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Pensamientos sabáticos, 4

La vocación política

Este artículo nos llegó el 2 de febrero. Los últimos aconteciemtos han contribuido a valorar lafigura de la polìca alemana que José resalta. AD.

Estamos en un barco que parece no pilotar nadie. Sin embargo, está claro que alguien está en la torre de mando porque, como reza el título de la película de Federico Fellini (E la nave va), la nave va adelante. Nosotros, los ciudadanos de a pie, tenemos la impresión de que no influimos en las grandes decisiones políticas, ni a nivel local, ni a nivel nacional, mucho menos aún en el orden de lo global.

Cuando alguno hay por ahí que se anima a entrar en política, y cuando el éxito le sonríe y llega a gobernar, te confiesa al poco tiempo en privado, nunca en público, que apenas tiene margen de maniobra; que está maniatado por la coalición con otros partidos, por el poder de las multinacionales, la lógica despiada del mercado, los votantes, las bolsas o las grandes potencias, entre otros enormes molinos de viento que parecen gigantes, y a los cuales, como Sancho Panza, a este gobernante le parece más prudente no embestir, por lo que sólo aspira a ganar elecciones sucesivamente y vivir del poder cuanto más tiempo, mejor. ¿Existe, por tanto, la vocación política?, ¿o bien se trata de una quimera, un cuento de Disney, bonito, sí, pero que ningún adulto en su sano juicio se traga?

Estoy terminando de leer las memorias de la ex canciller alemana Angela Merkel, Libertad. Memorias (1954-2021) (Barcelona: RBA, 2024), o sea, su vida hasta que se retiró de la política. Gobernó Alemania durante 16 años (2005-2021), algo nada fácil, sobre todo teniendo en cuenta que quien gobierna ese país lleva buena parte de las riendas de la Unión Europea, porque así es Europa. Alemania tiene 83 millones de habitantes; la Unión Europea, 450 millones, aunque variando en función de los países que van entrando y también de los que salen (hasta ahora, solo el Reino Unido). Por si esto fuera poco, algunas decisiones de importancia continental o incluso planetaria pasaron por su mesa y por sus noches de insomnio: la crisis económica del 2008 (la mayor desde el crac bursátil de Nueva York de 1929), el inicio de las agresiones exteriores de Putin, la primavera árabe, el Brexit, la crisis de los refugiados de la primavera árabe, la primera presidencia de Donald Trump, la alarma ecológica o la alerta nuclear y el consecuente cambio de política energética tras el desastre de Fukushima (Japón), entre otros temas de calado. Como en todos los libros de memorias, la protagonista queda bien: eso es habitual. Sin embargo, este es un libro que hace pensar; hace pensar porque esta mujer tenía vocación política y además la ejerció.

Angela Merkel (nacida Angela Kasner; tomó el apellido Merkel de su primer marido, y ya lo guardó para siempre) provenía de una familia de clase media marcada por la personalidad del padre, Herlind Kasner, pastor protestante, hombre recto, honesto, valiente pero no temerario, de origen polaco (el abuelo paterno de Angela se llamaba Ludwig Kazmierczak, pero se lo cambió por Kasner al emigrar de Polonia a Alemania); sin desmerecer el papel de la madre, Horst Kasner (nacida Horst Jentzsch), originaria de la Prusia Oriental, quien tenía intención de ser profesora de inglés y de latín, pero que renunciaría a su carrera para seguir a su marido pastor. Ambos decidieron dejar la Alemania Occidental para irse a apoyar la Iglesia protestante de la Alemania Oriental, una frase que no se decía a menudo en los años de la Guerra Fría. Angela nació en Hamburgo (Alemania Occidental), pero creció en Quitzow y en Templin, estudió Física en Leipzig y obtuvo su flamante doctorado en Berlín (las cuatro ciudades, en la Alemania Oriental). Entró en política tras la caída del muro de Berlín (1989) y llegaría a ser la primera canciller alemana originaria de la antigua Alemania del Este. Solo dos cancilleres de la Alemania unificada la habían precedido: Helmut Kohl, de su partido (CDU, partido democratacristiano), y Gerhard Schröder (SPD, partido socialdemócrata). La tercera sería ella, como ya he dicho, de 2005 a 2021: ganó cuatro elecciones federales seguidas (2005, 2009, 2013 y 2018) y se retiró sin presentarse a las siguientes, en 2021. Es la segunda canciller de la historia de la República Federal Alemana que más tiempo ha estado en su cargo, después de Helmut Kohl, que solo le supera por una semana. Y es la primera y hasta ahora la única mujer en haber ostentado ese cargo y, como ya he dicho, la única originaria de la antigua República Democrática Alemana. Tratándose de una democracia tan grande y consolidada como la alemana, la verdad es que son números impresionantes.

Para ser un buen político hace falta tener mano derecha y mano izquierda. La mano derecha es la noble, la de los ideales, las convicciones, la utopía, el espíritu de servicio a tu país, más aún, a la humanidad; la mano izquierda es la de la inteligencia política para saber tomar las decisiones correctas en el momento oportuno, la de las alianzas acertadas, la de las renuncias admisibles, la de los diálogos hasta con un dictador.

  • Quien solo tiene mano izquierda se limita a buscar el poder, y una vez obtenido, solo trata de mantenerse en él todo lo posible; para ello está dispuesto a “pactar con el diablo”, si es necesario. Personalmente, no soporto a estos políticos.
  • Quien solo tiene mano derecha no sirve para la política; parece un defensa de fútbol que nunca quiera cometer una falta, y eso hace que no defienda bien a su equipo, que acaba inevitablemente perdiendo el partido. Todo lo que dice ese político es hermoso, pero la verdad es que no entiende el mundo en el que vivimos.

Entre lo uno y lo otro están los políticos con ambas manos, derecha e izquierda. No son multitud, pero los hay. Merkel es uno de ellos. Cometió errores, sin duda, al igual que Franz Beckenbauer cometió faltas en sus partidos de fútbol; ella es la primera en admitirlo. Pero no cabe duda de que tenía ideales y de que trabajó incansablemente por ellos en circunstancias, a veces, muy difíciles, como bien describe en su libro. Su horizonte fue la libertad, la justicia y la prosperidad:

  • Viniendo de una dictadura, Angela soñaba con la libertad, y cuando la tuvo, la disfrutó cada día y lo sigue haciendo aún hoy; no la quiso solo para su país, Alemania, sino para toda Europa, y en la medida de lo posible, para todo el mundo. No obstante, ella sabía que se debía en primer lugar a los ciudadanos de su país, los que le habían delegado el poder.
  • Del buen socialismo y de su padre, pastor protestante, heredó el sentido de la justicia: por ejemplo, ella fue uno de los líderes europeos que más luchó por acoger debidamente a los cientos de miles de refugiados de la primavera árabe, lo que le dio no pocos dolores de cabeza en su partido y en su país.
  • Su defensa acérrima de la Economía Social de Mercado y del Estado del Bienestar le hizo defender siempre la prosperidad, tanto en Alemania como en Europa, sin olvidar otros continentes como África. La crisis del ébola le hizo darse cuenta de que los destinos de Europa y de África están unidos: nunca prosperará del todo un continente sin el otro, afirma.

Como con cualquier otro gobernante, podremos discutir durante horas los aciertos y desaciertos de esta canciller en sus años de gobierno (por ejemplo, su manejo de la crisis económica en Europa), pero de lo que no cabe duda es de que es un buen ejemplo de una mujer con vocación política: con ideales (mano derecha) y con capacidad de leer la realidad (mano izquierda). Ojalá haya jóvenes y no tan jóvenes que se animen, allí donde estén, a seguir sus pasos, porque en el mundo hacen falta buenos gobernantes. Esta carencia está resultando cada vez más dramática. Si no cambiamos la tendencia, lo acabaremos pagando.

Seguiré, espero.

3 comentarios

  • Juan A. Vinagre

    -Gracias, José S. L., por recordarnos las memorias y la figura de A. Merkel. Y más en estos días en los que se cuestiona el Estado de bienestar y el espíritu solidario. Espíritu solidario que, por otra parte, no debe ser ciego ni tonto… -La Solidaridad a algunos (muchos?) les parece un regalo para vagos… El poder, es así: Carece de sensibilidad humana y niega hasta los derechos humanos…, y denuncia la atención a esos derechos como fomentadora de vagos, generalizando en exceso… El poder habla así, porque no se pregunta (será incapaz de preguntarse?) si ese poder es el que más «vagos» -parados- fomenta…  Adaptando una frase de Goya: El Poder crea y no ampara indigentes, porque le parecen monstruos…-Y mientras, el gran Poder vive a lo grande sobre- malgastando en lujos…, y cuando reparte, con frecuencia reparte migajas…, y no piensa en los indigentes que aquí o en África etc. mueren de hambre…  Este es el efecto de la libertad que mucho se exigen… ¡Vivan las cadenas…!  Los verdaderos monstruos son algunos poderes que se comportan como monstruos… Piénsese en las guerras actuales, por no ir más atrás… En nuestro proceso evolutivo aún nos queda mucho-mucho para alcanzar la madurez humana y social, sobre todo en las cúpulas del poder…-No quiero generalizar demasiado: Hay poderes que son humanos y crean puestos de trabajo, honestamente retribuidos, que son el mejor «regalo» solidario. Hay poderes que no mandan a las guerras a matar y destruir sin control… Hay poderes que no reparte tierras ricas en…, a beneficio de pocos… Hay poderes que no exilian o expulsan a sujetos atados con cadenas y no premian al invasor que mata… o no amenaza a jueces que persiguen a tales monstruos… -Mientras el Poder no entienda que ese poder se debe utilizar en primer lugar para servir, para buscar encuentros, para construir una convivencia solidaria, sin discriminar, viviremos en el «si vis pacem, para bellum»…  Este sí que es un pensamiento monstruo…, que define nuestro nivel humano… en muchos-muchos-demasiados casos.

    • oscar varela

      USO – Gracias!

       
      MIRABEAU O EL POLÍTICO (1927)
      (OCT3, 603-637)
       
      1- Siempre he creído ver en Mirabeau una cima del tipo humano más opuesto al que yo pertenezco, y pocas cosas nos convienen más que informarnos sobre nuestro contrario.
       
      2- Es la única manera de complementarnos un poco.
       
      3- Nada capaz para la política, presumo en Mirabeau algo muy próximo al arquetipo del político.
       
      4- Arquetipo, no ideal.
      – No debiéramos confundir lo uno con lo otro.
       
      5- Tal vez el grande y morboso desvarío que Europa está ahora pagando proviene de haberse obstinado en no distinguir los arquetipos y los ideales:
       
      Los ideales son las cosas según estimamos que debieran ser.
      Los arquetipos son las cosas según su ineluctable realidad.
       
      5- Si nos habituásemos a buscar de cada cosa su arquetipo, la estructura esencial que la Naturaleza, por lo visto, ha querido darles, evitaríamos formarnos de esa misma cosa un ideal absurdo que contradice sus condiciones más elementales.
       
      6- Así, suele pensarse que el político ideal sería un hombre que, además de ser un gran estadista, fuese una buena persona.
       
      Pero ¿es que esto es posible? Los ideales son las cosas recreadas por nuestro deseo —son desiderata. Pero ¿qué derecho tenemos a considerar lo imposible, a considerar como ideal el cuadrado redondo?
      ……………………..
       
      7- No se pretenda excluir del político la teoría; la visión puramente intelectual.
      – A la acción, tiene en él que preceder una prodigiosa contemplación:
      – sólo así será una fuerza dirigida y no un estúpido torrente que bate dañino los fondos del valle.
      – Lindamente lo dijo, hace cinco siglos, el maestro Leonardo:
      “La teoría e il capitano e la prattica sono i Soldati”.
       

      • oscar varela

        CUANDO EL SUJETO SE VUELVE IDÉNTICO AL DINERO
        (Jorge Alemán)
         
        1- En Bretton Woods (durante Nixon) comenzó la «desmaterialización» del dinero.
        Separar al papel verde pintado de cualquier referencia al oro fue un paso decisivo.
        Estableció las condiciones definitivas del capitalismo financiero.
         
        2- El sentido religioso del dinero en el mundo y la aniquilación de cualquier otro valor.
        El dinero «se autoriza por sí mismo».
         
        3- Su valor puede generarse a través de operaciones sin otro respaldo
        que el funcionamiento de las redes y bandas de timbres,
        inaugura una nueva especie de lo humano donde el yo íntegro
        no es otra cosa que un canal por donde circula el dinero.
         
        4- Mientras tanto se prepara una nueva fusión
        entre monedas virtuales, tecnologías en desarrollo y personalidades
        cuya única razón de ser es un capitalismo bajo una forma lúdica.
         
        5- La aceleración de estos procesos exige
        que estos sujetos se vuelvan pasadores de dinero
        como la función mayor de sus vidas.
         
        6- Incluso siendo presidentes de sus países,
        pueden convertirse en un memecoin de una moneda
        construida únicamente para la estafa virtual.
         
        7- Por ello a diferencia del nazismo donde Arendt habló acertadamente
        de la «banalidad del mal»
        ahora se trata de “el mal de la banalidad
        donde millonarios fascistas juegan a la PlayStation
        con el destino de las naciones.
        ………………..