
Leyendo el auto motivador del requerimiento a declarar como imputado del Fiscal General del Estado, et alía miembros de la carrera fiscal, ante el instructor designado por el tribunal juzgador en este procedimiento, se me han venido a las mentes :
a) la sentencia de ese mismo tribunal en el caso de los EREs en la que siguiendo el esperpéntico guión elaborado por los negligentes fiscales y magistrados de esta Audiencia sevillana vio su novelada imitación de un relato de Dumas, padre, anulada a radice por el Constitucional; también aparecioseme , b) el voto particular de una magistrada de la sala que elevó al mismo TC el recurso contra la ley de amnistía en cuya redacción venía a decir que todo el razonamiento recurrente estaba anclado en una ficción jurídica expansiva (retorque malum in adversarios tuos et destrue illos) y recordé en medio de esas apariciones: c) la versión inicial del procés y la subsiguiente definitiva con claras muestras de elucubraciones verecundas de hechos visibles.
Pues con semejante panorama de literatura jurídica he recordado al releer el auto que diseña una operación político delictiva desde el ejecutivo a la fiscalía para ofender a un particular al que le gusta la fruta, al tío TABARET, investigador aficionado que aparece en la novela EL CASO LEROUGE que en 1865 publicó Emily Gabinou, creador del comisario Lecoq. La primera norma técnica del tío Tabaret que exige aplicar a sus seguidores en la investigación criminal es DESCONFIAD DE LA VEROSIMILITUD.
Esa norma la he aplicado ayer al auto que cito. El tío Tabaret debería ser llamado por el CGPJ a impartir algunos cursos de realismo basado en pruebas indubitadas a jueces, magistrados y fiscales. Ahorraríamos dinero del erario, sufrimientos a justiciables, prisiones a inocentes ( Sandro Rosel por citar uno clamoroso) y bochorno profesional a juzgadores deseosos de imitar a Perez Reverte en sus autos y sentencias. Desconfiemos pues de la verosimilitud y presentemos pruebas indubitadas que es lo legal. Lo demás consúltese al capitán Alatriste que no está en la UCO.


A mí del Auto me sorprenden dos cosas,más la segunda que la primera:
1. Como dijo González Vega decir que el FGE tiene un papel «preeminente» es tautológico,aunque lo diga la UCO,el FGE es el jefe de los fiscales.
2. Que se diga que de la conversación de Lobato x WhatsApp con Pilar Sánchez Acera se desprende que el FGE pasò el correo al gobierno y este a el plural com. En la conversación de marras que es privadísima(y no tiene xq responder a la realidad) si no fuera xq alguien de una notaría la filtró, la tal Pilar le contesta a Lobato:»el correo lo tenemos x los medios». Para dudar de esta afirmación y mandar como una sombra de sospecha al gobierno( mancha que algo queda),el instructor debería haber tomado declaración a Pilar Sánchez Acera y a los periodistas de el plural.com. .Lo primero no lo hizo ,lo segundo creo que tampoco. Creo que inventarse teorías sobre x dónde pasó el correo tiene muy escaso fundamento. Aunque el plural.com podría haberse negado a declarar x el secreto profesional,Pilar Sánchez Acera ,no . No sé si este juez no se atreve con el gobierno o sí le basta con mandar sospechas sin fundamento al gobierno. Las instrucciones no deben cumplir el fin espurio de mandar sospechas…a no ser que no seas imparcial. Sin entrar en consideraciones políticas de otra orden:sobre qué es lo que tapa está instrucción (lo del novio de Ayuso).
No tiene xq «no» responder a la realidad en relación con la conversación de Lobato y Pilar Sánchez Aceras.
Muy oportuna y sensata tu reflexión, Alberto. La justicia es necesaria y por ello merece respeto, pero no tanto como para (casi) «sacralizarla». Si se «sacraliza» se le otorga un valor de cierta infalibilidad o incuestionabilidad, hoy inasumible. Nuestras verdades y decisiones son humanas y por ello pueden ser falibles. Si a esto añadimos condicionamientos sociales, ideológicos y psicológicos… En suma, que la justicia también es humana, falible -incluso manipulable-, y por ello revisable. Aparte de que también es responsable. Por eso, a los poderes políticos les interesa tanto tener al poder judicial de su lado y utilizarlo…, aunque nunca lo reconocerán. Y donde más «se utiliza» ese poder es en los países con mucho poder político y económico o con mucho retraso sociocultural… (Es curiosa esta coincidencia, aunque sea posible alguna excepción.) Y otra reflexión muy breve: Los jueces -porque son responsables- deberían mirar más el espíritu de la ley que la letra. La letra sola, sin espíritu -sin contemplar el espíritu de la letra y del ser humano que la vulnera-, mata, mata a veces con poca consciencia humana. Un buen juez, como también un buen médico, necesita conocer más las motivaciones y entresijos psicológicos del comportamiento humano… La letra sola a veces ignora y «mata» demasiado… Un buen juez no debe dejarse utilizar nunca. Si se dejan utilizar no son jueces, son parte. Corruptio optimi, pessima.