
Pensamientos preparatorios antes de comentar el libro de Tomas Halik1.
1 Hay que partir de la idea seminal expresada por Francisco, de que no estamos ante una época de “cambio”, sino que estamos en los inicios de un gran cambio de Época.
El último Concilio, justo antes del inicio del actual gran Cambio, (1968), puso en circulación una frase feliz, que fue, la de “adaptarse a los signos de los tiempos”. Y desde entonces han proliferado multitud de “meteorólogos teológicos”, para discernir, hasta donde llegan esos signos de cambio. Y en esas seguimos. Costó eliminar el latín, como idioma vehicular interno de la Iglesia, y una Misa mas “modernizada”. Luego se puso la frontera en el celibato clerical, y ahora va por la incorporación con normalidad, de la mujer a la dinámica eclesial. Y ahora, a la vista del grave peligro de colapso en las zonas desarrolladas culturalmente, con un escenario de falta de vocaciones, y de ausencia popular clamorosa de la gente secular moderna, a las actividades pastorales y sacramentales, algunos se están preguntando, si es necesario una reforma mas radical, y reconstruir todo de nueva planta.
Y para ello habría que retraducir a lenguaje moderno, las ideas que nos han llegado de Jesús, en su originaria labor reformadora del judaísmo.
2. Es claro que Jesús de Nazareth, (sobre cuyas ideas, sus seguidores, acabaron montando una Institución, para difundirlas a la humanidad), habló a sus coetáneos, en su lenguaje cultural del momento, en el mundo judío, de hace 2.o00 años.
Y que si se quiere seguir transmitiendo su mensaje, se debe traducir, no simplemente a los idiomas modernos, (para lo que están los lingüistas), sino, (lo cual es mucho mas difícil), a las mentalidades, las cosmovisiones, y las categorías, del momento actual.
Y para esta difícil labor, lo que se necesita lo primero es un gran conocimiento de estas nuevas cosmovisiones actuales, con toda su complejidad, y también se precisa una gran inspiración espiritual, del estilo rompedor de Pablo de Tarso, en su época, además de un gran valor y tenacidad, para soportar las enormes resistencias al cambio de la mentalidad, (o dicho en lenguaje actual, cambio de “conciencia”), que hemos interiorizado, durante nuestra fase vital de formación.
Hay que tener en cuenta, que las cosmovisiones individuales, o mentalidades, o “conciencias”, no solo es una cuestión de ideas diferentes. Sino que eso supone, no solo un cableado neuronal distinto, y hasta en ciertos casos, una arquitectura neuronal distinta. Lo cual no nos hace ni mejores, ni peores, solo distintos.
Por ello este cambio es prácticamente imposible en cualquier individuo. Solo es posible contando con la acción de “espíritu” interior que todos portamos en nuestra mente, reflejo, fractal y “mano oculta” del gran Espíritu de Dios, que dirige el Universo del que formamos parte. Y ese “espíritu” individual, es el único que tiene poder para “milagrosamente” recablear nuestra mente, a un diseño distinto, que se produce cuando cambiamos de mentalidad, y empezamos a ver las cosas con otra perspectiva.
Es el fenómeno de las “conversiones”, tanto religiosas, como seculares, y “las caídas de los caballos”.
3. Y para reflexionar sobre la transmisión del mensaje de Jesús, a las personas de la Postmodernidad, lo primero que necesitamos es comprender bien, qué caracteriza a dicha “Postmodernidad”. La Postmodernidad, es sinónimo de antitotalitarismo, o sea de ninguna pretensión de poseer la Verdad, solo nuestra verdad, que compite en el libre mercado de ideas con las otros grupos, con buenas artes.
Por eso la Postmodernidad, es sinónimo de Democracia, y solo en ellas se puede desarrollar. Decía María Zambrano, en “Persona y democracia”: «Si se hubiera de definir la democracia, podría hacerse diciendo que es la sociedad en la cual no solo es permitido, sino exigido, el ser persona». Y el ser “persona”, implica personas autónomas y autoreflexivas. Por ello la religión del futuro, descarta todo adoctrinamiento ovejuno, con exigencias de obediencias ciegas, y culto a la personalidad del jefe.
Hay una frase, que no se si es directamente de Halik, o es de su editorial, que da que pensar.
“¿Por qué tipo de transformaciones tienen que pasar la Iglesia, la teología y la espiritualidad, para aceptar esta crisis como una oportunidad y pueda servir de apoyo a la gente? Si resiste a la tentación de disolverse en el pluralismo posmoderno, y mira más allá de las trabas del aislacionismo, un cristianismo maduro podrá comprometerse en un nuevo ecumenismo, en esa «fraternidad universal» a la que nos insta el papa Francisco”.
En esta frase, se habla disolverse en el pluralismo posmoderno, como de una tentación, (se supone que a evitar), pero disolverse, no es desaparecer, sino coexistir y convivir con el resto de actores culturales y religiosos, lo que es la tercera vía, entre desaparecer o aislarse en la aldea gala.
El pluralismo es la característica fundamental, que caracteriza dicha Posmodernidad. Y lo que la diferencia de la Modernidad, gira sobre la frase: Los humanos somos todos iguales y todos diferentes. Resolver y conciliar esa contradicción, es la clave de todo. La Modernidad, desde su atroz carencia de conceptos psicológicos científicos, considera el ser humano, como un tipo muy moldeado, muy similar, muy unitario: “Todos somos iguales”.
Incluso ante la evidencia de que los dos cincuenta por ciento de la humanidad, la masculina y la femenina, tienen marcadas diferencias, no ya solo anatómicas, sino psicológicas, con cableados neuronales diferentes, la Modernidad se resiste a reconocerlo, por miedo a que de ello se derive superioridad de uno sobre el otro, cuando la realidad es que ser diferente, no significa necesariamente ser mejor cualitativamente.
Y de ese pecado original de la Modernidad, vienen todas las actuales dinámicas identitarias, que se rebelan contra el monolitismo moderno de la persona humana.
Y ese pecado original, de considerar un ser humano monolítico, impulsó el racionalismo exacerbado de la Modernidad, (ya que la razón consciente es lo mas igualitario en el ser humano), y de rebote, el totalitarismo moderno de la creencia en que podemos conocer la Verdad, (que lógicamente es la que creemos nosotros), y todo lo que vaya en contra de esa Verdad, es falso, mentira o locura
Quizás la lucha antiesclavista, que caracterizó, el s. XIX, donde cristalizaron las ideas modernas, influyó psicológicamente en la resistencia al reconocimiento de la realidad del pluralismo humano, en el que se cada uno “vemos” la realidad desde una perspectiva distinta. Quizás para evitar el peligro de la discriminación por el color de la piel, la Modernidad nos ha conducido a la discriminación, por el género, los gustos sexuales, las culturas locales, y por las ideas diferentes a la nuestras. Un sinsentido total
Y Halik, reconoce esta realidad del humano plural, cuando dice: “Estoy convencido de que Dios habla a todos, pero a cada uno de diferente forma”. Porque cada uno necesita distinto tratamiento, por sus peculiaridades
4. La frase de Halik, “Si resiste a la tentación de disolverse en el pluralismo posmoderno, y mira más allá de las trabas del aislacionismo…”, refleja asimismo, la contradicción no superada entre individualismo y tribalismo. El peligro al que se resiste la Iglesia, no es el aislacionismo, (un peligro voluntario), sino a considerar que siempre será un grupo social más, distinto de los muchos otros grupos sociales que conforman la humanidad. Eso supondría simplemente el reconocimiento de una realidad, y la demostración de una humildad que la haría mas simpática en la Sociedad.
Dice Francisco: “Tenemos que hacer espacio al Señor, no a nuestras certezas… hay que embarcarse en la aventura de la búsqueda”.
Esa es la clave del ecumenismo, y e la universalidad de toda religión que no quiera ser una capillita. El contemplar a las demás religiones, y grupos seculares, como compañeros, y no como rivales, con los que dialogar, sin ínfulas morales del que posee la Verdad, lo que es muy ofensivo para los demás. La Iglesia tiene que renunciar explícitamente al totalitarismo de la Verdad. eso sí que es elitismo ofensivo, y arroparse para ello con el Espíritu Santo, posiblemente sea el misterioso pecado evangélico contra el Espíritu.
Por simplificar hablamos de LA humanidad, pero deberíamos hablar de LAS humanidades, la gran familia humana, en la que hay de todo, lo que aun que complejiza mucho, también enriquece nuestra mirada creativa sobre el Universo.
Final.
En el Universo parece como si hubiera una “lucha” sempiterna entre el “Caos”-Complejidad y el “Orden”. Incluso en el mito de la rebelión de Lucifer, en su versión cabalística luriánica, “curiosamente”, se describe a los rebeldes como las fuerzas del Orden y la Justicia.
La controversia entre Modernidad y Postmodernidad, sigue ese mismo patrón universal, en donde el “Orden”, lo constituye la Modernidad, con un falso Orden reduccionista de la Realidad, y donde el “Caos”, lo representa una Postmodernidad, con la Psicología profunda y transpersonal, como eje vertebrador, y que en vez de ofrecer mas luz y claridad, lo que está vertiendo es mas complejidad y confusión, advirtiéndonos de que queda mucho camino por recorrer aún, en nuestra búsqueda de la Verdad.
Del Milenio Postmoderno en que estamos, solo llevamos sesenta años, los iniciales. Ojalá la I.A. nos ayude a poner un poco de orden en nuestras mentes, y avancemos decididamente en la resolución de nuestros graves problemas.

Hola, amigo Isidoro: Antes de nada, buen año. Solo un breve comentario a tus reflexiones, a mi juicio, muy atinadas.
1. Comparto la percepción-convicción de que estamos entrando en un “Cambio de época”. ¡Ojalá que se cambio no sea muy lento! A mi juicio, ese cambio de época debe iniciarlo en primer lugar la Iglesia -todas las iglesias y religiones- con un nuevo cableado neuronal y espiritual.
2. Como consecuencia, debería servirse el Mensaje del reino en odres nuevos, solo en odres nuevos. Lo viejo pasó. Lo viejo, que hemos servido con frecuencia, solo debe permanecer como lección, a fin de no recaer en la tentación… Por ello, ojo a no volver a mezclar indebidamente política, poder y religión. El Reino de Dios se compromete con el cambio aquí en la tierra, aunque propiamente no es de este mundo. El Mensaje de Jesús trasciende… Y trascendiendo da sentido a la vida.
3. Una característica esencial de ese cambio es en primer lugar el testimonio de vida evangélica, moderada. Otro testimonio, a mi juicio, sería celebrar la Eucaristía con un formato más evangélico. (La misa, el formato de la misa está redactado con una mentalidad VT y filosófica, no evangélica.)
4, La Iglesia debe convertirse al Evangelio y dejar de ser un reino de este mundo en algunos aspectos importantes: más servicio y menos-nada de poder, nunca jerárquico ni de ostentación…
5. La Iglesia, si quiere ser la Iglesia de Jesús, debe ser abierta, y acudir al encuentro de todos humilde y sencilla…, aunque esto le cree enemigos, que son amigos de la tradición y del poder. La tradición más auténtica es el Evangelio… La unión en el encuentro (en el amor) es más importante que la unión en las ideas y en los cultos…
Para mí, personalmente, tu artículo, Isidoro, me resulta tan esclarecedor con “cuatro” pinceladas como cualquiera de los extensos y densos libros que muchos de vosotros estáis leyendo y que yo no puedo hacer.
Aclaración importante y necesaria: esto que acabo de decir no es un reproche ni muchísimo menos, a quienes leéis dichos libros, sino que, aprovecho para comunicaros que, si bien he leído bastante a lo largo de mi vida, en este momento tengo un problema de visión en mis dos ojos, que me lo hacen muy difícil, en un ojo, problema de mácula y en el otro, problema de retina. Con esto, acabo de aclarar lo que vengo diciendo últimamente sobre mi inseguridad por temor a molestar por mi heterodoxia, sino también, añado, porque no puedo estar al nivel de argumentación con quienes podéis leer mucho más que yo. Lo que no quiere decir que a lo largo de mi vida haya no haya construido mi propio criterio que me ha llevado a mis propias convicciones y que aún mi cabeza puede gestionar. Por eso apenas cito a ningún autor, y como decía el otro día Antonio D., expreso mis propias reflexiones, hechas por mí y para mí, mis convicciones
Dicho esto, me dirijo a Isidoro. Nada que añadir ni quitar a lo que dices, sino que voy a hacer mi propia reflexión a partir de lo que dices, obviando cosas tan evidentes como que no hay una institución religiosa en el mundo de antes ni de ahora, que posea la VERDAD, la única, como ocurre con el cristianismo a partir de la palabra del evangelista Juan: “Yo soy el Camino, la Verdad y la vida”,Jn.14,6, porque, si fuese así, los billones de personas fuera de esta órbita absolutista cristiana, ¿en qué situación humana se las ubicaría? ¿Carecerían de rumbo vital? Es decir, ¿su vida carecería de algún otro sentido por sí misma?
Me gusta lo que dices del cableado neuronal, único y diferente del resto de especies animales poseedoras también de cerebro, con memoria, emociones, cuidados, mimos, relaciones “sociales”, etc., pero cuya capacidad neuronal está cerrada para llegar a otro punto diferente del recibido por su especie. El cerebro humano tiene tal complejidad que es capaz de crear desde películas como ETE o Superman -como se hablaba aquí ayer- hasta crear diosas y dioses desde tiempos muy remotos, así como crear mundos post mortem infinitos sin que nadie los haya visto (salvo Iker Jiménez, jajaja), (recordemos lo del P. Astete y sus cuatro infiernos en el centro de la tierra…). A partir de aquí, pienso que absolutismos, cero, relativismo a gusto de cada cual, Fe, totalmente personal, tan respetable una como las demás opciones, porque son opciones individuales.
A mí me cuesta mucho personalizar el espíritu anexo y/o intrínseco y constitutivo al cerebro humano, como se hace el cristianismo diciendo del Espíritu Santo que es la segunda persona de la Sma. Trinidad. O cuando se dice de que Dios hace y deshace a su voluntad, incluso en cuestiones que dependen de nuestra propia voluntad; ay, la voluntad…!!!, ¿mi voluntad es mi espíritu personal para hacer el bien y/o para hacer el mal? ¿O Dios sólo está con mi espíritu cuando hago el bien?. ¿Y las enfermedades mentales…? Yo opino, sólo opino, que las religiones meten a Dios en sus vidas cuando les interesa y, cuando no les interesa, es culpa humana. Por ejemplo, si al final Netanyahu y Hamás llegan a un acuerdo de paz, ¿se debe a tantas oraciones como se han hecho, o a los intereses de los mismos autores de tanta maldad por ambas partes, ni siquiera a las denuncias que hemos hecho en todo el mundo?
Otra cuestión son las religiones que, como instituciones sociales, que acogen a colectivos diferentes debido diversas circunstancias culturales, históricas, regionales, etc. Y de las que tanto, tantísimo podríamos hablar.
Perdón, me he alargado demasiado
Amiga Ana, yo también estoy empezando a tener dificultades de lectura, especialmente de libros, por dificultades de enfoque conjunto de los dos ojos, y por eso he reducido drásticamente la lectura de libros, aunque por ahora por ordenador leo bien, (porque está muy fija la distancia).
Por otra parte, creo que hay tantas cosas a leer, que es preciso una adecuada selección. En este tema los vagos, tenemos la ventaja de que disponemos de un mecanismo automático para discernir el trabajo a realizar, para minimizarlo lo mas posible.
Por eso, me va a ser imposible la lectura completa del libro que me ha mandado generosamente Antonio, (gracias), y solo lo puedo expurgar aquí y allá, por lo que no me considero capaz de hacer una reseña completa de él.
Por eso sigo con una serie de pensamientos que me ha sugerido su lectura, sobre el problema general que trata.
Continuación
5.
Personalmente, creo que el gran elemento de presente y futuro de la llamada Postmodernidad actual, es el afloramiento en el s. XX, en nuestra antropología psicológica y científica, de la parte inconsciente de la mente, y que ha sido la espoleta del fin de la Modernidad.
Y el afloramiento científico del “espíritu” personal, como el elemento superior de esta mente inconsciente, como el gran instrumento que nos caracteriza como auténticamente humanos.
Halik, reconoce esta realidad antropológica, y señala:
“La evangelización nunca será suficientemente nueva y eficaz, si no penetra en la dimensión profunda de la vida humana y de la cultura, que es el espacio vital de la espiritualidad.
Debe ser esa región más interna que san Agustín llamó la memoria, Pascal llamó corazón, y Jung, das Selbst, (el Sí mismo); ahí reside ese vientre materno del que el hombre, en el espíritu de las palabras de Jesús a Nicodemo, «tiene que nacer de nuevo».
Y este reconocimiento de la “corporalidad” del llamado “corazón”, o “espíritu”, fue la gran genialidad de Jung, que trasladó el “espíritu”, de lo trascendente a lo inmanente, del mundo exclusivamente religioso, al mundo psicológico, de la teología a la Ciencia.
Ya el Evangelio de Tomás, lo anunció: “El que la carne haya llegado a ser, gracias al espíritu, es un prodigio; pero el que el espíritu haya llegado a ser, gracias al cuerpo, (la materia), es prodigio de prodigios”.
El “espíritu”, es un software incorporado a nuestra mente humana, gracias a la evolución emergente, y un software no es mas que un núcleo de “información”, información que en el Universo, precisa de su adscripción a un hardware material, (en este caso el cuerpo humano, y mas concretamente el cerebro).
Y la adscripción del “espíritu” a un organismo de nuestro cuerpo, abre la posibilidad, de que la Ciencia, empiece a descubrir, los mecanismos de su auténtico funcionamiento, y contemplar la Realidad con una mejor perspectiva, y con ello, poder así optimizar y potenciar sus frutos creativos, que tanto precisamos para solventar los problemas que nos amenazan.
No es solo una cuestión de saber más, sino de saber “mejor”
Me imagino que Halik, en su reconocimiento de que la religiosa “alma”, el poético “corazón”, y la parte exclusivamente humana del junguiano “inconsciente colectivo” neuronal, son sendas denominaciones del mismo fenómeno, es consciente de que naturaliza el “espíritu”, y por ello lo des-sobrenaturaliza, y lo convierte en un fenómeno psicológico a estudiar científicamente.
Ya no sería preciso acudir a la actuación directa de Dios en la mente del humano, sino que habríamos descubierto que llevamos en nuestra mente, un asistente del Espíritu de Dios, que podríamos denominar como “el ChatGPT de Dios”.
Por eso nos encontramos en los albores de una nueva Época, donde hay que replantearse todo, de nuevo.
Halik, lo reconoce, y en el capítulo sobre el tema del “espíritu”, dice: “El principal reto del cristianismo eclesiástico actual, es el giro desde la religión hacia la espiritualidad.
La tarea que le espera al cristianismo en la fase vespertina de su historia es en gran medida el desarrollo de la espiritualidad, y una espiritualidad cristiana recién entendida puede hacer una contribución significativa a la cultura espiritual de la humanidad hoy en día, incluso mucho más allá de las Iglesias”.
6.
En lo que llevo leído del libro de Tomas Halik, creo que en ningún momento, se menciona muy explícitamente la “salvación del alma”, (al menos con el significado tradicional histórico).
Y esto no es un dato solo curioso. Es muy significativo del pensamiento general del mundo postmoderno o postsecular.
(Es verdad que las Iglesias, a sus integrantes mas adoctrinados, aprovechando su gran maquinaria pastoral, (inventora y precursora del marketing de las multinacionales), sigue inculcando ese miedo o temor, para “afianzar” la obediencia eclesial).
Hoy día, lo único que interesa y preocupa al ser humano que haya superado el estadio de “supervivencia” individual y familiarmente, es comprender el mundo, para resolver los graves problemas de felicidad y supervivencia general que nos amenazan. Estamos en la Era de la Información.
Y para comprender bien el mundo, hay que desarrollar al máximo nuestras potencialidades que permanecen latentes si no las desarrollamos.
Y el “espíritu” personal es el mecanismo con que nos ha dotado el Universo, para pilotar ese desarrollo de nuestra mente, de nuestra “conciencia”.
Dice también Halik: “Hacer fielmente la voluntad de Dios, requiere, sobre todo en situaciones límite, algo más: el cultivo constante de la propia conciencia, de la creatividad, el valor y la responsabilidad personal. ¿Y no es una situación límite la que vive la humanidad hoy en día?”.
Y esa es la religión que triunfará en estos tiempos futuros: la que ayude y estimule el desarrollo del potencial humano
Las Iglesias, no son nada mas que un instrumento, para ayudar a sus integrantes a poner en práctica las ideas de Jesús de Nazareth, como levadura para ayudar a la transformación de todos los humanos, para vivir una vida plena y feliz, y afrontar los graves problemas que les acechan.
Por ello, las posibles reformas y actualización de las Iglesias, siempre deben ir en función de su objetivo fundamental, y toda Iglesia que no sea útil a sus fines, sería bueno que desapareciera, dejando su lugar a otras instituciones, ya sean religiosas o seculares.
(“Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres”. Mateo 5:13). Lo dicho, dicho está.
En este sentido, los esfuerzos reformistas, solo son válidos y eficaces, si no se absolutiza la subsistencia de la Iglesia, sino su idoneidad para la resolución de los problemas de la humanidad, y su ayuda a todos los humanos a vivir una vida buena.
7.
Otra de las características que han dado lugar a la Postmodernidad, es el aumento y la universalización del nivel cultural en las sociedades desarrolladas, y el aumento constante en los subdesarrollados.
Esto ha ocasionado una humanidad, cada vez mas “empoderada” y segura de sí mismo. Y por eso las exigencias a sus instituciones, civiles y religiosas, es cada vez mayor. Es lo que Halik llama “una tercera Ilustración”.
Dice: Con ilustración me refiero a cierto tipo de revolución cultural o cambio de paradigma cultural, que se caracteriza por su oposición a las tradiciones y a las autoridades del momento, por la búsqueda de libertad y emancipación, cierta forma de liberalismo.
Y con esto pienso en transformaciones radicales que van más allá de los cambios en la mentalidad cultural que se dan con el paso de las generaciones.
Las protestas por los abusos recibidos de ellas, aumentan exponencialmente, y las sospechas de trampas y malas artes en sus relaciones con el ciudadano, son cada vez mayores. El rechazo a las manipulaciones y adoctrinamientos abusivos, es cada vez mas público y abundante.
La evangelización abusiva de niños pequeños, indoctrinándolos en ideas que comprometen su vida entera, con chantajes emocionales de condenación eterna, (difícilmente resistible por adultos, pero irresistibles para almas infantiles), cada vez será mas difícil de aceptar por la sociedad.
Denuncia Rosa Montero: “Me parece terrible cómo manipulan y fanatizan a la gente joven que está muy insegura y que no tiene suficientes conocimientos.
Son la carne de cañón de quienes quieren mantener sus privilegios, que inculcan ese fanatismo en la gente más desprotegida”.
¿A cuántos niños de diez años, se les metió en los seminarios, y se les instó a sacrificar su vida personal al servicio de una Institución, generándolos un embudo mental, y una crisis existencial insuperable de superar por ellos mismos, y que han necesitado mucha terapia psicológica para salir de ella.
Por eso, esas situaciones del pasado, ya no serán posibles en el futuro, sin suscitar rechazo social general.
Por ello las Instituciones religiosas y políticas, cuyo núcleo central es el sectarismo, (nosotros somos los buenos, y los demás los malos), deberán cambiar de “pastoral”, y empezar a depurar sus métodos.
Para ello, es preciso e indispensable, promover la potenciación del uso inteligente del “espíritu” personal del que hemos sido dotados, como único guía de cada persona.
Y lo primero necesario es absoluta confianza en el instrumento. Confianza que se acredita solo con la experiencia existencial, al igual que Sócrates confiaba en el suyo, (su “daimon”), porque no le había fallado nunca.
Eso no quiere decir que la cuestión sea simple. Todas las intuiciones que recibimos, deben ser conciliadas en caso de duda o contradicción, con nuestra cultura e ideología, (en eso consiste el proceso de “individuación” junguiano).
Pero en los casos de conciliación imposible, debemos encender una alerta y reestudiar la cultura aprendida y replantearnos la ideología recibida y aceptada.
Por eso practicar la espiritualidad de forma reglada, bajo las rígidas reglas internas de una Institución, es muy complicado, como lo atestiguan las graves dificultades de muchos místicos cristianos, con sus “noches obscuras”, causadas posiblemente por las fuertes contradicciones internas entre la voz del “espíritu”, y las reglas culturales y religiosas aprendidas, apuntaladas con el consiguiente chantaje emocional de ser “excomulgado”, y condenado al fuego eterno.
(El caso de Teresita de Lisieux es paradigmático, y su genialidad espiritual fue su confianza absoluta en Dios, (lo que su “espíritu” le decía, que era contrario a la ascética de pecado-salvación, y la obediencia eclesial del momento.
Halik señala como tuvo la sensación de que ese Dios eclesial no existía, y se solidarizó con los ateos de su tiempo.
Su canonización se benefició de que contó con la protección de sus hermanas mayores, superioras del convento, que incluso rompieron en mil pedazos ciertos de sus escritos, -aunque su respectivo “espíritu”, les impelió a guardar todos los trocitos. Al final la canonizaron con la teología que le inspiró su espíritu”.
Y lo que pasó como con San Juan de la Cruz, que como dice Halik, sintió que era rechazado por Dios para siempre, al igual que Teresa de Ávila que llegó a pensar que toda su vida espiritual era obra del Diablo.
Juan de la Cruz; le canonizaron, gracias a que sus allegados, expurgaron y eliminaron algunos escritos, y cuya canonización evitó su condena post mortem).