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La sopa Dawkins no se puede comer con tenedor tomista

Hacen falta nuevas herramientas para tender puentes en una cultura líquida

Hace unos días, en redes sociales, participaba en un debate sobre “El espejismo de Dios” de Richard Dawkins. Era un debate desigual entre un científico que se proclama “ateo” y un filósofo claramente seguidor de Tomás de Aquino.

El debate (amistoso) se me antoja desigual cuando no mediáticamente tendencioso. Porque echaban a discutir a un prepotente con un inferior. Me recordaba el debate circense que Galileo describe en sus “Diálogo sobre los dos sistemas del Mundo”, en el que uno de los contendientes planchaba al otro por la fragilidad de sus argumentos.

Y es verdad. En el moderno encuentro (que no pelea ni apologética) entre racionalidades (las racionalidades científicas y las racionalidades religiosas) las viejas herramientas conceptuales y epistemológicas son obsoletas para poder tender puentes con la racionalidad científica.

Por eso, me ha parecido didáctica esta expresión (que dejé escrito en el chat del debate citado): “la sopa Dawkins no se puede comer con tenedor tomista”.

Nos ha tocado asistir a la emergencia de una nueva civilización humana. Nace una sociedad diferente. El mundo, gracias a las nuevas tecnologías de la información, cambia muy aprisa. Y los últimos acontecimientos geoestratégicos mundiales nos empujan a resetear nuestras mentes para poder ser resilientes en un mundo social, político, ecológico, emocional, cultural y religioso muy diferente al que vivíamos hace muy pocos años.

Muchas personas están viviendo esta situación con zozobra y con angustia ante un futuro plagado de incertidumbres, de preguntas sin respuesta, de situaciones nuevas que no son fáciles de controlar. Estas personas se sienten incómodas porque se sienten en un mundo que ya no es el suyo. Bajo sus pies, la realidad se ha movido muy aprisa y se sienten inseguras, amedrentadas, añorando un pasado empedrado de seguridades que ya no existe.

En los años 90 del siglo pasado, el sociólogo Zygmunt Baumann habló con mucha fuerza sobre el tsunami de la “cultura líquida”, el “amor líquido”, la “ética líquida”. Por influjo de las filosofías del fragmento y del rechazo de los grandes relatos de los postmodernos franceses (como Jacques Derrida) se habría derrumbado todo el edificio de la modernidad y el relativismo individualista, el “carpe diem” serían el modo de vida del futuro.

Para Baumann, esta cultura de la banalidad, del individualismo consumista, de la ausencia de valores permanentes racionales asumidos por los humanos, corroe no solo la sociedad sino también los fundamentos de la democracia, aunque sea liberal y burguesa. En esto estaría acompañado por Jürgen Habermas quien en 2001 proclama que entramos en la era de la post-secularidad, y los demócratas deben contar con el gran potencial simbólico de las religiones para trabajar juntos por las libertades de todos.

Por otra parte, desde las diversas comunidades científicas del mundo se teje la conciencia del valor de las Ciencias y de l as Tecnologías en la era emergente de la nueva biología y del procesamiento de la información, la mal llamada IA. Pero los científicos y tecnólogos son cada día más conscientes de que vivimos en un “universo enigmático”. El 80 % del universo es “materia oscura”. Y de lo que puede ser captado por las sondas espaciales, cada vez es más difuso y complejo poder hacer afirmaciones fiables sobre lo que todavía se llama la “realidad” (en filosofía cada vez se discute más sobre lo que significa la realidad, del mismo modo que se discute la naturaleza del “conocimiento humano”, de “la verdad”, de la capacidad del ser humano para poder conocer)

Esta actitud no debe llevarnos al escepticismo, sino a una postura de humildad ante el valor de lo que se ha dado en llamar “el progreso humano”. No se trata de lanzarse al mar proceloso del “no saber”, sino aceptar que lo que llamamos “la realidad” es algo que se nos escapa del poder de las neuronas para construir una imagen adecuada de lo que existe fuera de nosotros.

A esto se añade que muchas personas que, no son malas sino que “han aprendido” a odiar y a enriquecerse y que forman “la humanidad”, en un intento de supervivencia individual se construyen sus propios mundos explotadores de los demás. Son los “supremacismos” (blancos, hombres, ricos, occidentales.. y yankis)

Hoy se habla mucho de las “fake news”, las noticias falsas, los bulos. En Andalucía se usa mucho la palabra “embustero”. Esta expresión es más fuerte que “mentiroso” porque incluye connotaciones morales: el “embustero” no solo miente con la intención de mentir, sino que además lo hace para arrebatar a los demás parte de sus vidas y de sus libertades. Creando confusión, “a río revuelto ganancia de pescadores”.

Todos somos conscientes de que cada vez es más necesaria una racionalidad crítica que contribuya a construir entre todos unos sistemas de creencias, unas representaciones racionales del mundo, en las que el individuo humano no se constituya en señor y tirano de los demás de la casa común (la Tierra).

Entre toda la sociedad civil mundial urge asumir la conciencia de “mente colectiva” que no solo busca sobrevivir, sino sobre todo tejer entre todos un universo en el que la solidaridad, la tolerancia, la comprensión mutua, el respeto a la diversidad (y sobre todo a las minorías) sean valores determinantes.

En definitiva, el triunfo del amor sobre la cultura del despilfarro, el acaparar, la rivalidad y el odio. Probablemente esta sea también la razón por la que Teilhard escribió una vez en 1934:

“Algún día, después de dominar los vientos, las olas, las mareas y la gravedad, aprovecharemos para Dios las energías del amor, y luego, por segunda vez en la historia del mundo, el hombre habrá descubierto el fuego”.
(Pierre Teilhard de Chardin, Toward the Future , pág 86; y “La evolución de la castidad” [1934 (febrero), en: Las direcciones del porvenir. Taurus, Madrid, 1974, volumen XI, pp. 55-78, y  en: Sobre el amor y la felicidad . PPC, Madrid, 1997, pp 19-22].

 

Ahora, más que nunca, es necesario que la sociedad civil, formada en una racionalidad crítica, “resetee” su mente y busque nuevas herramientas para comprender, amar y vivir en el este mundo. La sopa antigua no se puede comer con tenedor.

19 comentarios

  • LEANDRO SEQUEIROS

    Ya se han hecho muchos comentarios en el artículo de Mariano, en el que comenta este.. Me remito a ellos. Y aqui solo recomendar este articulo que hemos publicado hoy 24 en FronterasCTR, órgano de la Cátedra Ciencia, Tecnología y Religión de la Universidad Comillas: Nuevo articulo en FronterasCTR https://blogs.comillas.edu/FronterasCTR/?p=8956   La síntesis de todas las filosofías24 febrero, 2025 por fronterasctr[Carlos Blanco[1]] Toda filosofía es incompleta. Diseñada por una mente finita, con información limitada e imperfecta capacidad de análisis, cualquier intento de sistematizar el pensamiento filosófico desemboca en una construcción teórica que no puede abarcar todos los fenómenos del mundo y de la mente. Incluso cuando parece que lo ha logrado, y que por fin ha coronado el sistema supremo, la absoluta perfección filosófica, donde unos pocos postulados bastarían para dar cuenta de la complejidad del universo y de la historia, un examen profundo pone de relieve sus carencias, los casos que no cubre, las verdades que no demuestra, las incógnitas que no despeja, los argumentos a los que no es capaz de responder satisfactoriamente sin modificar el conjunto de sus principios. Cuanto más quiere integrar ese sistema, más se pierde en las aguas turbulentas de la inconsistencia lógica. Se ve obligado a sacrificar completitud en aras de consistencia, o extensión por coherencia interna. El ideal del conocimiento, la reducción de la infinita complejidad del mundo a un mínimo de conceptos y de reglas de relación, siempre se revela esquivo, como si fuera un límite inasequible para la inteligencia humana. >>>>>>>>>>> PROSIGUE

  • mariano alvarez valenzuela

    Apreciado Leandro:
    Considero un acierto por tu parte traernos este debate (amistoso) de las redes sociales, en el que, según dices, participaste en torno al diálogo entre un científico que se proclama ateo y un filósofo que se proclama seguidor de Tomás de Aquino.

    Estoy completamente de acuerdo con este distanciamiento entre las racionalidades científica y religiosa; las viejas herramientas conceptuales y epistemológicas son obsoletas para poder tender puentes con la racionalidad científica.Al respecto, me hago varias preguntas. La primera es en relación con el posicionamiento ateo del representante de la racionalidad científica: ¿para llegar a ese posicionamiento, qué epistemologías no científicas tuvo en cuenta para tal afirmación? ¿O tal vez solo consideraba, frente a ella, la racionalidad tomista? ¿O simplemente no tuvo la necesidad de atravesar ningún puente? En tal caso, me da la sensación de que toma su razón científica como eje de referencia de cualquier otra epistemología no científica, adoptando así un reduccionismo cientificista en el que no hacen falta puentes.

    Por otra parte, tu afirmación de que «entre toda la sociedad civil mundial urge asumir la conciencia de ‘mente colectiva’ que no solo busca sobrevivir, sino, sobre todo, tejer entre todos un universo en el que la solidaridad, la tolerancia, la comprensión mutua y el respeto a la diversidad (y sobre todo a las minorías) sean valores determinantes», me lleva a nuevas reflexiones.

    ¿No es también esta afirmación un reduccionismo del pensamiento humano a una «mente colectiva» que define los valores y las reglas del juego social bajo nuevas epistemologías, sean del tipo que sean? ¿No implica esto un peligroso borrado de la libertad individual? ¿No es precisamente la conciencia personal, irreducible a cualquier «mente colectiva», propio de rebaños que siguen al pastor de la razón científica o de cualquier otro tipo? ¿dónde se ubicaría nuestra responsabilidad y ante quién?Si reducimos al individuo a una función dentro de un sistema colectivo, eliminamos la base misma de la ética. Sin libertad, no hay responsabilidad. Sin responsabilidad, no hay posibilidad de un verdadero compromiso moral. Y sin ese compromiso, nos situamos en un mundo sin sentido.Como he apuntado desde el principio, creo muy acertado traer este tema a debate.

    Gracias por presentarlo y por tu testimonio personal, del cual, desde mi posicionamiento existencial, en el que las epistemologías juegan un papel subordinado, hay muchos matices que aclarar con respecto a lo que propones. Aunque, en el fondo, estoy seguro hay algo que nos une en vez de separarnos, pero esto ya nos llevaría a un encuentro más personal.

  • Juan A. Vinagre

    Una breve? reflexión en torno a esa «sopa de Dawkins que no se puede comer con tenedor tomista».

    1.Si la realidad sigue un proceso dinámico evolutivo -hoy lo sabemos y está demostrado por la ciencia-, aplicar el tenedor «tomista» u otros propios del pasado tradicionalista, es un grave error. La Ciencia, pese a sus limitaciones, tiene algo de «revelación», es una base importante para interpretar bien la llamada «revelación». De ahí la necesidad de repensar lo que entendemos por revelación. No todo en la Biblia (A y NT) es revelación. En ella hay mucha palabra de hombre y de las culturas y creencias de los autores que en ellas vivieron. Esto no es «desacralizar» sino «purificar» lo que hemos llamado «revelación». Lo cual sugiere la necesidad de poner al día ciertos conceptos religiosos y teológicos…

    2. Filosofía es, para mí, en primer lugar «búsqueda de sentido» a la existencia, a la vida y al propio yo que piensa y pregunta. Y para dar más seguridad a esa búsqueda, la filosofía empieza su labor por analizar la capacidad de nuestra facultad cognitiva (hasta dónde somos capaces de llegar y afirmar o negar con fundamento válido…), y luego elabora unos principios lógicos (y matemáticos?) por los que se rija y oriente la razón: silogismos, fundamentación, coherencia lógica… La esencia de la metafísica no es el ser abstracto sino la profundidad (consciencia y autoafirmación consciente de nuestro propio Yo…, que es algo inmaterial…) Inmaterial…3. El problema -además de nuestra limitaciones, también cognitivas- surge cuando nuestra mente y nuestro yo vulnerable exigen fundarse en algo estable y seguro e incuestionable. Es decir, surge cuando se contrastan dos paradigmas fundamentales:
    a) el Estático tradicionalista, siempre idéntico a sí mismo (sin precisar bien lo que es ese siempre idéntico a sí mismo) y
    b) el Dinámico innovador que evoluciona y se va desarrollando y madurando  en el tiempo y su historia. (No entro en otros «paradigmas» dirigidos por  «egos» endiosados ni por egos «interesados»…)3.

    En ese proceso de búsqueda, la mente se encuentra con el misterio: uno porque aún no lo sabe explicar (ciencia) y otro porque probable y racionalmente nos trasciende… En este último caso, la razón puede intuir…, pero no más. Quien crea no es un indocumentado o un idiota…

    4. R. Dawkins: A mi juicio, cuando habla y niega lo Trascendente -y así lo exige a quien quiera ser considerado científico, «un científico creyente no es científico»-, Dawkins se pasa olímpicamente de los límites de lo racional y de la ciencia, ciencia que ejerce y se desarrolla a un nivel funcional. Admitir un Universo inmenso, inmenso y portentoso como un sin sentido, es admitir un absurdo. El absurdo es el sin sentido. Y esto no resulta  racionalmente admisible para muchos. Un ejemplo: El milagro de la vida, el genoma humano…, no son posibles por simple azar. Como dijo un adalid del ateísmo, pasado al teísmo, A. Flew: Por azar no se puede componer ni un solo soneto de Shakespeare… (lo cité en otra ocasión)

    • Santiago

      Gracias Juan A por tu acertada exposición. Y muy de acuerdo contigo que “el orden exacto” de los aminoácidos en la cadena de polipéptidos del genoma humano no pudo, en modo alguno, ser producto del “azar”! como afirmó Francis Collins cuando reconstruyó el código genético humano en el laboratorio y lo señaló como “El Dlenguaje de Dios”. Pero la resistencia a creer cae dentro de lo “irracional”.

      Contra lo que afirma Dawkins existe y ha existido un gran número de científicos “creyentes” que se han reafirmado ejerciendo sus maravillosas carreras que han sido un verdadero privilegio. Por eso, no es exacto decir que la Ciencia se opone a la Filosofía o a la Teología sino, al contrario, porque -partiendo de una misma fuente- no son antagónicas, sino complementarias.

       

      El tomismo actualizado tiene  su lugar ahora pues, en el momento actual,  necesitamos profundizar filosóficamente más en “el sentido de la vida” ya que tenemos que buscar  “un motivo para vivir” base de la escuela psicológica de Viktor Frankl que va más allá de Freud y Adler y se remonta a lo fundamental del ser que es el espíritu. (Lo explica en su libro el nieto de Frankl, Alexander Vesely-Frankl que se basa en los escritos de su abuelo y titulado “Embracing Hope” que fue traducido al inglés del original aleman en 2023)

      Un saludo cordial, con mis mejores deseos para ti y familia.

      Santiago Hernández

      • Juan A. Vinagre

        Gracias a ti, Santiago. Coincido contigo. Lo único que no sería capaz de compartir es en ese «tomismo actualizado». Cosa que ya «se intentó» en el siglo XX… La formación del papa Voythila (se escribe así?) era fundamentalmente tomista… Estudió teología en el «Angelicum». Quizá por eso se expliquen algunas posturas de su pontificado… No es nada nuevo decir que los autores humanos son superables, y querer actualizarlos puede ser un intento bueno, pero superable. Recuérdese lo que Aristóteles y Tomás de Aquino pensaban sobre la mujer, que no es tema menor, que no es tema m e n o r. ¿Quizá esto explica, en parte, la decisión de Juan Pablo II de cerrar el paso de acceso al sacerdocio a la mujer? El poder de la «Tradición» cree que su poder y sus doctrinas son irreformables. (Paradigma estático).  Pero la Tradición -como humana que es-, es mejorable, y bendita la tradición que lo reconoce. Termino con palabras de un teólogo y exégeta francés al que conocí en los años sesenta pasados: «La Iglesia del futuro será muy distinta de la actual, pero no nos dejarán verla».

        Las palabras que no pasan, las que permanecerán son las que constituyen la ESENCIA, la ESENCIA del Mensaje de Jesús. Del Jesús que se centró en la purificación del concepto de Dios Padre y en la revalorización del ser humano. El segundo mandamiento es semejante al primero. En esto se resumen la Ley y los profetas, y su mandamiento nuevo. Estas palabras sí son insuperables, no pasarán, permanecerán siempre como vigentes. Exigirán una conversión…, que siempre estará pendiente. Y esto porque la palabra de Jesús es más que simple palabra de hombre. En Él hay un plus que permanece…, siempre actual.

        • Santiago

          Gracias por tu comentario y está claro lo de conservar las esencias. Por eso, tenemos que volver y acercarnos al pensamiento real de Jesús que no vino a destruir “la Ley ni a los profetas”” y ni siquiera una sola iota de la Ley  quiso suprimir Jesús sino que vino a comunicarle cabalmente   su “verdadero sentido” y a “darle su cumplimiento” ya que los judíos trataban siempre de tergiversar la Ley  y “hoy como ayer”, excepto que ahora son los “cristianos” los que se saltan “las esencias”..

          Claro que no podemos basarnos en las premisas y en los datos antiguos que citan autores como Tomás de Aquino pero de el sí podemos conservar la fluidez de su pensamiento  dándole validez a la razón como medio adecuado teológico y su hermenéutica bíblica explicada y razonada filosóficamente y puesta al servicio de la teología y no al revés. Por eso, a pesar de las críticas Tomás sigue siendo actual en muchos aspectos de su investigación teológica.

          Juan V, te aseguro que tampoco yo  nunca pude  escribir el nombre de Juan Pablo II correctamente. En eso y en la basa de la FE que es Jesucristo, estamos iguales.

          Un abrazo

          Santiago Hernández

          • Juan A. Vinagre

            Amigo Santiago: Traes muy oportunamente esa cita de Mateo, que muchos consideran dirigida a los hebreos que reivindicaban al menos cierta prioridad del AT. Por eso lo de la «tilde»… Por eso en mi reflexión me centré y me centro en la ESENCIA del mensaje del Reino, y en las palabras que no pasan, que son probablemente  textuales o casi textuales de Jesús: Por ejemplo: «La Ley y los profetas hasta Juan. Desde ahora se anuncia la Buena Nueva del Reino». Jesús fue un innovador, no un tradicionalista. Solo estos otros ejemplos: Romper con las tradiciones del sábado o con la del adulterio de mujeres o con el concepto de Dios del mismo Juan Bta., es superar la tradición… Por encima de las tradiciones humanas de la Iglesia deben unirnos las palabras: «que sean uno», uno- unidos en el amor que no pasa, no tanto en las ideas que, queramos o no, sí pasan. El amor es de todas las épocas; las ideas son hijas de cada tiempo… Resumo: Creo que lo más importante, lo prioritario en el Mensaje de Jesús es vivir unidos en el amor, no tanto en las ideas que pasan…, por muy buenos padrinos que tengan. Tú y yo y tantos y tantas, amigo Santiago, si coincidimos en las esencias, caminamos juntos… Un abrazo.

          • Santiago

            Por supuesto, no se trata de algo personal sino un intercambio de ideas. Caminamos juntos en la fe.Pero la “oscuridad” sobre los sacramentos se refiere a la “forma” en que se han celebrado pero no a “la institución de la sustancia” que es evangélica y neotestamentaria.

            Jesús mandó específicamente a bautizar en nombre de la Trinidad y a celebrar la Eucaristía cómo un memorial vivo de Su Pasión y Muerte para remisión de los pecados.

            El Espíritu Santo fue enviado por Cristo a la Iglesia cómo el Paràclito y es el origen que nos “confirma en la FE” tal y cómo aparece en Hechos 8:5-8 como el Sacramento de la Confirmación distinto del Bautismo.

            Jesús instituye el sacramento de la Penitencia después de la Resurrección enviando el Espíritu Santo y dando el poder de “perdonar y retener pecados” a los Apóstoles.

             

            Jesús eleva a sacramento el matrimonio a sacramento porque “al principio NO fue así” diciendo NO al divorcio porque lo que “Dios unió, no lo separe el hombre” etc etc

            Jesús ordena a Sus Apóstoles para el ministerio sacramental de Su Iglesia que va a durar “hasta la consumación de los siglos” de manera. SACRAMENTAL.

            Y el Evangelista Marcos nos dice que los Apóstoles “ungían con óleo a muchos enfermos y los curaban (Mc 6:13) y el Apóstol Santiago proclama el sacramento de la “unción de los enfermos” en su Epístola del NT. 

            La praxis de la Iglesia remonta al NT y así la Didajé (Didaché) en el siglo I afirma la fórmula trinitaria del bautismo, la práctica de la confesión antes de comulgar para que “tu sacrificio sea puro” y la celebración de la Eucaristía.

            San Pablo habla “del ministerio de la Reconciliación” encomendado a los Apòstoles que es el Sacramento de la Penitencia que San Ireneo (130 AD) llama “exomologesis” griego que es “confesión” que se hacía desde el principio “al obispo” secretamente y de lo que San Paciano de Barcelona (391) habla extensamente en su obra sobre la Penitencia.

            San Justino nos describe la Misa que es una replica y modelo esencial de  la celebración actual con poca variación.

            Como  escribio PIo XII  en su declaración sobre los sacramentos que lo importante es “la sustancia” que se remonta a Cristo que es donde se encuentra su origen. O sea el significado desde su institución para nuestra salvación.

            PERO LA FORMA de celebrarlos puede variar y ha variado de hecho a través de los siglos.

            La Iglesia de Cristo es católica y sacramental y seguirá siéndolo hasta el fin de los siglos como “instrumento salvífico” como afirma Lumen Gentium en Vaticano II

            Un abrazo

            Santiago Hernández

        • Santiago

          Por supuesto Juan, que  si son “meras tradiciones humanas” accidentales y sobreañadidas son cambiantes y efímeras y entonces van a pasar sin “constituir doctrina creíble” ……pero lo que se entiende por Tradición de la Iglesia para distinguirla de la Escritura ES en sentido “apostólico” y pertenece a la FE de la Iglesia, tanto lo que proviene por la enseñanza oral o por la escrita ….pues ambas están dentro del depósito de la FE y se remontan a Cristo mismo como los Sacramentos porque la Iglesia  hacía lo que Cristo le había enseñado de viva voz y continuó haciéndolo hasta el día de hoy.


          Lo que hay que distinguir es lo que pertenece a la Revelación hecha por Jesús, que es de fe y fue predicada por El,  ……y lo que fue o ha sido una piadosa costumbre añadida y nada más. Por eso Cristo dio pleno poder a Su Iglesia, y no sólo a Pedro, sino a todo el Colegio Apostólico en “el atar y desatar” para no caer en el error en materia de “fe y costumbres” y claro con las condiciones necesarias para su validez.

           

          Este es un “magisterio vivo”con el que Cristo quiso preservar la FE de Su Iglesia y que ratificó  en los 40 dias en los que “instruyó” personalmente a sus discípulos en materias que “pertenecían al Reino de Dios” ya incoado en la tierra.  

           

          Esta enseñanza se afirma cuando una doctrina se proclama como definitiva y que ya estaba presente desde los tiempos apostólicos pues fueron los Apóstoles los que proclamaron “definitivamente” el Reinado de Cristo en la tierra siguiendo Su mandato.

          Un abrazo y un saludo cordial

          Santiago Hernández

          • Juan A. Vinagre

            Amigo Santiago: No quiero «enzarzarme» contigo, porque te considero amigo y vivimos unidos, al menos en la esencia de nuestra fe común. Pero permíteme tres apuntes a lo que señalas:

            1. Los sacramentos: No se vieron «claros» hasta el siglo XIII en el IV concilio de Letrán… (S. Isidoro, por ejemplo, no pensaba así.) Y después de ese concilio se repensó de nuevo en el s. XV por el teólogo franciscano Lira, al que leyó Lutero. Tanto que llegó a decirse: «Sine Lira, Luterus non daretur.» Trento zanjó el tema (s. XVI, s. XVI), pero el problema de los 7 sacramentos sigue abierto… Los concilios, como humanos que son, pueden necesitar al menos, alguna revisión. Si los Evangelios son interpretables, pues en ellos hay también palabras de hombres…

            2. Sería buena una mayor información sobre la facultad del Poder introducido en la iglesia jerárquica… El Poder, entonces y hoy, utiliza a Dios y se atribuye facultades que Jesús no ejerció. Piénsese en la distribución de tierras por el papa…, incluso en el s. XVI.

            3. Según los Evangelios y Hechos, está demostrado que los apóstoles no entendían bien el Mensaje del Reino, pese a las clases particulares de Jesús. En Hechos se reconoce que Pedro no siempre entendía bien algo importante sobre el comer y entrar en casa de los «paganos»…

            4. NOTA: El disentir en ideas no debe impedir la comunión en el seguimiento. Amigo Santiago, coincidimos en lo más importante, en esencias.

  • M. Luisa

     Creo que las herramientas están ahí, pero no se quieren ver y esto no es de extrañar, porque lo  normal en la historia de la filosofía ha sido pensar más en sus filósofos, en seguirlos,  que en el utillaje conceptual que estos nos dejaron para el futuro.

    quí en varias ocasiones se ha reconocido haber estudiado a X. Zubiri , un estudioso de la realidad  como algo anterior al ser,  pero no creo que se haya  comprendido  lo que con ello aporta de novedoso su pensamiento.  Me temo que no.  ¿Se ha reparado en lo que de útil puede sernos hoy investigar sobre aquello que le llevó a conceptuándolo como  “la  logificación de la inteligencia “ y “la entificación de la realidad”?

    Un grupo de jóvenes doctores en metafísica y  entre ellos, también físicos, químicos, psicólogos, sociólogos etc., que ahondan en su filosofía, pero sobre todo en su utillaje conceptual,  en una sesión de filosofía online  de estas dos conceptuaciones sacaron una tercera: “la logificación de la realidad”  ¿En que consiste? Decía el profesor: lo más grave  no ha sido, haber logificado  la inteligencia, ni tampoco haber entificado  la realidad que de grave lo ha  sido, aunque lo más tremendo, decía,  lo ha aportado el creer  en que la realidad es lo que “es”  en virtud  de nuestro logos. Es decir, que la hemos construido conceptualmente,  pero se ha de entender que  nuestros  conceptos  solo nos la va abriendo, van respondiendo a como la realidad se nos va haciendo presente. Y de esto se trata de ese componente físico y real anterior a toda lógica, único  portador de experiencia.  La cultura líquida, el pensamiento líquido etc, no son más que las consecuencias de haber sensibilizado la inteligencia, la racionalidad humana en este sentido ha quedado intacta y será desde ahí que se podrá volver a empezar, hacia un paradigma nuevo capaz de responder a la altura de los tiempos.  

  • carmen

    Es que, Ricardo, esa pregunta tiene una respuesta íntima y personal.  Nadie,  ni nada,  la va a responder por usted.     Podrá leer aquí y allá.   Podrá investigar mil religiones diferentes,   da igual.     Es su respuesta.       La mía es que vivir, haber vivido,  es una especie de ‘ milagro ‘.   Porque si entre todas las posibilidades que había para que naciese,  nací,   jolín… Me parece maravilloso.    Luego,   lo que haga con mi vida,  y dadas las cartas que me toquen en el juego de la vida,  dependerá de cómo juegue.     En cuanto a que los cristianos se pelean, pues desde el minuto uno.  Pedro por un lado,   Santiago por otro  y además se añadió al jaleo Pablo…       No sé si el cristianismo es una religión de paz.  Creo que no.    Su líder acabó ajusticiado precisamente por no estar de acuerdo con muchas cosas.    No sé si ha visto la película Ave César.     Un estudio de cine está haciendo una película relacionada con la vida de Jesús.   No quieren herir sensibilidades de nadie,  porque saben que andan sobre un terreno minado.  Se puede liar una buena.     Así que el productor hace una reunión con un Rabino, un obispo ortodoxo,  un teólogo protestante y otro  católico.     La escena no llega a dos minutos,  pero es genial.    Si tiene un ratito y le apetece,  búsquela.    Suerte.

  • Ricardo

    Pero hay algo que no responde ninguna religión de modo expreso, o así lo creo yo.

    ¿Qué pintamos en este mundo?, ¿para qué la creación?, Dios es inmenso, es infinito, es lo que es, ¿pero no pasa algo parecido con lo inalcanzable de nuestra existencia?

    Rebuscando leí en un blog una entrada muy interesante que creo merece la pena enlazar:
    https://madrisx.wordpress.com/2024/07/05/buscando-el-infinito-en-mi-finitud/

  • carmen

    Pues sí.También he entendido lo que dice don Leandro.  Totalmente.Pero yo hablo de otra cosa.  Hablo de personas que no van ni por el Tomismo ni por esa sopa que no se puede comer con tenedor.   No quiere decir no lo entienda . Ya lo creo que lo entiendo.  Esto y todos los artículos que tengo la paciencia de leer.   Y los comentarios que luego pasan a ser artículos, por su extensión, entre otras cosas.El error es hablar aquí  de lo que veo a mí alrededor, en personas que bastante tienen con salir adelante.  Esto tiene un registro diferente.   Era lo que se buscaba.      Pues enhorabuena, conseguido. 

  • Porque, aquí, la niña del cuento del emperador, ha sido una profesional de la enseñanza, dedicada en alma , mente y físicamente también.      Y hay un principio elemental.    No se transmiten  esas cosas que llaman  ‘valores’ y que no sé exactamente qué significa,  mediante las palabras, sino mediante las acciones.   Acciones.      Que yo sepa, el mundo occidental es de religión cristiana en general,  pero me refiero en este caso a la católica, que es la que conozco.       Qué valores hemos transmitido?     Por favor.    Un poco de autocrítica.     Un poco.     Es alucinante todo.      Hay muchiiiiisimas personas que tienen un desencanto monumental con eso que llaman cristianismo.   Enorme.    Y vamos a hacer responsable a Tomás de Aquino?   Pero, hemos perdido la cabeza o qué?        Los responsables somos nosotros, todos, por no haber puesto el grito en el cielo hace muuuuuchos años.     Y cuanto más cristianos,  más responsables.     Porque lo del invierno eclesial es un término acuñado hace cien años, por lo menos, no cito a nadie porque no soy de citas,  pero ustedes saben perfectamente a quien me refiero.      Ya está bien de tanto cinismo.    Y la iglesia católica ya lo creo que influye en la sociedad.    Y quién diga que no, se referirá a un futurible que está por ver.   Ha  influido en esta España mía, esta España nuestra, y lo cantan los ciegos por las esquinas.    Y vamos a hablar de Tomás de Aquino o de Agustín de Hipona   ?   Fueron personas de su tiempo. Del suyo.    Si nos hemos quedado en su tiempo,  le vamos a hacer responsables a ellos?        Es que, de verdad,   uuuuuufffffff. Y ahora sigan hablando de Bauman y de lo acertado que es el término pensamiento líquido.   Genial.   Y cómo se ha llegado a estar en este estado?   Porque no cumplimos los mandamientos de la santa madre iglesia.  O los de Moisés?    Pues que nos vuelvan a mandar al infierno por no cumplirlos .   Y que nos vigilen y pongan el ejército alrededor de nosotros para que los cumplamos.      De verdad ,   uuuuuufffffff.     Y ahora digan que qué valor teeeenngo.  Mira cómo dice las cosas.    Cómo.   Atención,   Cómo…     Ya les dije que soy más de juan el bautizador que de Jesús de Nazaret.   Aunque no sé yo…         

    • oscar varela

      USO – Gracias

       
      ¡Hola Leandro!

      ¿Propondrías “tomar sopa” con
      palitos chinos (Kuài Zi (筷子) o Kuài’er (筷兒)),
      ya que Teilhard de Chardin pasó los años 1923-1946 en China?

      Gracias

    • Isidoro García

      Utilizo el responder. Gracias.

       
            Teníamos nuestros pies sobre una tierra firme y resistente, y debido a nuestro aprendizaje “geológico”, descubrimos que estamos enfangados en unas arenas movedizas, sin apoyo firme, y que cuanto mas te mueves mas hundido estás.
          Estamos en pleno proceso del mito del barón de Münchhausen, necesitados urgentemente de un asidero firme de donde tirar. Estamos urgidos a pensar racionalmente, y malo es en estas situaciones, los apriorismos, sobre cómo tenemos que salir.
           El análisis del maestro Leandro, que intenta ser objetivo y “neutral”, empieza con un análisis de las causas del problema: “se habría derrumbado todo el edificio de la modernidad, y el relativismo individualista, el “carpe diem” serían el modo de vida del futuro”.
           Y yo pienso: ¿Pero es que en la Modernidad, acaso no campaban el relativismo individualista, y el “carpe diem”?.
            Es verdad que en el muy reducido y elitista mundo académico, triunfaron algunas ideologías hipermoralistas, que se fundaban en un ser humano falso, de cartón-piedra, que no era como se le pintaba, (unos como “hijos de Dios y herederos del cielo”, con una alta dignidad, y otros como el “hombre nuevo”, que milagrosamente se iba a reconstruir de sus miserias, a base de voluntad moral, y/o el terror a los gulags del “Partido”).
          ¿Pero que era eso de la dignidad? Dignidad, es grandeza, y la grandeza del humano está en su potencial. Pero del potencial no se come.
              Lo que cuenta es la realidad de lo que somos, no lo que “pudiéramos llegar a ser” si nos esforzamos heroicamente, y si se dan un enorme cúmulo de circunstancias aleatorias, que favorezcan y no interrumpan dicho proceso.
           Se ha pecado de soberbia. Somos muy dados al barroquismo, al “albarda sobre albarda”. No hay alternativa mas dañina para el ser humano, que el idealismo de exigirnos unas metas fuera de nuestro alcance.
         Leandro cita “la ausencia de valores permanentes racionales asumidos por los humanos”, denunciado por Bauman, pero esa reacción social, yo lo veo como el típico rebrinco desesperado del asno, al que su insensato y avaricioso amo, le ha cargado con una carga insoportable, que le impide caminar. Todo tiene un límite, y si no te das cuenta de él, el asno te lo hace saber.
           Leandro llama a la humildad de reconocer nuestra pobre realidad: “aceptar que lo que llamamos “la realidad” es algo que se nos escapa del poder de las neuronas, para construir una imagen adecuada de lo que existe fuera de nosotros”, (y en nosotros mismos, añado yo).
          Pero el moralismo que le sale por los poros, le ataca de nuevo. Acto seguido, justifica la “no maldad” de los que “han aprendido a odiar”.
             ¿De quién lo han aprendido?. ¿No sería mas fácil reconocer que son los miedos e inseguridades internas, las necesidades primarias de afianzar nuestras temblorosas autoestimas, las que nos arrastran a una neurosis congénita, a un sobrecalentamiento de nuestros esquemas existenciales, con los que nos planteamos la existencia?.
            Pero para reconocer esto, habría primero, que ser conscientes de la alergia que siente ese moralismo, en que se fundamentan, de la psicología, o sea del conocimiento científico de nosotros, descartando ideas del ser humano, filosóficas y especulativas.
            Cuando la filosofía se convierte en especulación en vacío, en filosofía de gabinete, donde el papel lo aguanta todo, y el lenguaje obscuro reina y da prestigio, y se niega a contrastar sus conclusiones mínimamente con la realidad, que nos muestra la Ciencia, entonces todo vale, y se llega a los mal altos niveles de absurdidad.
            ¿La realidad no nos confirma lo que “debe” ser?. Eso se debe a la maldad de la gente, que es tonta y le engañan con postverdades de los “embusteros”.
          Ni se les ocurre pensar, que a lo mejor el pérfido y malvado “embustero”, cree él mismo en sus “mentiras”, que en realidad son “errores cognitivos”, pues el autoengaño reina en el ser humano, para apuntalar nuestra titubeante autoestima, que por otra parte necesitamos mantener con un nivel adecuado, como necesitamos la rigidez de la columna vertebral.
            Cuando en un análisis social, reina el victimismo y el conspiracionismo de unos “malos malotes”, automáticamente, cae en el populismo reinante, que aumenta más aún la confusión reinante.
              Pero quien no hayamos añadido nuestra buena paletada de confusión a todo, que tire la primera piedra, y especialmente los obscuros, cosa que Leandro, y es de agradecer, no es.
       
         Leandro habla de la obsolescencia del tomismo, como referencia de la filosofía cristiana, y de la necesidad de readaptarse a los tiempos modernos.
            Pero yo voy mucho más allá. ¿Qué es eso de la filosofía cristiana?.
            Es algo similar a la geometría cristiana, a la medicina cristiana y a la política cristiana.
           Meros dislates monstruosos de la razón, cegada por el totalitarismo cultural. No debería haber mas que una mirada del mundo: la cristiana. Y por eso todas las facetas del mundo deben ser cristianas. (La “divinización” de Jesús, 300 años después de su muerte, ha tenido unos efectos culturales impensables).
           Pero el cristianismo, no tiene mas que un fundamento: las ideas de Jesús de Nazaret, reflejadas en los evangelios. Y esas ideas de Jesús, ya estaban plenamente inculturizadas en el judaísmo ambiental del s. I.
           Parece razonable pensar que Jesús, pretendía dos objetivos: reformar el judaísmo, desregularizándolo y espiritualizándolo, e implementar la llegada del Mesías que todo el judaísmo esperaba.
             No habló concretamente de nada más. Todo lo demás son sueños de la razón, que ya sabemos que genera monstruos.
           Por último Leandro, apela a la necesidad de la implementación de “la mente colectiva”, como instrumento para salir del atasco en el que estamos.
          El viento del Universo, que impulsa y dirige la evolución emergente, va por ahí.
            En el Reino de la vida, hay dos subfases: la de los seres unicelulares, y la de los seres pluricelulares, formados por células individuales vivas e independientes, pero coordinadas en un ente de nivel superior.
            Pues en el Reino de la Inteligencia, del que hemos cruzado el umbral hace poco, sucede lo mismo. Nos tenemos que enfrentar a problemas, que en nuestra estructura cósmica actual, son imposibles de resolver: hay que “aceptar que lo que llamamos “la realidad” es algo que se nos escapa del poder de las neuronas, para construir una imagen adecuada de lo que existe fuera de nosotros”.
             Y esta mente global, o viene en un proceso evolutivo emergente natural, (lo cual es difícil y en todo caso aleatorio), o nos lo contruímos nosotros, mediante la tecnología de la comunicación.
            Está llegando una nueva era, en que hay que empezar a pensar “a lo grande”, abandonando nuestras míseras especulaciones y logomaquias obscuras y confusas, propias de la filosofía del humano que ve el mundo por una mísera rendija de su caverna de Platón, imaginando e inventando lo que no puede ver, por lo que siempre está mirando hacia atrás, al pasado.
            La aparición que se anuncia de la I. A. supone abrir una ventana luminosa a la caverna, pues es evidente que mas tarde o mas temprano, con la ayuda de dicha I.A., podremos ser capaces de crear el software coordinador de inteligencias individuales, generando el verdadero y auténtico Reino de Dios, predicado por Jesús, e implementado en el “Cuerpo de Cristo”, intuído por Pablo de Tarso.
          (Las actuales redes sociales, suponen un torpe intento inicial, lleno de errores e imperfecciones, pero indican muy bien la dirección del proceso evolutivo del Universo. Vivimos en un entramado de leyes, atractores y repulsores, que nos marcan el camino como a una bola bajando por una montaña. En el Universo nada sucede por accidente o casualidad, excepto los accidentes.
            Y, o subes al autobús que pasa a toda velocidad, o te quedas en tierra. Mas temprano que tarde tendremos que decidir: ¿quiero ser una célula individual, tipo bacteria, que vive de infectar y comer a otras, o prefiero ser una célula perteneciente a un ser superior, capaz de entender el mundo en el que se encuentra?. ¿Ser cabeza de ratón, o cola de león?.
            Hay que tener mucho cuidado con lo que se desea, pues posiblemente eso es lo que tendrá. Al que piense a lo grande, le espera un nuevo nivel cosmológico, en el que por primera vez podremos empezar a “hablar” con las Inteligencias superiores del Universo, formando parte de un ente inteligente que ocupa su lugar en los cielos del Universo.

      • ana rodrigo

        Utilizo el responder. Gracias. 

        De lo que yo tengo información, es que los seres humanos, desde sus orígenes, se han hecho preguntas del por qué y el para qué, y que, a través de cientos de miles de años de historia humana, llegó la filosofía que se ha encargado de argumentar posibles respuestas con toda su fuerza y buena intención, y que, ¡¡ojo!!, han sido las religiones las únicas que han dado respuestas seguras, sin titubeos, a quien necesitaba escuchar esas respuestas ya que le resolvían todas las preguntas. Quién, cómo, cuándo, hacia dónde y después, qué, todo resumido en el concepto Dios, el de cada cual, según cada cultura y cada época, porque sigue siendo un concepto. Ni te cuento cuando empezamos a preguntar qué es Dios.

        Lo primero que yo supe en mi vida fueron las repuestas que el catecismo de P. Astete daba a preguntas que yo, a los seis años, era imposible haberme preguntado. Respuestas que durante una parte de vida ni siquiera me las cuestionaba. A partir de un momento, me he pasado la vida buscando otro tipo de respuestas. Veo en atrio que no he sido la única, porque aquí se sigue buscando respuestas constantemente, lo que en absoluto cuestiono, sólo constato.
         
        Yo ya me he cansado de hacerme preguntas y de buscar respuestas sin encontrarlas, yo misma gestiono mis propios pensamientos. Muy simples: mi vida tiene un principio biológico y un final biológico, mi persona tiene capacidad de pensar, de decidir, de considerar lo que es el bien y lo que es el mal, y la conciencia para decir lo que da sentido a mi vida, la única que tengo, no para otra posible después de mi muerte. No me crea ninguna angustia vital lo que haya o no haya después de morirme, me da igual, porque lo que depende de mí, es la vida, la que yo pueda controlar, ya que siempre hay un margen que queda fuera, como son las enfermedades incurables, por ejemplo, y miles de circunstancias que tengo que vivir sí o sí porque me vienen dadas.
         
        Mi caminar. como el de cualquiera, se ha producido a partir de muchas de estas circunstancias: nací en una sociedad, en una religión, en una familia, en un momento de la Historia de la humanidad concreto, etc. etc., y desde ahí es donde yo he decidido, cuando estaba en mis posibilidades, cuál debe ser mi camino que es lo único que estoy segura que está en mis manos.

        Espero que mis herejías no molesten a nadie. Yo tengo un respeto profundo por las decisiones ajenas sobre sus propias vidas. Os leo con mucho interés, pues siempre puedo aprender algo.

  • carmen

    Y un buen examen de conciencia, tipo ejercicios espirituales para pensar, no en el infierno de la vida venidera, sino de cómo y porque hemos llegado a este punto en el que estamos.Porque mis hijos y mis alumnos, ya algunos de sesenta años, no sé si son tan responsables de lo que está sucediendo como nuestra generación.         Este es el mundo que les hemos dejado en herencia, nosotros. Todos Nosotros.    A ver si lo vamos entendiendo.    Nosotros.        Por lo visto la sociedad sólida no ha funcionado bien,   y no ha tenido más remedio que pasar a la líquida.    Y encima los vamos a hacer responsables de la sociedad que hemos creado nosotros?   Qué valores sólidos les hemos transmitido?     Pues por lo visto que lo único importante es ganar dinero, porque eso te abre la puerta a no sé qué exactamente.      Ya lo creo que hay embusteros.      A mantas.