los percebes le reportaron una sólida reputación entre los especialistas, siendo premiados en noviembre de 1853 por la Royal Society, de la que Darwin era miembro desde 1839.

 

La teoría de la evolución

La convicción científica – sobradamente contrastada – de que los seres vivos más primitivos se originaron en el planeta Tierra hace miles de millones de años y fueron evolucionando, constituyendo un frondoso árbol de ramas diversificadas en las que emergieron los humanos no es nueva. Ya en el siglo XVIII el estudio de los fósiles de antiguos seres vivos extintos mostraba la diversidad de la vida. Pero los estudiosos coinciden en que la figura del naturalista británico Charles Robert Darwin es esencial en la comprensión de una perspectiva evolucionista del universo, de la Tierra, de los seres vivos, de los humanos y de la ciencia, la tecnología y la sociedad.

Charles Darwin fue un naturalista, un amante de la naturaleza. Un niño soñador, solitario y diferente a los demás, que pasaba horas creando un mundo imaginario y lleno de fantasía. Esta abstracción en la que vivía sumergido, es la que más tarde, lo conduciría a realizar grandes hallazgos y a ser considerado un verdadero genio. Darwin disfrutaba realizando observaciones sobre la vida de los pequeños animales. Más tarde concluiría, que todas las especies, incluyendo al ser humano tenían un mismo origen. Es conocido como el padre de la evolución.

En su famosa y mundialmente conocida obra «El Origen de las especies por la Selección Natural» (publicado en 1859), Darwin afirmaba que todas las formas de vida que existen en la Tierra vienen o fueron creadas de un antepasado común. De esta manera, rompió la creencia de que las especies y el hombre eran creación de una fuerza divina.

Estas afirmaciones le ocasionaron más de un disgusto, pero en la actualidad los postulados científicos de Charles Robert Darwin forman parte del patrimonio científico y cultural de la humanidad y no provocan ningún quebranto de las convicciones religiosas de nuestra cultura occidental. Ha pasado más de siglo y medio desde la publicación de las obras de Darwin. Hace ya 50 años, en 1973, el gran biólogo evolucionista Theodosius Dobzhansky escribió un trabajo científico con este título: “Nada en la biología tiene sentido si no es estudiado a la luz de la evolución”.

Aunque son muchos los científicos y estudiosos de la evolución biológica que han aportado más datos a esta concepción del mundo, no hay duda de que la aportación de Darwin, que nació el 12 de febrero de 1809, fue definitiva.

A comienzos de 1856, Charles Lyell aconsejó a Darwin que trabajara en el completo desarrollo de sus ideas acerca de la evolución de las especies. Darwin emprendió entonces la redacción de una obra que, aun estando concebida a una escala tres o cuatro veces superior de la que luego había de ser la del texto efectivamente publicado, representaba, en su opinión, un mero resumen del material recogido al respecto.

Pero cuando se hallaba hacia la mitad del trabajo, sus planes se fueron al traste por un suceso que precipitó los acontecimientos: en el verano de 1858 recibió un manuscrito que contenía una breve pero explícita exposición de una teoría de la evolución por selección natural, que coincidía exactamente con sus propios puntos de vista. El texto, remitido desde la isla de Ternate, en las Molucas, era obra de Alfred Russel Wallace, un naturalista que desde 1854 se hallaba en el archipiélago malayo y que ya en 1856 había enviado a Darwin un artículo sobre la aparición de especies nuevas con el que se sintió ampliamente identificado.

En su nuevo trabajo, Wallace hablaba, como Darwin, de «lucha por la existencia», una idea que, curiosamente, también le había venido inspirada por la lectura de Malthus. Darwin puso a Lyell en antecedentes del asunto y le comunicó sus vacilaciones acerca de cómo proceder respecto a la publicación de sus propias teorías, llegando a manifestar su intención de destruir sus propios escritos antes que aparecer como un usurpador de los derechos de Wallace a la prioridad.

El incidente se saldó de manera salomónica merced a la intervención de Lyell y del botánico Joseph Dalton Hooker, futuro director de los Kew Gardens creados por su padre y uno de los principales defensores de las teorías evolucionistas de Darwin, con quien le unió una estrecha amistad desde 1843. Siguiendo el consejo de ambos, Darwin resumió su manuscrito, que fue presentado por Lyell y Hooker ante la Linnean Society el 1 de julio de 1858, junto con el trabajo de Wallace y con un extracto de una carta remitida por Darwin el 5 de septiembre de 1857 al botánico estadounidense.

 

El origen de las especies

Tras el episodio, Darwin se vio obligado a dejar de lado sus vacilaciones por lo que a la publicidad de sus ideas se refería, y abordó la tarea de reducir la escala de la obra que tenía entre manos para enviarla cuanto antes a la imprenta; en «trece meses y diez días de duro trabajo» quedó por fin redactado el libro Sobre el origen de las especies por medio de la selección natural, o la preservación de las razas favorecidas en la lucha por la vida, largo título que es casi la enunciación de su tesis y que suele abreviarse como El origen de las especies. Los primeros 1.250 ejemplares se vendieron el mismo día de su aparición, el 24 de noviembre de 1859.

 

Darwin se mantuvo apartado de la intervención directa en la controversia pública hasta 1871, cuando se publicó su obra El origen del hombre y la selección en relación al sexo, donde expuso sus argumentos en favor de la tesis de que el hombre había aparecido sobre la Tierra por medios exclusivamente naturales. Tres años antes había aparecido su estudio sobre la variación en animales y plantas por los efectos de la selección artificial, en el que trató de formular una teoría sobre el origen ee la vida en general («pangénesis»), que resultó ser la más pobre de sus aportaciones a la biología.

En 1872, con La expresión de las emociones en el hombre y en los animales, obra seminal de lo que luego sería el estudio moderno del comportamiento, Darwin puso fin a sus preocupaciones por los problemas teóricos y dedicó los últimos diez años de su vida a diversas investigaciones en el campo de la botánica. A finales de 1881 comenzó a padecer graves problemas cardíacos, y falleció a consecuencia de un ataque al corazón el 19 de abril de 1882.

 

Algunos datos tomados de:

Fernández, Tomás y Tamaro, Elena. «Charles Darwin. Biografía». En Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea [Internet]. Barcelona, España, 2004. Disponible en https://www.biografiasyvidas.com/monografia/darwin/ [fecha de acceso: 6 de febrero de 2023]

 

5 comentarios

  • carmen

    No, señor Sequeiros, no es un pensamiento crítico, no.  Es puro conocimiento de lo que se habla.   Pero ustedes lo resuelven todo con el recurso:  opiniones.      Pero no es cierto.   No es una opinión filosofía ni teológica.     No lo es.

  • carmen

    Entiende , señor Sequeiros, porqué no soy partidaria de mezcla ciencia y Religión?   Pobre Darwin.

    • Isidoro García

      Utilizo el responder. Perdón y gracias.

       
      El psiquiatra Pablo Malo, en su blog, escribe un artículo titulado, Darwin, el psicólogo más grande que ha existido”, haciéndose eco de las manifestaciones de Allen Frances, que fue el presidente del grupo de trabajo para la creación del DSM-IV, de la Asociacion Americana de Psiquiatría).
           Ello significaría que la Psiquiatría -y la Psicología- empiezan a darse cuenta de la trascendencia de la teoría de la evolución para la comprensión de la mente humana y de sus formas de enfermar.
       
            Según Allen Frances, Darwin cambió nuestra visión de la naturaleza humana y sus conclusiones fundamentales serían:
      – Somos animales, una parte del cuadro de la vida, no su finalidad.
      -Nuestros instintos, emociones e intelecto evolucionaron a partir de un ancestro común con los primates, exactamente igual que nuestra forma corporal.
      – Podemos entendernos mejor a nosotros mismos estudiando los pasos físicos y psicológicos de esta evolución.
      – Nuestra psicología es el producto de la selección natural y sexual de variaciones surgidas al azar que fueron reproductivamente adaptativas, y no fue planeada o inspirada por una intervención divina.
      – La mente y la conciencia son producto del funcionamiento cerebral de una manera no esencialmente diferente a que la digestión es la función del intestino.
      – La Psicología puede ser estudiada con los mismos métodos experimentales y observacionales que son estándar en la ciencia.
      – Todos los seres humanos, a pesar de las diferencias culturales, son hermanos dentro de una misma especie y comparten las mismas capacidades emocionales e intelectuales.
      – “El niño es el padre del hombre”: podemos aprender acerca de la psicología individual, y de la evolución de la especie, estudiando la maduración de las conductas en niños y bebés.
      – Los instintos no están absolutamente fijados, sino que interactúan con el ambiente.
      – Fuerzas inconscientes juegan un enorme papel en influenciar nuestra conducta.
       
            Además, Darwin estableció también nuevos métodos de estudio psicológico que se han convertido en estándares en el campo:
      -Su afirmación de que podemos aprender más acerca de nosotros mismos, estudiando los mandriles que leyendo a los grandes filósofos creó el campo de la psicología evolucionista, y nos proporcionó profundos descubrimientos sobre la motivación y la conducta humana
      – Su “Biographical Sketch of an infant” en el que detalla minuto a minuto las observaciones naturalistas del desarrollo intelectual, moral y emocional de su hijo mayor crearon el campo de la psicología del desarrollo infantil.
      – El método de Darwin de estudiar las emociones y las expresiones faciales usando fotografías que encargó con este propósito es todavía una herramienta de investigación muy fructífera.
      – Darwin llevó a cabo la primera encuesta en Psicología, por medio de misioneros y científicos, para mostrar la universalidad de las emociones humanas por todo el mundo.
      – Darwin también fue pionero de la introspección subjetiva, incluyendo el autoanálisis de los propios sueños.
             Dice Frances, que Darwin realizó sus descubrimientos psicológicos antes de los 30 años, antes incluso de descubrir que la selección natural es el mecanismo de la evolución.
             Guardó sus descubrimientos en un cajón por un lado porque era muy meticuloso, pero, por otro, porque se daba cuenta de que el mun-do no estaba preparado para una visión materialista del hombre.
              Dice también que Freud se apoyó en los hombros de Darwin. El paso adelante más importante en el conocimiento de la psicología humana fue, la comprensión de que gran parte de la vida mental es automática, inconsciente, fuera del control de nuestra razón o voluntad.
             Muchos filósofos, científicos y escritores habían explorado este campo del inconsciente antes y después de Darwin.
             Pero Darwin fue el más importante por-que conectando la mente humana con nuestro pasado primate, fue capaz de rellenar muchos de los vacíos existentes, y explicar por qué hacemos lo que hacemos, y por qué sentimos como sentimos.
                Parece que el mensaje de la Psicología Evolucionista empieza a calar en el mundo de la Psicología y de la Psiquiatría, y cada vez más profesionales empiezan a darse cuenta de que el futuro de la Psicología, como dijo Darwin ya hace más de 150 años, pasa por la teoría de la evolución. (En cursiva, Malo).

      • Isidoro García

        Es difícil saber quien fue el psicólogo más grande, pero lo que sí está claro es que Darwin, fue el gran Precursor, el Moisés que siendo «naturalista», y sin haber entrado en el campo de la Psicología, (en ese tiempo los campos cognitivos, no estaban tan delimitados como ahora), señaló la dirección, que en el futuro se debería seguir:

        “En el futuro lejano la Psicología se basará en un nuevo fundamento, el de la necesaria adquisición gradual de cada capacidad y poder mental”, (Charles Darwin).

         

        En la historia de la cultura, hay personajes que ocupan un papel destacado de precursores, de descubridores de un nuevo continente, en los que penetran temblorosos ante lo desconocido.

        Son momentos en los que el surgimiento de un nuevo concepto seminal, o una nueva mirada sobre todo, descoloca y aturde a la Academia cultural.

        Algunos de ellos fueron Newton y Copérnico, (en el Mundo de la Física), Darwin, (en el Mundo de la Vida), y Freud-Jung, (en el Mundo de la Inteligencia).

        El psiquiatra James Hillman, da un gran valor a esos momentos caóticos, aterradores y a menudo malvados de la vida humana, (como la actualidad), donde las preciadas creencias se rompen, los valores se transforman y el individuo se enfrenta a algo completamente desconocido.

        Hillman, toma en serio la advertencia del Zohar de que cada individuo debe prestar atención y pagar el peaje que le corresponde por atravesar fronteras y pasar al «Otro Lado». Para Hillman, al igual que los cabalistas, para alcanzar la verdad, hay que  atravesar por las puertas del caos.

        Darwin, tuvo que enfrentarse al rechazo que en el establishment cultural tradicional y religioso, supuso el caos de un nuevo territorio cultural. Exactamente igual que sucede actualmente a muchos de sus seguidores, los darwinistas clásicos, cuando se ven introducidos en un nuevo campo evolucionista emergente: el nuevo mundo de la complejidad.

        Siempre ha sucedido así, y sigue sucediendo en el presente, en la historia de las ideas.

        Señala Sanford L. Drob, como “el descubri-miento inicial de Freud del inconsciente, implicaba un avance de una imagen aterradora, de un abismo desconocido, un elemento de muerte, desde las profundidades de la psique humana.   

                 Cualquiera que lea los primeros documentos y cartas de Freud, lo ve luchando por proporcionar nuevos recipientes (ideas), para contener a la bestia que él y Breuer habían desatado, porque para cada uno de ellos estaba claro que los viejos recipientes, los viejos conceptos de psicología habían sido destrozados por “lo” que habían encontrado. 

               Breuer se asustó y abandonó el campo, dejando a Freud para continuar el trabajo solo. Pero apenas se desata a la bestia, encontramos a Freud, (por ejemplo, en The Project For A Scientific Psychology), ocupado con la interpretación y la conceptualización.

                De hecho, todo el edificio teórico de la metapsicología psicoanalítica es solo un esfuerzo para encontrar recipientes para contener las imágenes de la mente inconsciente”.

        Por eso, esos precursores, ante el arduo trabajo, después de pasada la frontera, y entrar en terrenos ignotos, suelen frenarse pronto, y ceden el testigo a unos continua-dores, que profundizan paulatinamente en el nuevo territorio.

        Y en cada nuevo territorio del conocimiento de la Realidad, las fronteras del hipotético sobrenaturalismo, se van difuminando paulatinamente, al descubrirse una realidad material, tan compleja y entreverada de Suma  Inteligencia, que hace que dicho sobrenaturalismo, se transforme en un hipermaterialismo complejo, que para las mentes mas sencillas y poco o mal informadas, suena plenamente a magia y maravillosismo.

        Pero no es tal, es simplemente que el Universo, con su Inteligencia detrás, son “maravillosos”, y para nuestra corta inteligencia, es algo casi imposible de comprender.

         

  • Juan A. Vinagre

    -Desde hace días estoy con ganas de participar con un comentario en torno a la persona humana y científica de Darwin. Hoy encuentro el momento para reconocer que C. Darwin ha sido un gran científico y que ayudó mucho para mejorar la visión de la vida y de la evolución de las especies…  Sobreviven las que se adaptan mejor al medio, lo que les exige evolución-cambios adaptativos. Pero la interpretación de Darwin se limita a las adaptaciones más bien funcionales. En los cambios de fondo, profundos, no entra. El principio de la selección natural y de que sobreviven los que mejor se adaptan al medio no puede generalizarse… Vale, pero con sus límites.-Por eso, para comprender mejor la evolución de la vida y de las especies, necesitamos recurrir a Mendel y a los grandes estudios y descubrimientos de la Genética y los saltos cualitativos que se dan en algunos procesos genéticos.

    -De ahí que Ortega dijera, y  con razón: «Darwin barre los héroes de sobre la faz de la tierra». No sobreviven solo los que mejor se adaptan (adaptación que conlleva una cierta pasividad), sino que sobre todo sobreviven y avanzan y hacen crecer y madurar quienes se oponen a ese tipo de adaptación pasiva, y tratan de innovar y con su capacidad creativa intuyen, formulan hipótesis -y hasta demuestran- la posible validez de otras visiones e interpretaciones nuevas. Quienes no sean creativos e innoven no avanzan y acaso muchos no sean capaces de sobrevivir. La lucha por la vida exige evolución innovadora… Y en este sentido ciertos «inadaptados» pueden ser nuestros «salva-promocionadores».

    -En suma, para entender bien la vida -y la evolución creadora- tenemos que recurrir a más sabios, desde Anaximandro y Heráclito… hasta los actuales físicos teóricos y cuánticos… Y aún así persiste el Misterio… La Realidad es mucho más que física y bioquímica…

    -Pero al hablar de Darwin, es bueno no olvidar algo que Darwin no compartía: El darwinismo social, y económico, y político (y en algunos aspectos también el religioso…) En estos días estamos viendo y comprobando ese darwinismo social -sin ética- en muchos políticos y oligarcas… En éstos la adaptación la impone el poder que manda. Los que se oponen son idiotas. Por eso la necesidad de innovadores…, aunque por ser tales corran riesgos… El poder -el poder que no sabe que es ciego y que no ve- es anti-innovador.